DOCUMENTOS SOBRE EVA DUARTE DE PERON 


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María Eva Duarte de Perón / Evita. Argentina 1919-1952

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CUADRO DE EVITA

EVITA Y EL DIA DE LOS TRABAJADORES

Evita, obra notable e hiperrealista y de gran simbolismo, realizada con pan por el grupo de artistas plásticos denominado Mondongo. Foto Gentileza del Hotel Esplendor de Buenos Aires, Argentina.

El grupo Mondongo, integrado por Juliana Lafitte, Agustina Picasso y Manuel Mendanha, realiza sorprendentes creaciones con materiales muy heterogéneos como pan, vidrio, cuero, jabón, caramelos. La realeza española aprobó los trabajos de Mondongo, para formar parte de la colección del Palacio de la Zarzuela. La adquisición real ha causado gran impacto en Madrid, en donde radios populares han convertido al grupo Mondongo en una constante presencia.

Esta singular creación, denominada Evita, está totalmente hecha con rebanadas de diferentes tipos de pan y se encuentra en el hall de recepción del prestigioso Hotel Esplendor de Buenos Aires, 4 estrellas superior.

Para conocer la página del Hotel Esplendor de Buenos Aires y contactarse, clickear aquí:

El 1º de Mayo de 1952, Día del Trabajador, Evita habló por última vez en público, frente a la histórica plaza de Mayo, desde un balcón de la Casa Rosada, ante una gran multitud, vistiendo un trajecito color gris, consumida por un cáncer, y con encendida fe e inquebrantable voluntad exclamó: " Yo le pido a Dios que no permita a esos insensatos levantar la mano contra Perón, porque ¡ guay de ese día ! Ese día, mi General, yo saldré viva o muerta con el Pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del Pueblo, yo saldré con los descamisados de la Patria, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista ", cayendo llorosa al término de su inflamado discurso en los brazos de su esposo.

Evita trabajó sin descanso por los humildes, los desposeídos, los necesitados, los obreros, y eso es algo que no podrá negarse ni olvidarse.

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El conocido historiador y escritor Felipe Pigna, columnista del Diario CLARIN, autor del libro Evita, editorial Planeta, año 2007, en su nota titulada Aquellos días del Trabajador, expresa que:

Algunos almanaques todavía insisten: 1º de Mayo "Día del Trabajo". Pero siempre fue más justo hablar del Día de los Trabajadores. Todo comenzó a fines de abril de 1886, cuando un grupo de obreros anarquistas lanzó en Chicago una campaña para lograr la jornada de ocho horas, cuando se trabajaban 14 y a veces más.

No había límite para la explotación y, como lógica contrapartida, tampoco los había para la utopía de los dueños de la nada que querían dar vuelta un mundo que ya estaba patas para arriba. El 1º de mayo convocaron a una gran manifestación, allí estaban los obreros con sus mujeres y sus hijos, para ellos querían las ocho horas, para poder estar con su familia, para poder ver crecer a sus hijos, para terminar con el oprobio de llegar con todo el cansancio en el cuerpo a sus casas, ver dormir a sus hijos y levantarse a las pocas horas para volver a la fábrica, para leer y formarse, para poder compartir la vida y los sueños con sus mujeres.

Pero sus justos reclamos fueron violentamente reprimidos por la policía y quedaron tendidos sobre el empedrado dos trabajadores muertos. Tres días después se convocó a otra marcha y esta vez la represión fue peor. En medio de la confusión alguien arrojó una bomba y murieron varios uniformados.

El agresor nunca pudo ser identificado y se sospechó que pudo tratarse de un provocador de la patronal. Se desató inmediatamente la furia policial y en pocos minutos los muertos obreros se contaban por decenas. El saldo final fue de ochenta trabajadores fallecidos y doscientos heridos. Desde el poder se lanzó la " caza del anarquista " y así fueron detenidos ocho dirigentes sindicales: Adolph Fisher, Augusto Spies, Albert Parsons, George Engel, Louis Lingg, Michael Schwab, Samuel Fielden y Oscar Neebe. Tras un breve y parcial proceso, los cuatro primeros fueron ahorcados el 11 de noviembre de 1886.

Poco antes de morir, George Engel, que había nacido en Alemania, alcanzó a decir ante el tribunal: " ¿ En qué consiste mi crimen ? En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social donde sea imposible que mientras unos amontonan millones otros caen en la degradación y la miseria. Así como el agua y el aire son libre para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencia deben ser utilizadas en beneficio de todos. Vuestras leyes están en oposición con las de la naturaleza, y mediante ellas robáis a las masas el derecho a la vida, la libertad, el bienestar ". Lingg se suicidó en su celda. Schwab y Fielden fueron condenados a prisión perpetua y Neebe a 15 años de reclusión. Siete años más tarde los detenidos fueron indultados por el gobernador del estado de Illinois. En 1889, la Conferencia Internacional de Trabajadores, reunida en París, acordó fijar el 1º de mayo de cada año como el día de los trabajadores, una jornada que deberá ser de lucha y recuerdo de sus compañeros, de aquellos " mártires de Chicago ".

Al año siguiente, los representantes del incipiente movimiento obrero argentino se reunieron en el Prado Español y decidieron conmemorar en adelante el 1º de mayo en nuestro país. Entre 1880 y 1901 se multiplicaron las sociedades de resistencias, se fundaron numerosos gremios como el de los panaderos, aquellos que estigmatizaban a los curas y a los militares desde algo tan cotidiano y masivo como las facturas, bautizándolas con nombres como " sacramentos ", " suspiros de monja ", " bolas de fraile ", " vigilantes ", " cañoncitos " y " bombas de crema ".

Floreció la prensa obrera con su dos grandes exponentes, La Vanguardia, el periódico socialista fundado en 1894 y La Protesta, la voz de los anarquistas que comenzó a editarse en 1897, un año después que Juan Bautista Justo fundara el Partido Socialista. La idea de una central única de trabajadores se concretó en mayo de 1901 con la creación de la Federación Obrera Argentina, la FOA, que nucleaba a la mayoría de los gremios del país. En aquel año recordaba un militante obrero: " ... la manifestación obrera conmemorativa del 1º de Mayo fue disuelta en Buenos Aires por la policía a sablazos, produciéndose el tumulto consiguiente ".

El gobierno conservador del general Julio Argentino Roca comenzó a preocuparse y promovió la aprobación de un proyecto de ley presentado en 1899 por el inspirado senador Miguel Cané. El 22 de noviembre de 1902, la iniciativa del autor de la novela Juvenilia quedó convertida en la ley 4144, conocida como " de Residencia ". Contrariando hasta el Preámbulo de nuestra Constitución Nacional, permitía la expulsión hacia sus países de origen de los extranjeros llamados " indeseables ", es decir, militantes sindicales y sociales.

En la mayoría de los casos, el " agitador " extranjero expulsado a su país de origen, al llegar a su destino, era condenado a muerte o a cadena perpetua, porque seguramente había emigrado a la Argentina huyendo de las persecuciones y atraído por la promesa de libertad declamada hasta el cansancio por los sucesivos gobiernos patrios. Ante esta grave situación, el gremio de los marítimos armó una pequeña flotilla de barquitos a la que llamó " Flotilla Libertaria ", que recorría permanentemente el Río de la Plata entre los puertos de Buenos Aires y Montevideo para rescatar a los deportados que lograban arrojarse al agua desde los barcos. La Flotilla Libertaria logró rescatar en aquellos años a centenares de militantes que se reintegraron a la lucha.

Las condiciones miserables de vida continuaron y se agravaron y, pese a la represiva ley 4144, el movimiento obrero reaccionó enérgicamente y decretó a principios de noviembre de 1902, a través de la FOA, la primera huelga general de la historia argentina.

La primera década del siglo XX estuvo marcada por la acción sindical anarquista y la acción política del socialismo. Por aquellos años las ideas brotaban como de un manantial que se expresaba en el notable crecimiento de la difusión de los periódicos anarcosindicalistas, la fundación de bibliotecas y de las " Escuelas Modernas " que refutaban los conceptos y los contenidos de la educación oficial y capitalista; las huelgas generales y las grandes movilizaciones obreras. La rebelión en el " Granero del Mundo " parecía imparable.

El acto del 1º de mayo de 1905 se realizó frente al Teatro Colón y mientras estaban haciendo uso de la palabra los oradores, el gobierno lanzó un escuadrón de 120 policías a caballo, los famosos " cosacos ", contra la multitud, mientras que un escuadrón de bomberos policiales la atacó por otro frente. Sobre la plaza Lavalle quedaron tendidos cuatro muertos y más de cincuenta heridos. Los detenidos se contaron por centenas.

Un informe policial da cuenta de la detención de un obrero anarquista al que se lo encontró " famélico, en grave estado de desnutrición ". El oficial escribiente detallaba que entre las pertenencias del detenido se encontraron 100 pesos y que al ser interrogado se le preguntó por qué no había usado parte de ese dinero para alimentarse; el detenido contestó con toda su poderosa y ejemplar humildad: " Esa plata es del sindicato, de mis compañeros que tienen tanto hambre como yo pero dan lo poco que tienen por la causa redentora de la humanidad, para que sus hijos vivan un mundo que merezca ser vivido ".

En nuestro país las luchas obreras del siglo XIX y principios del siglo XX vibraron solidariamente con los sucesos de Chicago, expresa la legisladora Dra. Susana Beatriz Etchegoyen.

Sin embargo, no fue hasta más tarde, promediando los 40, con el arribo al poder del Movimiento Peronista, cuando su base obrera organizada en las poderosas centrales sindicales, reinstaló la liturgia del 1º de Mayo como día patrio de reivindicación obrera.

Los trabajadores argentinos que hasta la llegada de Juan Domingo Perón al poder, vivían y trabajaban en peores condiciones que las que motivaron la masacre de Chicago, empezaron a recorrer un camino de logro de conquistas antes impensadas.

El 1º de Mayo es la fiesta por antonomasia del movimiento obrero mundial.

La Iglesia católica, bajo el papado de Pío XII, apoyó esta jornada, al declarar al 1º de Mayo como festividad de San José Obrero, patrono de los obreros.

Concluye Mons. Alejandro Antonio Buccolini, obispo de Río Gallegos: " Imploro la bendición del altísimo para agradecer a Dios la vocación al trabajo, sembrada en el corazón de todas las personas. Hermanos trabajadores, sindicalistas y gremialistas: Que el don del trabajo traiga pan a las mesas y sostenga la dignidad humana en nuestro país, en Latinoamérica y en el mundo entero ".

Imagen y texto cortesía de mi amigo Carlos Vitola Palermo de Rosario, Santa Fe, República Argentina.

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