DOCUMENTOS SOBRE EVA DUARTE DE PERON 


Eva Ibarguren EVA IBARGUREN EVA DUARTE EVA PERON EVA PERON EVA PERON EVA PERON

María Eva Duarte de Perón / Evita. Argentina 1919-1952

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HISTORIAS, ANECDOTAS y TESTIMONIOS 

Evita en el Hogar de Tránsito Nº 2, hoy Museo Evita, Lafinur 2988, Buenos Aires

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De la Dra. Susana Sanz, abogada, antropóloga social, docente universitaria, feminista, investigadora y escritora, en el libro titulado " Feminismo y Peronismo: Reflexiones históricas y actuales de una articulación negada ", diversas autoras, compiladora Estela Díaz, 208 páginas, ediciones Colihue, Buenos Aires, Argentina, año 2019 :

El reconocimiento de los derechos a la igualdad que se reclamaba a nivel del primer feminismo principalmente estaba dirigido a los derechos de ciudadanía y su ejercicio efectivo: derecho al voto, participación en cargos de decisión y derecho a la educación y al trabajo, lucha que tuvo su manifestación inicial en la Revolución Francesa. De los principios universales proclamados de Libertad, Igualdad y Fraternidad, las mujeres quedaron excluidas ocultando la discriminación de la mitad de la humanidad: su ámbito seguirá siendo el privado como soporte de lo público. Esta exclusión, este dejarlas de lado y fuera del espacio político, dio lugar y fundamentó los reclamos vindicativos que lo caracterizan. La idea de igualdad y la idea de la vindicación están íntimamente ligadas.

Las estadounidenses y las europeas, desde mediados del siglo XIX, pelearon por estos derechos desde lo que fue conocido como el Movimiento Sufragista, lucha que se intensificó hacia fines de ese siglo y comienzos del XX, y entre la Primera y Segunda Guerra Mundial. Este movimiento permitió agrupar y coordinar acciones en apoyo a sus demandas. Las sufragistas combatieron contra la postura política que las mantenía alejadas de la vida pública y del poder, y también contra la naturalización que las confinaba al hogar. Esta situación fue radicalizando sus posiciones: por un lado, proponiendo cambiar las reglas de juego sociales, que se apoyaban en una moral hipócrita, y, por otro, participar e interferir en los acontecimientos de la sociedad mediante el sufragio, la educación y el trabajo.

En Estados Unidos, en 1920, el voto femenino fue una realidad. En Inglaterra, sufrieron persecuciones y muchas de ellas fueron encarceladas, logrando en 1917, de manera parcial, y, para 1928, su equiparación con los varones. La Unión Soviética lo otorgó en 1917, España en 1931, en Francia e Italia las mujeres votaron después de 1945. En años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, se fue haciendo extensivo el reconocimiento del derecho al voto de las mujeres en todo el mundo. Este reconocimiento en Argentina, al ser impulsado por un movimiento social y político y por la acción e intervención de Evita, tomó características particulares.

Las luchas relativas al sufragismo eran llevadas adelante en Argentina, desde principios del siglo XX, por distintos grupos, entre los que se destacaban agrupaciones de mujeres universitarias, de mujeres que participaban en partidos políticos, como las socialistas, las radicales, las comunistas y grupos independientes como la Unión Argentina de Mujeres, en su mayoría pertenecientes a la burguesía, cuya figura más relevante era la escritora liberal Victoria Ocampo.

Perón, ya como vicepresidente, afirmó en el recinto de la Cámara de Diputados, con la asistencia de miles de mujeres, su decidido apoyo a los derechos políticos de la mujer y el derecho al voto. En 1945, formó la Comisión Pro Sufragio Femenino, que motivó adhesiones, pero también fuertes rechazos. La mayor parte de estos grupos de sufragistas y feministas se unieron rechazando fuertemente la propuesta. Primero, con base a rumores - sin ningún asidero - de que Perón pensaba el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres mediante un decreto. Y, posteriormente, cuando el proyecto fue presentado en el Congreso Nacional fue igualmente boicoteado. Fue evidente que lo que les resultaba inadmisible era que, precisamente, este nuevo movimiento surgido y apoyado por los sectores populares con otros principios y desde otros objetivos, fuera el que finalmente llevara adelante la concreción de esta demanda largos años rezagada en el país. Este conflicto ya estaba presente cuando se sustituyó la tradicional Sociedad de Beneficencia por la Fundación Social a cargo de Evita, desde posturas diametralmente opuestas.

En el año 1947, la aprobación de la ley del voto universal motivó la propuesta de Evita de la creación del Partido Femenino Peronista. Pronto tuvo la visión de que el solo otorgamiento del voto, y la posibilidad de ser electa, no aseguraba la efectiva participación de las mujeres, la que había que garantizar por otros medios, uno de los cuales fue el Partido que, en 1949, fue proclamado en el Teatro Nacional Cervantes. El mismo aseguraba a sus integrantes el 33 % de los cargos totales a cubrir en el Congreso, es decir, un tercio, correspondiendo los otros dos tercios al sector político y al sector sindical. Sus afiliadas participaban a través de dos tipos de unidades básicas: sindicales, si eran trabajadoras asalariadas, y ordinarias, si eran amas de casas, empleadas domésticas o trabajadoras rurales.

Cuando Evita piensa y concreta este Partido Femenino, de manera independiente, no lo hace desde fuera del movimiento peronista ni de la conducción de Perón ni de los objetivos de la doctrina peronista, pero sí fuera de la organización política de los hombres. La mueve la consideración de que, así como los obreros solo pudieron salvarse a sí mismos, únicamente las mujeres serán la salvación de las mujeres. Nos separa - decía - una sola cosa, un objetivo que es nuestro: el de redimir a la mujer.

En las elecciones generales de 1951, son elegidas parlamentarias: veintitrés diputadas nacionales, seis senadoras nacionales y ciento nueve legisladoras provinciales. Es de destacar que el segundo partido más importante, el radicalismo, no llevó mujeres legisladoras. Quedaba claro que el peronismo promovió la aprobación de la ley para cumplirla, ya que la participación política de las mujeres era parte de sus objetivos para lograr su integración en el nuevo proyecto de transformación del país. Estas políticas estuvieron presentes en la Reforma Constitucional de 1949 con la igualdad jurídica entre los cónyuges y la patria potestad compartida; y, en 1954, cuando se sancionó el divorcio vincular. La legislación y la organización y participación de un grupo muy extendido de mujeres como parte de un movimiento que iba instalando notables mejoras sociales y económicas, permitió el avance efectivo en el ejercicio de los derechos de las mujeres.

En un intento por responder algunas preguntas que surgen alrededor, por ejemplo, a qué demandaba el feminismo en esos años y cuáles eran sus avances con relación al panorama político que se presentaba en Argentina, debemos señalar, por un lado, que es necesario contextualizar la época porque estamos hablando de mediados de los años 40 y principios de los 50; y, por otro, hacer algunas disquisiciones con respecto al pensamiento y, sobre todo, al accionar de Evita, una Evita que fue embajadora de Argentina en 1947 y pudo vivenciar otras realidades, otras propuestas que recorrían en ésos años los países europeos.

Se ha planteado con frecuencia que Evita era enemiga del feminismo y que su relación con Perón era una relación vicaria. Los datos contradicen estas afirmaciones. Su enfrentamiento con algunas feministas en el país no fue consecuencia de su oposición a propuestas que las mismas pudieran haber esgrimido a favor de los derechos de las mujeres, y esto quedó evidenciado con la actitud que asumieron alrededor de la propuesta de la ley del voto universal. Se dio, es verdad, un fuerte enfrentamiento, pero el mismo tenía un alto contenido clasista y de diferencias políticas. Precisamente, Evita manifestó a las mujeres españolas que el siglo XX no pasaría a la historia con el nombre de siglo de las guerras mundiales, sino con el nombre mucho más significativo de Siglo del Feminismo Victorioso. Y unos meses antes, en marzo de 1947 dijo que " Ha llegado la hora de la mujer argentina redimida del tutelaje social ".

Un ejemplo significativo en la Conferencia de San Francisco de 1945, reunida para la redacción de la Carta de Naciones Unidas, como resultado de la posición y de un largo debate dado por las mujeres delegadas, se logró incorporar, en el art. 2° la palabra " sexo " entre las causales de discriminación junto con las consideradas políticas y raciales, incorporando de manera explícita la prohibición de la discriminación sexual, lo que tendría un gran impacto en años posteriores. Asimismo, en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, se logró modificar el artículo que originariamente decía: " Todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad " por el de " Todas las personas ... ".

Eva Ibarguren
Nota:

En la imagen, portada del libro Feminismo y Peronismo: Reflexiones históricas y actuales de una articulación negada, diversas autoras, compilado por Estela Díaz, con ilustraciones y fotocomposiciones de María Reboredo, 208 páginas, ediciones Colihue, Buenos Aires, año 2019.

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De la Lic. Mara Brawer, psicóloga, docente, feminista, escritora y política:

El feminismo, en tanto movimiento social y político, ha resurgido en el siglo XXI de un modo muy potente.

La única verdad es la realidad, como dice aquella famosa frase de Perón, fueron gobiernos peronistas los que mayor aporte efectivo hicieron a la igualdad de género en la historia argentina.

En el último tiempo, en Argentina y en muchos países del mundo, las mujeres salimos a las calles en contra del machismo, rompimos el silencio de la violencia de género e hicimos de los espacios de difusión, como las redes sociales o los medios de comunicación, un lugar de debate sobre los derechos que hacen a la igualdad de personas.

Precisamente a este tema voy a referirme: a las leyes, las normas que otorgan derechos y que a su vez, al establecer deberes y obligaciones, connotan cómo se piensa en el mundo. Una nueva regulación de las relaciones sociales crea cambios en las pautas culturales y modifica las subjetividades. Es por esta razón que decimos que las leyes poseen la facultad de educar y de formar en una sociedad más justa.

A modo de ejemplo, podemos mencionar que estos logros se alcanzan cuando suprimimos el " de eso no se habla " en las escuelas y en su lugar, sancionamos la Ley de Educación Sexual Integral o bien cuando dejamos de decir que " fue un crimen pasional " para nombrarlo como lo que es, un femicidio.p> A modo de repaso por algunos hitos, que no son más que un recorte y una selección puntual de todo lo que implicó el surgimiento del Partido Justicialista, cabe precisar que si se habla de feminismo activo en el Estado, este implica la incorporación y la presencia de las mujeres en los lugares de toma de decisiones. Fue durante el primer gobierno de Perón cuando accedimos al sufragio, tras la promulgación de la Ley de Voto Femenino en 1947. Cuatro años después, en 1952, accedieron al Congreso las primeras legisladoras. Es decir, se consagró el derecho a elegir y ser elegidas.

A partir de ese momento, se inició una tradición de mujeres en el Parlamento, con tasas que son notablemente diferentes con respecto de América Latina y que tienen que ver con esta participación de mujeres en el peronismo. De hecho, en mayo de 1952 ingresaron veintiséis mujeres en Diputados ( sobre un total de 138 ) y otras seis en Senado. La relación proporcional entre hombres y mujeres que se dio en aquel momento en la Cámara Baja ( un 20 % de lugares ocupados ) fue idéntica a la que se registró mucho tiempo después, en 1991, cuando se sancionó la Ley de Cupo Femenino, que amplió la franja al 30 %. El peronista fue el primer partido político de Argentina que posibilitó que haya mujeres en cargos legislativos.

Por otra parte, fue durante la segunda presidencia de Perón cuando se modificó el art. 31 de la entonces vigente Ley 14.394 y se legalizó el divorcio vincular. Este artículo en particular establecía la disolución del matrimonio y otorgaba a los ex cónyuges la posibilidad de volver a casarse. Luego, el golpe militar de 1955 derogó las modificaciones. El divorcio recién se transformaría en ley a fines de la década del ochenta, durante el gobierno de Raúl Alfonsín.

Pero en este punto de la revisión histórica, voy a referirme a un tema mucho menos conocido a nivel general, que es el del reconocimiento de los hijos.

Para aquellos años - década del cuarenta y del cincuenta - se ponía el acento en la familia como núcleo de la sociedad y la constitución de dicha familia se corporizaba en el matrimonio. Es decir, el matrimonio daba legalidad a los hijos y otorgaba el status y el sentido de pertenencia a las familias. El peronismo tomó este modelo social y lo reivindicó.

Así fue como, con la Constitución de 1949, desde el gobierno se promovió un Estado que protegía al matrimonio, garantizando la igualdad jurídica de los cónyuges, la patria potestad compartida ( es decir, rompió con el modelo de gobiernos anteriores e igualó a ambos progenitores en la toma de decisiones sobre el cuidado de los hijos ) y también la noción de la propiedad como bien de familia. Puntualmente, el caso de la patria potestad compartida fue un derecho que siguió el mismo derrotero que el divorcio, abolido luego por la proclama militar en 1956 y recién reestablecido en 1985 mediante la Ley 23.264.

Ahora bien, en la compleja realidad del siglo pasado, uno de cada tres niños nacía por fuera del matrimonio, alrededor de cincuenta mil personas se reconocían a sí mismas como divorciadas ( según datos estimados ) y había, a su vez, mujeres solas que se establecían como jefas de familia. Es decir que, junto al modelo de familia tradicional, convivían los hogares integrados por mujeres solas o con hijos a cargo y sin marido, y las uniones no formales. De estas formas de familia - para la ley, disfuncionales - emanaban hijos, que, dada la condición de sus padres, arrastraban de por vida el estigma de ilegítimos.

En síntesis, en aquella época, estaban los hijos legítimos ( nacidos dentro del matrimonio ), los hijos naturales ( nacidos de un hombre y una mujer que pudiéndose casar, no la hacían ) y también estaban los hijos adulterinos y sacrílegos ( aquellos que provenían de la unión de personas que no podían casarse: hombres casados o sacerdotes ). En este tercer caso, no tenían ningún derecho y ni siquiera podían reclamar su filiación aunque tuviesen testigos y supieran quién era su padre. No recibían alimentos, ni ningún tipo de protección, eran " parias " y estigmatizados de por vida, dado que esta condición de ilegitimidad quedaba registrada en su partida de nacimiento.

Es evidente que de acuerdo a las reglas de aquella sociedad, la deshonra del hijo adulterino provenía de la deshonra de la mujer, que era su madre. De hecho, en aquel entonces, la violación era un delito contra la honra, no contra la integridad sexual.

Es por esto que con el fin de igualar al hombre y a la mujer en los derechos civiles y políticos, el tema de la legitimidad de origen fue un eje central. Bajo el slogan " los únicos privilegiados son los niños ", la entronización de la infancia dio lugar al proyecto de resignificación de la familia. Desde el gobierno peronista, el discurso buscó establecer claramente, y con fuerza de ley, las obligaciones y responsabilidades de los padres para con sus hijos, ya no legítimos e ilegítimos sino denominados " matrimoniales y extramatrimoniales ".

Votar y poder ser elegidas para ocupar un cargo legislativo, tener un rol igualitario con el hombre en el seno de la familia, no ser estigmatizada por no estar casada y tener un hijo fueron logros fundamentales para los derechos de las mujeres cuando promediaba el siglo XX. En este punto, bien vale recordar las palabras que expresó Evita en 1951, en su libro La Razón de mi Vida, bajo el título " Una idea ":

" Pienso que habría que empezar por señalar para cada mujer que se casa una asignación mensual desde el día de su matrimonio. Un sueldo que pague a las madres de toda la Nación y que provenga de los ingresos de todos los que trabajan en el país, incluidas las mujeres. Nadie dirá que no es justo que paguemos un trabajo que, aunque no se vea, requiere cada día el esfuerzo de millones y millones de mujeres cuyo tiempo, cuya vida se gasta en esa monótona pero pesada tarea de limpiar la casa, cuidar la ropa, servir la mesa, criar los hijos ".

Ahora bien, retomando el eje de las luchas que se plantea el feminismo del siglo XXI, fue 2003 el año que significó un quiebre en los alcances y significados de la igualdad real y de la justicia social. Es decir, en poco más de una década se promulgaron casi la mitad de las leyes igualitarias ( 40 % ) que hoy tiene Argentina.

El período al que hago referencia comenzó con la reglamentación de la ley que creó el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable ( ley 25.673 ), que garantiza el acceso a la salud sexual y reproductiva a las mujeres de Argentina.

Durante esa década, se sancionaron también y entre otras, la Ley de Educación Sexual Integral ( 26.150 ), la Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres ( 26.485 ), la Ley de Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas ( 26.364 ), la Ley de Reproducción Médicamente Asistida ( 26.862 ), la Ley de Matrimonio Igualitario ( 26.618 ) y la Ley de Identidad de Género ( 26.743 ).

A su vez, en este periodo se votó la ley que reconoció el trabajo de las empleadas domésticas - Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares ( Ley 26.844, sancionada el 13 de marzo de 2013 y promulgada el 3 de abril del mismo año ) - y de este modo, se dotó de derechos laborales como salario mínimo, obra social, aguinaldo y vacaciones a un amplio sector de trabajadoras ( porque en su mayoría son mujeres quienes se ocupan de estas tareas ) que se encontraba en un estado de precariedad absoluta dentro del universo laboral.

En la misma tónica, en 2004, durante el gobierno de Néstor Kirchner, se puso en vigencia una moratoria previsional por la que todas aquellas personas que tuvieran edad para jubilarse, pero no la cantidad de aportes requeridos que exigía el sistema, pudieran hacerlo. Si bien el objetivo era para varones y mujeres en general, de las 2.700.000 personas que accedieron a la jubilación, el 86 % fueron mujeres. Por esta razón es que la moratoria terminó siendo conocida como " la jubilación para amas de casa ".

Otro gran avance: en el año 2014 se modificó el Código Civil. Durante más de un siglo, el Código Civil de Vélez Sarsfield regulaba los vínculos sociales de los argentinos y, al hacerlo, estructuraba una subjetividad basada en una sociedad patriarcal que entendía que el hombre ocupaba siempre y de modo exclusivo, el rol del proveedor y la mujer, el de cuidadora.

Una subjetividad en la que el rol subalterno que se le daba a la mujer era parte de la lógica de dominación imperante. Un pensamiento que, por otra parte, también desplazaba a las minorías y no consideraba a los niños y adolescentes como sujetos de derecho.

Entre las nuevas disposiciones del Código Civil que vino a suplantar a su antecesor se dejó en claro que las personas se casan o eligen la convivencia sin oficializar el matrimonio, pero en ambos casos, deben ser solidarias con la pareja al momento de separarse. En este sentido, se protege al más vulnerable y, por primera vez tienen valor económico las tareas hogareñas, el cuidado y la crianza.

El nuevo Código Civil establece la compensación económica a la persona que en contexto de un acuerdo de pareja - por amplia mayoría ha sido siempre la mujer quien ocupó ese rol - decide dedicarse a la crianza de los hijos y pospone el desarrollo profesional ( con la subsiguiente pérdida de ingresos ).

Por su parte, se considera a las tareas de cuidado de los hijos como tareas de los dos. Ya no se habla de " tenencia " sino de cuidados compartidos e indistintos, que solo dejan de ser compartidos por acuerdo de ambos progenitores o si media una acción judicial que indica lo contrario.

El nuevo Código Civil también instauró el principio de igualdad en el apellido de los hijos e hijas al permitir que pueden llevar el de uno o de ambos progenitores, en el orden que se desee ( siempre y cuando se mantenga el mismo criterio para todos los hermanos ).

Este fue un paso enorme en la educación de las nuevas generaciones porque rompió con la tradición que imponía como único apellido válido el del hombre, mientras que ubicaba en un lugar subalterno el apellido de la mujer. Una tradición que además, en lo que refiere a las memorias familiares, solía pasar al olvido. De hecho, todos conocemos los apellidos de nuestros abuelos, pero muy pocos recordamos los de nuestras abuelas.

A su vez, con el nuevo Código Civil, varones y mujeres pueden adicionarse o no el apellido de sus cónyuges y cada pareja elige si usa o no la preposición " de ". Pensemos en la enorme diferencia que esto provoca en la subjetividad de un chico, mientras que antes era usual que escuchara que su mamá era " de " su papá, hoy podrá escucharlo a la inversa, siendo el hombre el que adiciona el apellido de su esposa precedido por un " de ".

Otra cuestión fundamental que hace a la constitución del pensamiento de una sociedad es de la educación sexual que brinda desde el Estado. La Educación Sexual Integral ( ESI ), Ley 26.150, es una ley sancionada en 2006 que consagra el derecho de niños, niñas y adolescentes a recibir educación sexual como parte de la currícula escolar y, por lo tanto, la obligación del Estado de garantizar ese derecho.

Podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que toda educación es sexual, lo que significa que toda educación transmite valores y saberes sobre la identidad y la sexualidad de las personas. Esto significa que la " educación sexual " siempre ha estado presente en los contextos educativos y que, en ese sentido, ayudó a consolidar las desigualdades, a discriminar y a transmitir estereotipos patriarcales.

Al contrario de la educación sexual tradicional, trasmitida más o menos explícitamente en lo que llamamos currícula oculta, la ESI parte de la convicción de que todas las personas tenemos derecho a la educación en materia de sexualidad, así como también necesitamos ir conociendo nuestros derechos a medida que vamos creciendo, según nuestra capacidad progresiva de ejercerlos. Gracias a esta ley, temas como las orientaciones sexuales y problemáticas como los noviazgos violentos y los abusos intrafamiliares han entrado a la escuela. Asimismo, los prejuicios, estereotipos y mandatos que poblaban ( y en alguna medida, hoy se resisten a abandonar ) el escenario educativo, pierden su legitimidad: un primer paso importante en el camino a una educación verdaderamente igualitaria.

En relación con la violencia machista, que es también producto de un esquema patriarcal en el que la mujer es propiedad y objeto del hombre, se plasmó en 2012 un cambio de paradigma de cara al sistema judicial. La derogación de la figura de avenimiento y la Ley de Femicidio fueron normas que surgieron en esta línea.

El avenimiento, cuyo significado de acuerdo con la Real Academia Española refiere a una " reconciliación ", permitía el " perdón " del delito de violación a solicitud de la víctima que aceptaba casarse con el victimario. Precisamente, el artículo 132 del Código Penal establecía: " Si ella ( la víctima ) fuere mayor de 16 años podrá proponer un avenimiento con el imputado. El Tribunal podrá excepcionalmente aceptar la propuesta que haya sido libremente formulada y en condiciones de plena igualdad. En tal caso la acción penal quedará extinguida ".

Cabe aquí la lógica de preguntarse en qué contexto una mujer violentada y cuya subjetividad fue brutalmente devastada por una violación puede prestar consentimiento a su agresor en condiciones de libertad. A su vez, tal como se dijera en el debate legislativo que dio tratamiento a la ley en ambas cámaras, y como se argumentara entre antecedentes legislativos de iniciativas anteriores, no es posible que una mujer que ha sido víctima de actos de violencia preste consentimiento libre en condiciones de igualdad, menos aún si se trata de una adolescente de 16 años.

Pero fuera de toda lógica, mientras existió el avenimiento, el Estado argentino convalidó la exculpación incumpliendo con las normativas internacionales que protegían a las mujeres del ejercicio de violencia en su contra ( incorporados con rango constitucional en 1994 ). Además, desconocía leyes nacionales como la Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres en el ámbito que se Desarrollen sus Relaciones Interpersonales ( Ley 26.485 ) y la Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes ( Ley 26.061 ).

A su vez, en el año 2012, se sancionó la Ley de Femicidio que modificó el Código Penal. Hasta ese momento, este tipo de asesinatos eran considerados como homicidios simple o preterintencional ( sin intención de hacerlo ). Con la nueva ley, se los define como homicidio agravado y la pena puede ser la prisión perpetua.

" él la mató por amor ", se solía explicar y se amparaba al asesino en el argumento de que " la amaba tanto " que, en un desborde de pasión no se pudo controlar. Hoy, en cambio, hablamos de femicidio y el hecho de haber instalado el término en la sociedad, es de por sí, un avance, No es amor, es violencia, Y no es " emoción violenta ", es homicidio agravado.

Si, por ejemplo, quisiéramos saber más de la sociedad de principios del siglo XX, alcanza con mirar el Código Civil de esa época para entender cómo se pensaba la vida de una mujer nacida en aquellos años.

Las normas de ampliación de derechos no solo cumplen el objetivo de dar respuestas a demandas sociales, sino que se sustentan en importantísimos cambios culturales, a los que les dan aún mayor fortaleza al dotarlos de legalidad. Es que cuando ya no es " un crimen por amor " sino un asesinato por odio de género, cuando no es una mujer " deshonrada " sino un hombre culpable del delito de violación, o cuando no son perversiones sino identidades y amores que deben respetarse, se produce un cambio que es fundamental en la construcción de una sociedad más igualitaria.

En vista de toda transformación realizada mediante las leyes presentadas y promulgadas, los programas diseñados y las políticas públicas establecidas, es que podemos afirmar que el movimiento peronista ha otorgado derechos que han modificado la vida de millones de mujeres.

Pensar a Evita como feminista es desde luego forzar la historia, así como es también evidente que nuestros dirigentes no cuestionaron el patriarcado. La lucha del movimiento peronista ha sido la lucha por la igualdad y es desde allí, desde donde se pueden observar puntos de encuentro con el feminismo.

Ha sido un largo camino y, en él, continuamos andando. Con la realidad efectiva de tantas luchas encauzadas que nos permiten decir con orgullo que el movimiento peronista es profundamente nacional, popular, democrático y que también será feminista.

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Del Sindicato de Choferes de Camiones, Obreros y Empleados del Transporte de Cargas por Automotor, Servicios, Logística y Distribución de la Ciudad Autónoma y Provincia de Buenos Aires:

El flagelo mundial, Covid - 19, ha dejado a muchos trabajadores sin su sustento, generando desigualdades más profundas. Evita siempre fue muy clara en su pensamiento y accionar: " La causa del pueblo exige nada más que los hombres del pueblo trabajen para el pueblo, no para ellos ". Es por eso que en camioneros, con el espíritu solidario que caracteriza al gremio, organizamos diariamente ollas populares para paliar el hambre de las familias que se encuentran en difícil situación, agravada por el marco de la pandemia.

Nadie puede negar los grandes clamores que guiaron a Evita en todos sus logros: la solidaridad y la igualdad.

Evita logró el voto femenino, construyó hogares, escuelas, hospitales, brindó asistencia social.

Su vida transformó muchas otras vidas y, a pesar del tiempo, aún sigue inspirando la nuestra.

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De Ever Palermo, investigador, escritor, sparring en la Escuela de Boxeo del Sindicato de Empleados de Comercio de Rosario, autor del libro Puños rosarinos : Tierra de campeones, ediciones Guillermo Ever Palermo, 242 páginas, Rosario, año 2021:

En la Av. Alberdi y José Ingenieros fue construido el Estadio Norte, estadio cerrado llamado " el Luna Park rosarino " o "el Madison Square Garden de Rosario ".

Con una capacidad para 10.000 espectadores se inauguró el 7 de enero de 1950. En él desfilaron, entre otros, Sandy Saddler, Kid Gavilán, Alfredo Prada, Pascual Pérez, Oscar Bonavena, Horacio Accavallo, Nicolino Locche, y las mejores figuras del boxeo nacional y mundial. El boxeo es el deporte que más medallas olímpicas le concedió al país.

Alfredo Prada y José María Gatica.

Podría decirse que tanto Gatica como Prada fueron dos hombres inspirados por la superación, pero a la vez diferentes en sus historias de vida. Gatica no pudo pasar el primer grado de la escuela primaria, y de niño debió trabajar como vendedor ambulante. Prada era hijo de un capataz ferroviario, y de pequeño tuvo que lidiar con una incapacidad física que le impidió caminar correctamente por mucho tiempo. Ambos lograron ser grandes deportistas.

Los uniría una época en la cual marcarían un hecho histórico fuera y dentro del ring. Los rodeaba el surgimiento del peronismo, el cual tuvo ribetes propios en este deporte. Desde la tribuna, la mitad del público alentaba a Gatica y la otra mitad a Prada.

La familia de Evita apoyaba a Gatica, y al parecer Perón tenía simpatía con el boxeo de Prada. La división deportiva fue tomando un tinte político. Prada era identificado con " la contra ", mientras que Gatica con " los cabecitas negras ". Pero Prada siempre manifestó que era justicialista.

Hay un relato, publicado en internet, por un investigador periodista llamado Jorge Carlos Fritzsche, plasmado en la revista Temas y Fotos, del año 1991, que contribuyó al prejuicio político sobre Prada. Se cuenta que se oyó de la boca de Perón, gran aficionado al boxeo, decir " Ya me tiene harto Prada ", y que alguien tomó nota y se encargó de comentarlo. En realidad, Perón habría dicho " Ya me tiene harto Pravda ", en referencia al diario soviético. Prada se encontró en un incómodo lugar que no había buscado, ya que tanto Prada como Gatica eran justicialistas.

Tras el paso del tiempo, Prada, ya con los guantes colgados, dedicado plenamente a su familia, tuvo un nuevo encuentro con su antiguo rival. Cuando supo que Gatica estaba en la indigencia, Prada decidió ayudarlo y darle empleo en una cantina de su propiedad.

Gatica falleció atropellado a los 38 años, Prada a los 83 años.

Una historia veraz de política, sangre, puños y amistad.

Eva Ibarguren
Nota:

En la imagen, portada del libro Puños rosarinos: Tierra de campeones, de Ever Palermo, 242 páginas, numerosas fotografías de archivo periodístico, prólogo de Néstor Giuria, comentarios en contratapa de Carlos del Frade, ediciones Guillermo Ever Palermo, 242 páginas, Rosario, año 2021.

El libro fue declarado de Interés Provincial. Antes había recibido un premio similar en el Concejo Municipal de la ciudad de Rosario.

El mismo puede adquirirse en Buscalibros Alberdi, Galería Estadio, Av. Alberdi 1015, local 17, Rosario. Telef. ( 0341 ) 435-4453 E-mail: buscalibrosalb@hotmail.com

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De Juan Carlos Cernadas Lamadrid, dramaturgo:

Nací en 1940. De aquel peronismo inicial poco puedo decir como experiencia personal. Pero lo que sí guardo como una experiencia propia de mi infancia es el recuerdo de Evita, su voz. Esa voz fuerte, alterada, que caracterizó muchos de sus discursos públicos. Su voz me atrapaba en la misma medida que me inquietaba y me obligaba a permanecer inmóvil ante el aparato de radio de mi abuela, como si aquel torrente de palabras, para mí entonces incomprensibles, pudieran revelar el misterio que desde mi inocencia se agigantaba: ¿ Por qué estaba tan enojada esa señora ¿ Pero quizá lo que entonces me extrañaba aun más, era no entender por qué lo que esa señora decía, enfurecía tanto a unos, al mismo tiempo que la gran mayoría la aplaudía y vitoreaba su nombre hasta las lágrimas.

Provengo de una familia  -  tanto paterna como materna  -  de vieja raigambre argentina. La histórica lucha entre unitarios y federales no fue para mí un dato del pasado extraído de un texto escolar. Fue una vivencia. Entre la familia de mi madre  -  unitaria  -  y la de mi padre  - rosista incluso por vínculo de sangre  -  se reprochaban muertes y persecuciones y destierros, como si acabaran de suceder.  Con el advenimiento del peronismo se inauguró para muchos esta escisión profunda pero no para mí. En mi familia, con el peronismo, también se ahondó la división ya existente. Recuerdo que en reuniones familiares se imponía en el living un cartel que rezaba " Prohibido hablar de política ", aunque jamás dio resultado. Pero aunque las pasiones eran nuevas, de alguna manera yo sentía como la prosecución de un mismo discurso: dependencia, nacionalidad, entrega, expoliación.

Cuando superé la adolescencia, había comprendido ya por qué esa señora se enojaba tanto y por qué enojaba a tantos. Claro que su enojo expresaba ahora otro dato de indudable peso en la realidad: la relación entre explotadores y explotados. Comprendí entonces que el odio atribuido a Evita no era más que la reacción propia de quienes se veían desenmascarados en sus privilegios de oligarquías dominantes, como ella misma solía decir. Por lo que ya en mi juventud el " odio " que Evita sentía por los que provocaban la marginación y la miseria, me pareció no sólo justo, sino profundamente cristiano. Así su odio se hizo mío sin comprender por inmadurez que su mensaje era mucho más profundo, moral y cristiano que el que yo le atribuía. Comencé a comprender esto  -  tardíamente sin duda, por mi propio origen burgués  -  cuando cayó en mis propias manos un libro del entonces obispo de Avellaneda, monseñor Jerónimo Podestá, que hablaba de la " violencia del amor ".

Recién ahí advertí que lo de Evita no era odio, sino amor.   Amor en rebeldía. Ella provenía de ese mismo pueblo marginado y explotado. Su voz fue un grito por todos aquellos que no habían podido gritar. Fue un desenmascaramiento definitivo y esto, en sí mismo, es un acto de amor. Por esto el odio que ella pudo provocar, no estuvo en el pueblo. El odio fue la reacción de aquellos que se sintieron tocados como opresores de ese mismo pueblo.  Tanto es así esto, que a Evita no se la sigue por sus ideas, aunque éstas no sean excluyentes. A Evita simplemente se la ama. La ideas pueden perder vigencia, o necesitan reacomodamientos o " aggiornamientos " ante la realidad cada vez más compleja, pero el amor, no. Y ésta es la revolución que Evita sigue y seguirá encarnando.

Basta ver quién la amó, quién la ama, quién la odió, para saber de qué lado de la vida se está. Quienes han estudiado o reflexionado sobre la vida y la obra de esta mujer argentina se han preguntado cuál fue el motivo que la llevó a semejante despliegue de actividad, de la mañana a la noche, sin pausa, inmersa en un mundo de luchas e intrigas políticas, sin paz ni descanso.

Sus detractores apuestan todo a la teoría que muestra a Evita como una mujer ambiciosa, guiada en su acción por represalias y venganzas personales. Mary Main, María Flores, en su libro La mujer del látigo, considera que " la Fundación Eva Perón fue creada por despecho por una mujer ambiciosa y resentida ". Con lo que desvaloriza, de allí en más, toda la labor, la obra, la actividad social que desarrolló. Para completar esta diabólica interpretación agrega que " si la aristocracia argentina ( ¿ ) la hubiera recibido, ella no hubiera ambicionado más poder, devorada por una sed insaciable, que habría de conducirla, si la muerte no se adelantaba, a la insanía ".

Cuando habitualmente hablamos de la palabra ambición cualquiera de nosotros piensa que significa ansias de tener riquezas, de acumular poder. Creo que no pasa por ahí la esencia de una vida como la de Eva Perón. Cabe preguntarse si no hay en todas las conductas de los hombres una ambición a realizar, si este sentimiento no es el motor que nos hace caminar en la vida. Es importante señalar este aspecto del tema, como si uno no pudiese decir que un escritor tiene la ambición de escribir la mejor obra o un político no tiene la de llegar a la Presidencia, o un empresario la de tener una gran empresa. Eva Perón tuvo una primera etapa, como todos los seres humanos, la de la ambición de abrirse camino, de gestar su propio protagonismo y eligió el camino artístico, como otros eligen el comercio, la ingeniería o la política, y en este sentido tenía una sed enorme de desarrollar su vida y su rol.

Evita tuvo una segunda etapa donde esa ambición, tal vez personal, como la de cualquier ser humano, se transforma en realidad a través de una causa. Cuando se encuentra con Perón se mimetiza en la idea de lo que había que hacer y pasa a tener la ambición de lograr los objetivos de una causa.

Justamente, lo importante de Eva es que tuvo la grandeza de haber sabido transformar las propias aspiraciones de protagonismo personal de la primera etapa de una artista en el protagonismo social de ser un instrumento para dignificación de los hombres y mujeres del pueblo.    Eva Perón si hubiese querido integrarse a la oligarquía, podía hacerlo fácilmente siendo la mujer del Presidente de la República. Y en su orden de valores alcanza con ser la esposa del Presidente. 

Son palabras de Eva Perón: “ Dicen que soy una resentida social. Soy una resentida social, pero mi resentimiento no viene de ningún odio sino del amor: del amor por mi pueblo cuyo dolor ha abierto para siempre las puertas de mi corazón ". " Y me pregunto por qué hubiese podido rechazarme la oligarquía. ¿ Por mi origen humilde ¿ ¿ Por mi actividad artística ¿ ¿ Pero acaso alguna vez esa gente tuvo en cuenta estas cosas tratándose de la mujer de un presidente ¿  Nunca la oligarquía fue hostil con nadie que pudiera serle útil. El poder y el dinero no tuvieron nunca malos antecedentes para un oligarca. La verdad es otra. Yo, que había aprendido de Perón a elegir caminos poco frecuentados, no quise seguir el antiguo modelo de esposa del Presidente ". 

" Sí. Confieso que tengo una ambición, una sola y gran ambición personal: quisiera que mi nombre figurase alguna vez en la historia de mi Patria ... y me sentiría debidamente, sobradamente compensada, si la nota terminara de esta manera: De aquella mujer sólo sabemos que el pueblo la llamaba cariñosamente Evita ".

*     *     *

De Ramón Landajo, periodista, secretario y ayudante de Perón:

Conozco, como pocos, la tremenda soledad en la cual vivió el General desde que inició su destierro en setiembre de 1955, y como nadie, depositario de muchos de sus secretos. Ese es, para mí, el mejor premio que defiendo y guardo con orgullo ya que he sido y soy quien sin buscar recompensa fui distinguido por Perón como amigo y colaborador.

Según me confiaba el General, definida y finalizada la Segunda Guerra, el poder mundial que representaban los líderes de las potencias vencedoras, decidieron cuál sería el destino de todos los países del mundo.

Si bien habían fijado sus ojos en nuestro Continente, y particularmente en Argentina, Brasil y Chile, comenzaron a tener temores que la prédica y ejercicio peronista pudiera extenderse por el mundo. Aquella guerra, como todas las que se han generado a través de los tiempos, estuvieron impulsadas por intereses económicos y la finalidad principal era la de controlar la riqueza de las naciones a través de la sumisión y explotación de sus pueblos.

Varios emisarios llegaron al general, tratando de convencerlo de que cometía serio error al tratar de crear conciencia en las masas sobre derechos que hacían al respeto a la dignidad del hombre de trabajo, como también impulsar la idea que el capital debía tener una finalidad social y solidaridad con los sectores sumergidos. Igualmente, esos emisarios pretendían imponer condiciones para impedir el desarrollo de la industria nacional, ya que, de existir y progresar, constituía un peligro para el desarrollo de sus fábricas en otras latitudes, y fueran una competencia en los mercados internacionales. El papel que habían reservado para la Argentina era la de un reservorio y encontraba en Brasil el lugar ideal para instalarse, ya que tenían asegurada una mano de obra aunque no muy calificada sí barata por las perspectivas de hambre y miseria que se proyectaba en su creciente población. Las necesidades, solía sostener el General, llevan al individuo a aceptar imposiciones denigrantes para así sobrevivir dentro de este mundo lleno de egoísmo.

Fácil le hubiera resultado al General Perón aceptar los ofrecimientos si hubiera ambicionado riqueza, comodidad y figurar en el mundo de los vanidosos. Siempre sostuvo su pasión nacional y luchó para implantar un sistema justo, donde se respetara y dieran seguridades a todos los sectores de la población para gozar de una vida digna de ser vivida dentro del marco de libertad y el respeto.

El precio que tuvo que pagar lo conocemos. Vivió dieciocho años en el exilio. Dieciocho años en que alejado de su Pueblo, silenciado por falsos intermediarios que escondían sus mensajes o los relataban de acuerdo a los intereses que representaban, pudo regresar cuando sus enemigos, conociendo sus precarias condiciones de salud, que anticipaban una corta vida, planificaron la última etapa de su existencia.

Regresó Perón en 1973.

Semanas antes de su fallecimiento, en la entrevista que tuvo lugar en su despacho en la Casa Rosada, me manifestó su amargura ante el panorama que ofrecía la realidad argentina. Habían cargado sobre él todas las responsabilidades. Lo presionaban a diario con problemas que se creaban a su alrededor, con la finalidad de apurar su tránsito por este mundo. Como bien lo relatara el escritor Enrique Pavón Pereyra en uno de sus libros, testimoniando el cerco que sufría Perón, el Presidente se encontró que ni papel esquela tenía en su escritorio de trabajo. Escamoteado por López Rega, era una especie de seguro para él, que nada le podía escapar. Al notar Perón esto, expresó:

" Como verá , hasta el papel me quitan. Los remedios me los esconden, y a diario buscan irritarme, para ver si así apuran mi final. Son los cuervos que me rodean, esperando ver mi cadáver para devorarlo como carroña ".

" No puedo descalificar a todos. Pero sí descalifico a los que desmedidamente, suciamente, se valen de la confianza para cometer toda clase de atropellos, burlas y delitos. Los he visto actuar a mi alrededor durante el ejercicio de mis funciones de gobierno, y si bien no he podido desprenderme de esas sanguijuelas miserables, de esos gusanos, es por la simple razón de que eran parte o componentes de toda una organización que se cuela, en cualquier organismo o institución, y ocultando su personalidad tras el disfraz de la hipocresía, son los que sabotean todo proyecto que pueda significar un beneficio para los sectores que reclaman justicia y comprensión ".

" La función de un Presidente, y comienzo por mi caso, no era simplemente la de aparecer en actos públicos, rodearme de los alcahuetes de turno y leer los discursos que muchas veces me elaboraban. Tampoco la de ser un simple monigote que se presentaba en actos con la finalidad de mostrarse como el poder absoluto, como un buen hombre de relaciones públicas, sino que era preciso que un jefe de Estado sea un hombre que, escapando de las vanidades a que lo lleva la circunstancia, dedique todo su tiempo en pensar, proyectar y trabajar, supervisando todo, para que lo prometido a su pueblo se concrete en realidad. Yo he trabajado permanentemente, y he tratado de sacar el mayor provecho al tiempo que dedicaba a estudiar los problemas y hallar soluciones. Si mucho no pude lograr es por mi falta de tacto o conocimiento al elegir a hombres que llegaban a mi lado, no con la finalidad de servir a los intereses de todos, sino el servirse de una ubicación dentro de la estructura y tener cierto poder para cometer las burlas mayores a la confianza que en ellos había depositado. Mucho más tras la muerte de Eva, ya que me dejó la espalda desprotegida ".

" El jefe de Estado está siempre en el blanco de la mirada de todo el mundo. Sobre él ejercen toda clase de presiones sectores supuestamente amigos, que no llegan con la finalidad de dar soluciones o apoyo a proyectos que puedan servir a la comunidad, sino que cada uno busca sacar beneficio personal o de grupo de cada situación. Pocas veces aportan ideas positivas, sino que, en la mayoría de los casos, son los que crean intrigas y dificultades sobre otros para generar un clima de enfrentamiento y discordia que, finalmente, pueda favorecerlos ".

" Para que esto suceda, cuentan con una maquinaria publicitaria, a la que se prestan los mercaderes de la prensa que relatan hechos sin importancia, pero que los convierten en grandes escándalos para así destruir internamente a los hombres probos y de capacidad que puedan servir con lealtad a esa confianza que en ellos se deposita ".

" Del hombre público dicen de todo. Escriben libelos ofensivos y se ocultan en un supuesto derecho de ser fiscales, cuando ellos carecen de los más mínimos principios de lo que es moral. El funcionario público está expuesto a todo tipo de ataques. Cuando es honesto, sufre. Cuando no lo es, sale a la palestra a defenderse y buscar la conciliación mediante el otorgamiento de prebendas para que silencien u oculten todo aquello que pueda afectarlos en sus ambiciones o proyectos ".

" El funcionario público, de primer nivel, debe ser consciente que cumple una tarea que debe desempeñar con eficiencia y lealtad. Aquél que forma parte de un equipo de gobierno no puede ni debe buscar sobresalir por lo que no es, sino que debe encontrar el reconocimiento por lo que hace en servicio a esa comunidad a la cual debe servir. Las tarjetas con escudo a seco y títulos, no deben ser pasaportes para cometer iniquidades, ni tampoco para presionar para todo cuanto se riñe con la honestidad y la moral. Hay muchos de esos funcionarios que utilizan su poder o cargo para buscar los caminos que le aseguren un bienestar económico futuro, especulan con el cargo para cometer desfalcos a la ingenuidad de sus representados, y carecen de los elementales principios de lo que es servir con honestidad a la Nación y al Pueblo. Buscan rodearse de alcahuetes e incapaces, pero sí aventureros que puedan canalizar sus negocios para repartir limosnas que generalmente dan a quienes son obsecuentes y adulones. De vez en cuando hacen una cosa bien, ayudando a determinada entidad, pero siempre buscando que ese acto o ese hecho se realice frente a medios que puedan publicitarlos. Carecen de total humildad y grandeza ".

" El hombre común, el hombre de pueblo, es el que tiene problemas, para él insolubles, no siempre encuentra eco en las autoridades. ¿ Qué le importa al mal funcionario el padecimiento de uno en millones, si eso no le permite ganar el reconocimiento de quienes, al abandonar la función, pueden contratarlo para servir en las sociedades bastardas que han favorecido suciamente ¿ ... ¿ Qué puede importarle al hombre que conduce un gran proyecto, que muchos sean víctimas de la ambición de los especuladores, si, en definitiva, para lo único que sirve acercarse a las bases es para reclamar de ellas el voto en elecciones ¿ ..."

" Yo he visto y comprobado, como también combatido durante mi gobierno, a muchos que simulaban sentimiento popular, pero que eran insensibles a los reclamos de los castigados sectores humildes. Preferían codearse con los perfumados millonarios nacionales o extranjeros, antes de convivir con el sudoroso trabajador que, en definitiva, es el que hace con su esfuerzo y sacrificio las grandes obras que construyen una gran Nación ".

" Es posible que algún día usted pueda llegar, pese a su poco deseo de ser funcionario público o político, a ocupar un cargo dentro de la estructura de gobierno. Tenga en cuenta, si llega serlo, que, primero de todo, es tener las puertas abiertas a todos los sectores más castigados de nuestro pueblo. No escape a los reclamos de los que claman justicia. No malgaste su tiempo en actos o ceremonias que solamente sirven para determinadas escenas de esta parodia que es la tarea de gobernar. Sus minutos serán necesarios para dedicarlos a responder a la confianza de quienes, lejos de usted, saben que está trabajando por ellos. No busque el halago fácil, y deseche las adulerías y alcahueterías. Cuando reciba a alguien que mucho pueda ofrecerle, desconfíe de él. Tratará de encontrar su lado flaco, para hacerlo caer en sus trampas para después dominarlo ".

" Sienta el dolor de los que sufren. No escape a la realidad en momento alguno. No crea cuanto muchos gritan organizadamente, pero sí valore aquello que susurran los que no tienen fuerza para poder gritar, ya que le han quitado la voz. No crea en la justicia de los hombres, porque como tales, siempre están expuestos a ceder ante las propias ambiciones personales, familiares o de grupo. No se deje ganar por el ego, porque ese será su mayor enemigo. Si llega al cargo, sepa que ese es un honor que le da el pueblo. Sea honesto con sus propias convicciones, y si bien como todo humano debe tener ambiciones personales, que las mismas no sean excesivas. Lo que abunda, daña. Cuántos de esos millonarios que hoy se ufanan de estar junto a nuestros enemigos, son los mismos solicitantes que llegaban arrastrándose hasta mi despacho. Hasta el dinero que ha sido y es del Movimiento y de la Nación, y que por razones de Estado se les confiaron, hoy lo usan, no para servir a los sectores necesitados, a los perseguidos, a los encarcelados o a las familias de quienes murieron por defender un ideal, sino para ubicarse dentro de las élites insensibles, usureras y especuladoras ".

" La función pública, le repito, es el honor que le confiere la mujer y el hombre de nuestro pueblo, en la idea que habrá de responder a esa confianza que han depositado en el funcionario o la autoridad, o bien en los dirigentes ".

" Cuando regresé, no imaginé que tanto habría de ser mi padecimiento. Al final de mi vida, todo resulta más doloroso. No en lo físico, sino en el espíritu. Compruebo a diario cómo se ha distorsionado, cómo se ha bastardeado todo cuanto se ha hecho, y que no es un esfuerzo solamente mío. Cientos de miles de peronistas han ofrendado todo en pos de hacer una Gran Argentina. No ha fallado el pueblo. Los que han defraudado, en su mayoría, son los dirigentes que no han sabido estar a la altura de las circunstancias. Cada uno ha jugado su propio partido y poco o nada les ha interesado el país o el pueblo ".

" Yo que los he recibido a casi todos, cada uno con su gallito bajo el brazo, los conozco bien. Les he tenido que aceptar imposiciones, en la esperanza de que el pueblo pudiera darse cuenta de cuán ruines eran aquellos que suponían los representaban o actuaban con lealtad. No imagina cuántos sapos me he tenido que tragar a lo largo de todos estos años de exilio ".

" Poco es el tiempo que me queda. Quisiera cerrar mis ojos con tranquilidad, pero, imagino que diariamente aumentarán las angustias ante el acoso de quienes ya festejan mi desaparición, y hacen planes para repartirse lo que puedo dejar. Quisiera que al morir mis restos fueran depositados en algún lugar de esa abandonada tierra patagónica, donde disfruté años de mi niñez. Quizá, desde ese lugar adonde no llegan tantos que esconden tras su supuesta lealtad, toda la falsedad, bajo la luz de las estrellas, en esas noches frías, pueda hallar la tranquilidad que todo guerrero ansía. Pero, ni en la muerte habrán de dejarme tranquilo. Justificarán su aparente indentificación, no divulgando y promoviendo lo que ha sido y es nuestro proyecto, sino colocando bustos en plazas o paseos, o bien poniendo mi nombre a calles y edificios. Con eso pretenderán justificarse antes las facilidades que encontrarán para engatusar con falsas promesas y asumiendo una posición que jamás tuvieron, a masas que confían y creen aún en esos nombres ".

" Usted lo habrá de comprobar. No pasará mucho tiempo. Pocos serán los que me recuerden con afecto, ya que contados son los amigos leales que he tenido. Los verá, y no dudo que sentirá bronca al escucharlos. Pero, como siempre he dicho, la mentira tiene patas cortas. Ellos mismos caerán por el propio peso de sus pecados, y pagarán las consecuencias, sintiendo el repudio de todo el pueblo ".

" Horas amargas e inciertas habrá de sufrir la Patria. Nuestro pueblo, tan heterogéneo, producto de tantas cruzas de razas, se mueve por el impulso que le da el bolsillo y el estómago. No es un pueblo sufrido, porque le hemos dado todo, sin mucho esfuerzo. Ese ha sido el gran pecado, y el sabor amargo que llevo en mi boca por el fracaso de tanto esfuerzo y la frustración de tantas esperanzas; son una carga pesada que hacen más duro el andar por el tramo final de la vida. Yo no alcanzaré a verlo, pues sé que mi vida se encuentra en el último tramo. Trato y he tratado en estos años hacer comprender la necesidad que cada argentino asuma la responsabilidad de lucha que le corresponde. Pero, no lo he podido lograr. Yo no puedo obligar a mujeres y hombres a tomar decisiones y luchar por sus derechos. Ellos deben ser artífices de su propio destino ".

" El honor y la dignidad de la patria no puede estar en manos de unos pocos, ya que todos deben sumarse en la defensa de la misma, si no quieren guardar el estigma de la traición ".

" Y el pueblo habrá de reaccionar. Al igual que un gato encerrado en una habitación, cuando se sienta acosado y sin posibilidad de salvarse, se arrojará sobre quienes lo opriman para liberarse ".

" La patria es la esencia misma que da Dios al hombre, para que la construya, para que la haga grande y finalmente la disfrute. Y la principal herramienta es cada uno. En su conciencia lleva la gran responsabilidad. Quiera Dios dar fuerza a todos para que con convicciones y conducta puedan salir airosos ".

Murió en soledad el 1 de julio de 1974. El teniente coronel Alfredo Díaz veló sus restos, mientras se daba en forma oficial la noticia de su fallecimiento por la cadena de radio y televisión.

*     *     *

Textos cortesía de Carlos Vitola Palermo de Rosario, Santa Fe, República Argentina.

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