DOCUMENTOS SOBRE EVA DUARTE DE PERON 


Eva Ibarguren EVA IBARGUREN EVA DUARTE EVA PERON EVA PERON EVA PERON EVA PERON

María Eva Duarte de Perón / Evita. Argentina 1919-1952

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HISTORIAS, ANECDOTAS y TESTIMONIOS 

Evita en el Hogar de Tránsito Nº 2, hoy Museo Evita, Lafinur 2988, Buenos Aires

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De la revista Historias Primarias, Nº 14, titulada " Perón Peróooon ... ", publicación creada y dirigida por el historiador Dr. Darío Gabriel Barriera, declarada de interés educativo por el Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe, Editorial Diario La Capital, Rosario, Argentina, 1 de julio de 2008:

Juan Domingo Perón se casó tres veces.

En 1929 con Aurelia Tizón, en 1945 con Eva Duarte y en 1961 con María Estela Martínez.

Curiosa prolijidad: el hombre se casaba cada 16 años.

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De Ramón " Lalo " Gómez, boxeador, empleado del gimnasio Nolting de Ciudadela, Buenos Aires:

Sufrí el 16 de junio de 1955, estaba en la Plaza de Mayo, y recuerdo a los cuerpos tirados en el suelo y a un automóvil ubicado muy cerquita mío que voló en mil pedazos por la explosión de una bomba.

Durante el exilio del Gral. Perón, fuí a Centroamérica con otros amigos peronistas y boxeadores, como el campeón Pascualito Pérez, a Caracas, Venezuela y luego a Santo Domingo, en la República Dominicana, con tal de estar cerca del General. De paso aproveché para hacer unas peleas.

Hice guantes con el Gral. Perón, pero no en Buenos Aires sino en Santo Domingo, antes de que él llegase a Madrid, España. Perón se alojaba en el hotel Paz, y realmente allí había paz, mar y sol.

El General era muy deportista, hacía mucha gimnasia todos los días en el balcón de su habitación, caminaba 10 kilómetros casi todos los días y practicaba la caza submarina.

Al Gral. Perón le gustaba el boxeo, más que el fútbol. Me pidió que le enseñara a boxear, y así le fuí enseñando cómo pararse y sacar las manos.

Muchas veces le pregunté al General por qué no regresaba a la Argentina, y siempre me respondía lo mismo: " Hijo, no quiero que se derrame sangre ".

Soy peronista de Perón y de Evita.

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De Alejandro Grandinetti, comentarista y conductor radial:

" Solamente los fanáticos - que son idealistas y son sectarios - no se entregan ". Eva Perón.

Siempre consideré una virtud destacable: la pasión. La pasión logra, aunque en forma efímera, vencer la certeza de la muerte. El apasionamiento suspende momentáneamente nuestra angustia existencial. La única forma de sentirnos vivos y eternos es la pasión. Con ella perdemos temporalidad y, con su derivada, el amor, logramos proyectar nuestras vivencias en un tiempo no racional. El amor y la pasión son atemporales, con ellos desaparecen el fenómeno de la gravedad, y podemos " flotar " sin tiempo y sin espacio. Es en términos aristotélicos el primer motor inmóvil, aquella razón última que logra mover el resto de nuestra existencia. Nos acerca a la intuición de la eternidad y la armonía. Literalmente de la pasión venimos y somos producto y consecuencia de ella.

Un idealista vive por sus ideales incluso a costa de consideraciones prácticas. Un fanático es apasionado en extremo, por razones " prácticas " es capaz de dejar la vida. Uno vive por sus ideales, el otro es capaz de morir por sus convicciones.

Dicho de otro modo y siguiendo la frase de inicio, a la condición de idealista - el fanático - debe agregarse el sectarismo. En el ideario sectario se necesita un líder como fuente de inspiración y saber. Su voz no se cuestiona ni discute, es la suma de la verdad y la revelación.

El fanático actúa con el combustible de la pasión y la limitación del iniciado. El pensamiento fanático tiende a ser maniqueo y simplista. Acalla el disenso y promueve el pensamiento único y la obediencia obcecada. Responde con sistemas binarios de razonamiento, tales como " bueno " - " malo ", a preguntas instrumentales, y muchas veces la respuesta ha sido un terminante " sin comentarios ".

La Argentina padeció de la irrupción de fanáticos en su historia, muchos desaparecieron, pero parte de esa estructura de pensamiento perdura.

Hoy día impera en parte de la población la obediencia debida. Quizás debamos rever el concepto mismo de obediencia en nuestra educación. La obediencia no siempre es buena, ni la trasgresión es por sí sola mala. Alentar la discrepancia y la pluralidad de razonamiento es comprender que lo heterogéneo enriquece, agrega matices y claroscuros a la inteligencia. Es más, sería dable apasionarnos en esta tarea.

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De Raúl " Bigote "Acosta, poeta, escritor, periodista, analista y conductor radial:

Unos atrevidos jóvenes franceses, en aquella revista sugestiva, Planeta, donde Louis Pauwels y Jacques Bergier vaticinaban el retorno de los brujos, algo dijeron sobre historia y espectáculo y, de eso, un mínimo recuerdo queda.

Según aquellos jóvenes franceses, para los pueblos la historia sigue la línea del show, del espectáculo. Se recuerda la crucifixión, no la enseñanza de Cristo. Los ejemplos abundan: la mano de Napoleón Bonaparte cruzada en el pecho, la mismísima guillotina ante que las culpas de los condenados, las pirámides egipcias como demostración de poder de una dinastía, la hoguera de Juana de Arco, no sus servicios en guerras estaduales.

Si buscásemos ejemplos en nuestro territorio, el americano, Caupolicán y Tupac Amaru hablan más como empalados y descuartizados que como rebeldes ante una dominación.

De nivel mundial, pero contemporáneo, tiene un sitio en la política espectáculo la flacura extrema del Mahatma, olvidando que la suya era una lucha por la liberación.

El desvío del sujeto original de estos actores de la historia ( rebelión, liberación, mensaje ) lo provoca el acto. El hombre, como integrante societario o como individuo, evoca, memora, respeta y convalida el acto espectacular, el show. Perdido queda, en muchos casos, el mensaje. Los grandes hombres de la historia, dicen aquellos atrevidos franceses, los grandes hombres, como los grandes gestos, reúnen al actor y al acto. Sólo faltan los aplausos. La convalidación en la historia es la que bate palmas. Allí se quedan, eternos en la memoria de sus pueblos.

En Argentina, por la misma razón, los gestos del show han sido, en muchos casos, superiores al mensaje, a menudo más cerca de lo payasesco que de lo memorable.

El primer balcón de Perón fue un verdadero diálogo, un ágora aluvional, se fijó, quedó.

Sus repeticiones simplemente eso: repeticiones. El uso del escenario, no del libreto, de un patetismo cercano a la desgracia y a la compasión. Un crítico teatral diría que los unipersonales no pueden remplazarse. Con Perón tendría razón. El uso del balcón demostró que los actores tienen una impronta que no viene de libros, de sables o de chequeras. Nunca más fue ágora.

Cualquiera que diga " un médico allá " está imitando. ¿ Se entiende ?

Si nos dedicamos a esta mirada de la política, donde el show y sus reglas definen existencia, persistencia, pertenencia y consolidación, veremos que los hombres del show político como Fidel o Chávez entienden eso: el show. Toda vez que vinieron al país nos lo demostraron. Persisten. Componen un personaje, lo perfeccionan, lo muestran. Por convencidos nos convencen de su creación.

En la política como espectáculo lo trágico, ilógico, casi sádico ( para insistir con las esdrújulas ) es pretender que el pueblo, la sociedad a la que se le pide adhesión por tal o cual actor/actora sea la que acepte a libro cerrado, con ojos pétreos y oídos obturados el espectáculo que se le ofrece. No es sencillo, fácil, acaso no sea posible. No se hacen espectáculos para estatuas o sacas de patatas. No son concebibles, salvo error y omisión. Error y omisión en quien concibe tamaña tontería.

Alguien, algún lenguaraz, habrá dicho y aconsejado a los dirigentes de adentrarse en la política espectáculo y que esta es, sin dudas, la que asegura permanencia y posteridad. Por eso tanto discurso, tanta promesa y tanto acto, tanto viaje a la estratósfera y tanto tren bala. Tanta duplicidad de mensaje.

Por ahora y para la posteridad los historiadores sin sueldo del Estado registran conflictos, reclamos, cacerolas y piquetes, pero mojón histórico ninguno, ni uno sólo.

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Del Dr. José Ignacio García Hamilton, abogado, historiador, periodista, profesor universitario y escritor, autor de la polémica obra titulada Don José, biografía sobre el Gral. José de San Martín, 352 páginas, editorial Sudamericana, año 2000:

Hay quienes comparan el 17 de octubre de 1945 con el 25 de mayo de 1810, pero no son comparables. El 25 de mayo hubo poca gente y hubo militares. Es importante, porque los jefes de esos militares - Cornelio Saavedra y Miguel de Azcuénaga, que era el único militar de carrera - tenían peso político propio. El virrey Cisneros accede al Cabildo abierto del 22 de mayo porque se lo pide Saavedra que era el jefe de un regimiento.

Buenos Aires era en 1810 una ciudad cosmopolita. Tenía unos 17.000 europeos, generalmente españoles, y criollos descendientes de europeos. Luego había una cantidad menor de negros y aborígenes. Un porcentaje elevado de los habitantes no participaba de las decisiones ni era convocado a opinar. No había tradición de la intervención del pueblo en los asuntos públicos. El Cabildo, me refiero a sus integrantes, no era popular, era aristocrático y no democrático, porque los cabildantes salientes elegían a dedo a los sucesores.

Es imposible pensar en una Plaza Mayor, como se llamaba entonces a la actual Plaza de Mayo, con una multitud. Las invitaciones para el Cabildo abierto fueron 450, y solamente asistieron 252 personas.

El agente involuntario de la liberación de las colonias fue Napoleón. Cuando cae la Junta de Sevilla, en 1810, se pone en marcha un proceso de juntismo que dice defender al rey Fernando VII, pero que, en realidad, subterráneamente, aspira a la independencia.

Un intento democrático surge recién en 1821, con Bernardino Rivadavia. Esa ley de Rivadavia habla de un voto universal masculino. Fue muy adelantado para su época, pero en realidad no se llevó a la práctica. No existía algo como el voto universal, tampoco en Inglaterra ni en Estados Unidos, ni en Francia.

La democracia participativa se consolida a fines del siglo XIX y a principios del XX.

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De Alejandro Cattaruzza, historiador, profesor universitario, investigador del CONICET ( Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas ) y escritor, autor del libro Los usos del pasado, 216 páginas, Editorial Sudamericana S.A., Buenos Aires, año 2007:

En los años que van de 1943 a 1945, el peronismo irrumpió en el mundo político argentino; hasta la actualidad, continúa siendo uno de los movimientos más importantes en ese escenario.

Desde su mismo nombre, apareció firmemente relacionado con la figura de su líder, Juan Domingo Perón. El peronismo fue objeto de discusión intensa a partir de aquellos años; dirigentes, más adelante estudiosos de ciencias sociales e historiadores, y también simples ciudadanos tomaron posición frente a él, la mayoría de las veces intensamente. Esas discusiones, entonces tuvieron uno de sus centros en la figura del propio Perón.

Al momento de sus primeras apariciones públicas, luego del golpe de Estado de 1943, Perón era un coronel del Ejército con una trayectoria profesional de cierta relevancia. Pero fue a partir de su tarea como Secretario de Trabajo y Previsión que comenzó a tejer relaciones con buena parte de la conducción del movimiento obrero. También con otros políticos que provenían de varios partidos previos y que comenzaron a ver en él al líder posible de un nuevo movimiento. Pero además Perón logró que su prédica llegara, más allá de aquellas mediaciones, a auditorios populares muy amplios; esa relación entre vastos grupos populares y Perón sería muy duradera.

Según la tradición peronista, el 17 de octubre de 1945 fue el momento en que esa relación se hizo evidente; menos espontáneo de lo que ella plantea, no dejó de ser una gran movilización popular y obrera activada por la detención de Perón a manos de otros militares.

Mientras transcurrieron los gobiernos peronistas, entre 1946 y 1955, los recursos estatales se ponían en marcha para sostener aquella relación: Perón solía hablar a las multitudes reunidas en la Plaza de Mayo en ocasión de las efemérides obreras y peronistas. La presencia de Eva Perón, Evita, contribuía a lograr ese efecto.

Entre los opositores, en cambio, se formulaban críticas: simpatías fascistas en un comienzo, manipulación de las masas, negocios turbios, alteración de las jerarquías sociales tradicionales, episodios equívocos con las estudiantes de la UES ( Unión de Estudiantes Secundarios ); luego el golpe de Estado de 1955 que lo derrocó, esas críticas que ya circulaban fueron impulsadas desde los organismos de gobierno.

Más complicado que hallar una explicación para la situación anterior ha resultado explicar cómo fue que, alejado del manejo del Estado por el golpe de 1955, y también alejado del país, Perón logró conservar aquél liderazgo entre sus partidarios durante 18 años.

Un gran historiador que no sentía simpatía por el peronismo, como fue José Luis Romero, lo ponía en estos términos hacia 1975, cuando señalaba que uno de los problemas políticos centrales para la Argentina había sido " qué hacer con la masa mayoritaria que seguía fiel al líder proscripto y que rechazaba obstinadamente su apoyo a las diversas y variadas fórmulas que unos y otros imaginaron para seducirla ".

De todas maneras, no todo fue seducción en aquellos 18 años: prisiones, represión, prohibición del uso de los símbolos partidarios fueron también corrientes para los peronistas, y es probable que ello contribuyera a ratificar su identidad.

Así las cosas, desde fines de los años sesenta y con más claridad a principios de los años setenta del pasado siglo XX, el liderazgo de Perón se extendió hasta sectores que le habían sido esquivos en sus primeros gobiernos: jóvenes universitarios, miembros de las clases medías, se unían ahora a quienes lo apoyaban.

Sin embargo, no todos los apoyos tenían el mismo sentido. Fueron viejos o nuevos, había quienes veían en Perón el líder de un movimiento de transformación que venía a conquistar mayores grados de igualdad para los trabajadores; otros, en cambio, creían que Perón pondría orden en la República; otros más, que el retorno del líder era el primer paso hacia algún tipo de experiencia socialista. Entre los jóvenes, sin embargo, las líneas críticas se revelaron rápidamete luego de la llegada a la presidencia, por tercera vez, de Juan Perón, en 1973. Poco después, el 1º de julio de 1974, moría el presidente.

Junto a este liderazgo que prácticamente todo el mundo le reconocía, Perón fue además un político hábil que, en las versiones de sus opositores, era además inescrupuloso. No sólo logró construir aquel liderazgo en corto tiempo - los dos años que van de 1943 a 1945 - sino que organizó con dirigentes de los partidos previos un movimiento eficaz a la hora de la competencia electoral y del manejo del Estado. Sus estrategias posteriores a 1955 lo convirtieron en una figura decisiva para la política argentina, aún hallándose en el exilio. Esas estrategias no sólo se desplegaban frente a sus adversarios, sino también ante partidarios que, decididos a participar del juego político en la Argentina, no deseaban subordinar sus propias decisiones a las de Perón. Es probable además que su antigua condición de militar influyera significativamente en su modo de concebir las disputas políticas.

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De Guillermo Aldunati y Arturo Riquelme, conductores de Más allá del límite, premiado programa radial sobre geopolítica, investigación ovni, civilizaciones ancestrales y realismo fantástico, FM Gran Rosario, 88.9 Mhz :

El tres veces electo presidente argentino, Juan Domingo Perón, estadista y visionario, fallece un 1º de Julio de 1974.

Su gobierno tiene una primera etapa confrontativa y una última en la que insiste sobre la unidad nacional.

Entre sus frases trascendentales destacamos:

" El año 2000 nos verá unidos o sometidos ".

" Seamos unidos, porque unidos somos invencibles ".

" Trabajadores, únanse, sean hoy más hermanos que nunca, sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en esta hermosa patria la unidad de todos los argentinos ".

José Hernández, periodista y poeta argentino, autor del Martín Fierro, considerado el libro nacional de Argentina, muy sabiamente ha escrito:

" Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera, tengan unión verdadera, en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera ".

La unión, la razón y el amor solidario serán las cosas que salvarán a los argentinos de todo conflicto y, sin dudas, a la humanidad toda.

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Del Arq. José Jumilla, historiador del patrimonio arquitectónico de la ciudad de Rosario, docente, escritor y conferencista sobre temas de la historia nacional:

Eva Perón, Evita en el cariño de un pueblo, fue, es y será una bandera para los sectores humildes y los que sufren injusticias.

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De Ricardo Watson, Lucas Rentero y Gabriel Di Meglio, historiadores, integrantes de Eternautas - Viajes Históricos, empresa dedicada a la realización de paseos históricos y culturales bajo la guía de profesionales universitarios, recorridos que han sido declarados de interés turístico por la Secretaría de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires y de interés cultural por la Legislatura porteña, son autores del libro Buenos Aires tiene historia - Once itinerarios guiados por la ciudad, editorial Aguilar, ilustrado, 400 páginas, Buenos Aires, año 2008:

Miles de personas de todo el mundo se acercan todos los días al Cementerio de la Recoleta sólo para homenajearla, para llegarse hasta esa bóveda que con los años hasta cambió de nombre y lleva ahora su apellido de soltera. De sus vecinos más " selectos " lo desconocen todo. Pese a que su mausoleo no tiene el lujo o la gloria que derrochan la mayoría, es " esa mujer " la que sobresale por sobre tantas " notables " figuras.

Para ver imágenes del Cementerio de la Recoleta clickear aquí

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Del periódico Miradas al Sur, diario dominical de Buenos Aires Económico, director Eduardo Anguita, editor Ricardo Ragendorfer, en una nota desde París de la escritora Alicia Dujovne Ortiz, Buenos Aires, Argentina, edición del 20 de julio de 2008:

Lo impresionante de Evita fue su memoria de pobre. En cuanto pelechamos nos olvidamos de las pasadas privaciones. Ella no se olvidó. Sólo alguien que a menudo se ha tenido que patear la ciudad entera para volver a casa, es capaz de preguntarle a la viejita a la que acaba de darle varios colchones, unos dientes postizos y una máquina de coser, si tiene plata para el boleto del colectivo. Por supuesto que no se podía poner en el lugar de todos ( tampoco la otra parte del país, que festejó su cáncer, se colocó en el suyo ), pero sí en el de aquellos que no podían permitirse esperar. ¿ Por qué distribuir directamente ? Porque todo método indirecto habría conducido a que la plata se filtrara por distintos bolsillos.

Como ella sabía por experiencia que para los pobres siempre es tarde, había puesto en práctica un sistema flexible y eficaz que consistía en sacarle a los ricos con una mano y en darle a los pobres con la otra. No era cosa de dar vueltas por los vericuetos de la burocracia.

Evita organizó su Fundación con un criterio práctico y femenino que evitaba cuidadosamente toda abstracción. En sus inmensos galpones se almacenaba lo que cualquier ama de casa entiende por necesario, desde zapatos hasta montañas de fideos y azúcar, pasando por pelotas de cuero auténtico, muñecas de rulos o vestiditos de princesa con mangas abullonadas que ella, también por experiencia, sabía imprescindibles.

Si esa empresa distributiva pareció delirante, fue a causa de su tamaño; en realidad no tuvimos en Argentina nada mejor pensado ni armado ni organizado ni más honesto. Muy a pesar suyo, la comisión liquidadora nombrada por la Libertadora tuvo que admitir que ni en los zapatos, ni en los fideos, ni en los vestiditos de princesa, ni en nada de lo manejado por Evita se robó un peso.

La famosa pregunta," ¿ que sería Evita si viviera ? ", toma estos días un carácter de palpitante actualidad. A cada cual sus fantasías. Así que repitamos una vez más el ejercicio de imaginarla de vuelta entre nosotros, frotándose los ojos como si no puediera creer lo que sucede y, a paso de carga, siempre bonita y con su rodete blanco, dirigiéndose hacia la Casa Rosada.

No sé si la Evita de mis fantasías habría sido montonera, cartonera o piquetera. Si alguna idea me hace soñar, es la de una Evita que al frente de un movimiento ciudadano se planta ante los contratados matones y los corruptos y les vocifera: " No pasarán ".

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De la Sra. Ileana María Bell de Lanusse, esposa del Gral. Alejandro Agustín Lanusse, militar y político argentino:

Mi marido, Aramburu y el P. Rotger eran los únicos que sabían dónde estaba el cadáver de Eva Perón. Yo tampoco lo sabía, sí sabía que estaba en Italia, pero no en qué lugar. Me enteré cuando resolvieron devolvérsela a Perón.

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De Leopoldo Eijo y Garay, Patriarca de las Indias Occidentales, Obispo de Madrid - Alcalá, en documento remitido a Juan Domingo Perón, día 13 de febrero de 1963:

Excmo. Sr. D. Juan Domingo Perón.

Madrid.

Excmo. Señor: A fin de que quede a V.E. constancia de la ejecución de la gracia concedida por su Santidad el Papa, envío a V.E. copia fiel del decreto, que para tranquilidad de su conciencia cristiana me he dado prisa en dictar para ejecución del Rescripto de la Sagrada Congregación Consistorial Prot. Nº 1147 - 57.

Dice así:

Para dar cumplimiento a la comisión que la Sagrada Congregación Consistorial, en virtud de las facultades que le otorgó Nuestro Santísimo Señor, que la divina Providencia Papa Juan XXIII, me ha confiado, me personé el 13 de febrero del año 1963 en el domicilio del Excmo. Señor Don Juan Domingo Perón ex Presidente de la República Argentina y le comuniqué que en vista de la manifestación por él hecha a nuestro Santísimo Padre el Papa, de que por temor de haber incurrido en la excomunión latae sententiae reservada de modo especial a la Santa Sede, dada la declaración de la Sagrada Congregación Consistorial del 16 de junio de 1955 ( Acta Apostolicae Sedis, Vol. XXII, pág. 412 ), sinceramente contrito pedía, al menos ad cautelam, que Su Santidad se dignase benévolamente absolverlo de dicha censura; y que el Excmo. Sr. Nuncio Apostólico en España, Mons. Antonio Riberi me había entregado el Rescripto Nº Prot. 1147 - 57, y por carta y además de palabra me rogaba " que se guarde la mayor reserva posible de la ejecución de dicho Rescripto a fin de evitar que dicha gracia pueda tener indeseadas repercusiones ". Le di al Excmo. Señor Don Juan Domingo Perón lectura del Rescripto y a continuación fuera de confesión y en la forma breve contenida en el Ritual Romano, le dí la absolución que había sido pedida. El Excmo. Sr. D. Juan D. Perón manifestó sus dolorosos sentimientos por los sucesos ocurridos, repitió su creencia de que no le había alcanzado a él la censura de referencia, pero tenía temor de que pudiese haber incurrido; y expresó su agradecimiento sín límites a la Santa Sede por la gracia paternalmente concedida y la deseada tranquilidad de conciencia que con ella tenían sus sentimientos verdadera y sinceramente cristianos.

Dado en Madrid el día 13 de febrero de 1963. Leopoldo, Patriarca de las Indias Occidentales, Obispo de Madrid - Alcalá.

Con esto queda terminado este asunto y sólo me queda reiterar a V.E. el encargo de que se guarde la mayor reserva posible del venerado Rescripto y de su ejecución, a fin de evitar que dicha gracia pontificia pueda tener indeseadas repercusiones.

Quedo de V.E. afmo. s.s. y Capellán que lo bendice:

El Patriarca, Obispo de Madrid - Alcalá.

Madrid, 13 de febrero de 1963.

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Del Dr. Federico Finchelstein, doctor en historia, profesor en The New School, New York, USA, escritor, autor del interesante trabajo La Argentina fascista - Los orígenes ideológicos de la dictadura, Colección Nudos de la historia argentina, Editorial Sudamericana S.A., Buenos Aires, 221 páginas, año 2008:

¿ Fue Perón fascista ? Si la pregunta se hace en estos términos la respuesta es negativa. Pero, si la pregunta es: ¿ Tiene un lugar el fascismo en la génesis del peronismo ?, la respuesta es diferente.

¿ Qué es el fascismo ? ésta es una pregunta que muchos fascistas y antifascistas se plantearon en el pasado y que hoy muchos no se hacen cuando se habla del fascismo. En la actualidad, el fascismo parece ser algo evidente para muchos que lo piensan como un adjetivo para describir una típica actitud autoritaria, intolerante y represiva.

Para los comentaristas políticos, el fascismo es un concepto abstracto. Para los historiadores, el fascismo es una realidad histórica concreta.

Para verlo en términos argentinos: por supuesto que es posible comparar la última dictadura argentina ( 1976 - 1983 ) con la de Benito Mussolini o incluso con la de Adolf Hitler. Todos estos regímenes suprimieron el Estado de derecho, asesinaron a miles de sus ciudadanos y promovieron la guerra como último instrumento político.

El fascismo italiano fue una pata originaria del peronismo como lo han señalado el historiador Tulio Halperin Donghi y el sociólogo Gino Germani pero, sin embargo, sus bases sociales eran diferentes. El fascismo y el peronismo llegaron al poder como resultado de la crisis de los regímenes liberal - democráticos que hasta entonces se pensaban sólidos o bien establecidos. Ambos utilizaron políticas totalitarias en el sentido del organicismo e integralismo absoluto que Mussolini y los nacionalistas argentinos le atribuían al término. Ambos regímenes dieron respuesta totalitaria a la crisis que la modernidad había provocado en la percepción pública de las leyes, la economía y la legitimidad del Estado. Ambos regímenes eran claramente anticomunistas y antisocialistas. Ambos regímenes movilizaron " desde arriba " a la población detrás de su propaganda y acciones varias. Los dos regímenes se caracterizaron por promover una política de masas; convenciéndolas de que el régimen las representaba a ellas y a la nación en su conjunto. Pero mientras que el fascismo movilizó a las clases medias, el peronismo lo hizo con la clase obrera. Mientras que el fascismo le dio guerra, imperialismo y racismo a Europa y al mundo; el peronismo no provocó guerra alguna.

Mientras que la impermeabilidad a la experiencia, es decir la negación y/o destrucción de las cosas que no se aprecian políticamente constituyó el principal rasgo de los fascismos clásicos, el peronismo se vio marcado por una continua transacción entre la realidad y las tendencias ideológicas integralistas de Perón por modificarla.

La falta del antisemitismo del peronismo - a pesar de notorios antisemitas que pululaban alrededor de Perón - fue sintomática de las diferencias con respecto a la idea del enemigo. La comunidad organizada no era una comunidad para la guerra.

La idea de Perón como conductor remite a los títulos de los líderes fascistas; pero en el peronismo el conductor no salva a la patria por la guerra y la violencia sino mediante la consagración de un nuevo orden social que elimina para siempre al comunismo.

Si bien el personalismo es central en la historia argentina, Perón es un narcisista revolucionario en el sentido de que logra erigir su persona como mito articulador de su ideología. Perón no duda en definirse " primer descamisado ". El conductor era el primer argentino. La misma Eva Perón, quien en términos más espontáneos se convertía también en mito, erige esa figura del líder como primero en todo: trabajador, maestro, director. El líder era el dueño de la verdad. En la Italia fascista, la propaganda fascista repetía en murales y diarios que " Mussolini siempre tiene razón ". En el caso del líder argentino el efecto era quizás más intimista, lo decía su esposa.

Perón vivió en Italia bajo Mussolini durante un año enviado por el Ejército argentino. Perón admiraba la " estructura orgánica modelo " del fascismo pero se propuso superarlas.

El fascismo se sustenta en el ideal de violencia y en la guerra como valores sublimes de la nacionalidad y de la persona del líder. En términos militares, el fascismo moviliza a las masas pero las tiende a desmovilizar en términos sociales. El peronismo invirtió los términos de la ecuación fascista. Al hacerlo se alejó del modelo fascista y nacionalista.

Los nacionalistas argentinos al reconocerse pares de Hitler y Mussolini en sus afanes de violencia y exterminio fueron fascistas. Lo fueron también al promover la violencia y la idea del enemigo radical que el fascismo global promovía. Perón rompió con esta tradición violenta que fue seguida luego por los nacionalistas de Tacuara, por la Triple A y la última dictadura militar ( 1976 - 1983 ).

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De Enrique Pinti, humorista y desopilante showman, escritor, dramaturgo y actor, profesor de historia, castellano y latín, columnista dominical del diario La Nación, autor del exitoso libro Del Cabildo al Shopping, editorial Sudamericana S.A., 224 páginas, con ilustraciones del artista gráfico Alfredo Sábat, Buenos Aires, año 2008:

Los ricos quieren una democracia donde los ricos manden. Entonces, el rico al poseer riqueza va a tener un montón de sirvientes, por lo tanto va a haber trabajo para todo el mundo. Es el criterio del gorila, del pelotudo, de la vieja que cree que ésa es la solución para el país. " Si hay mucha gente rica, habrá empleos. Yo voy a necesitar un chofer, también alguien que me limpie la piscina. Yo voy a necesitar esto, voy a necesitar lo otro ... " Creen que el país se arregla con sirvientes. Un país de pobres y de ricos. Que los pobres limpien la mierda de los ricos, y de ese modo habrá trabajo para todos. Y algún pobre tal vez salga de su situación, porque puede ganar la lotería, porque puede ser lindo o linda y puede cogerse a una rica o a un rico, y ascender de clase social ...

Un país tan maravilloso y tan importante como la Argentina no da para eso. Da para cualquier otra cosa mucho mejor. Sin embargo, en este país no la entendieron nunca y por eso, cuando el Dr. Mazza, que pertenecía a la high society, dijo que el problema del mal de Chagas se combatía erradicando a la vinchuca o sea, quemando los ranchos donde ésta se criaba y dándole viviendas dignas a la gente - no una mansión de tres pisos, sino una casa decente -, no sólo no le llevaron el apunte sino que además lo persiguieron, le hicieron de todo. Hasta le pusieron bombas en los hospitales. ¿ Quiénes eran ? Los que decían que esa gente debía quedarse en esos ranchos y morirse con la vinchuca. Para pensar eso hay que tener un sorete en la cabeza, porque si querés tener peones lo mejor es que no mueran. Si van a estar desnutridos, con el mal de Chagas, ¿ de qué carajo te sirven ?

Estos brutos ignorantes - creídos que eran no sé qué - gobernaban el país. Si estaban los obrajes madereros con los mensúes, los ranchos infectados del mal de Chagas, los conventillos de la capital, ¿ cómo no iba a venir un Perón ? Los que siguen aún diciendo que todo lo que pasa es culpa de Perón se olvidan de que todo eso ya pasaba cuando llegó Perón, y que éste se encargó de que no pasara más. De una manera demagógica, estoy de acuerdo, pero lo hizo, y se necesitaba que lo hiciera.

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De la Municipalidad de Puerto General San Martín, Dpto. San Lorenzo, Provincia de Santa Fe:

El 26 de julio de 1952 se fue una mujer y comenzó un mito, una mujer importante en la historia, un modelo a seguir de lucha, pasión, lealtad y amor por el prójimo.

Sinónimo de esperanza y trabajo por los más humildes.

Su fuerza avasalladora transformó las ideas elitistas en conciencia colectiva.

Fue atrevida e impetuosa, modificó hechos concretos trascendiendo la época. El reconocimiento de los pueblos testimonia la efectividad de su rol público y su compromiso intuitivo con los sectores populares.

Eva Perón provocó un fenómeno de características propias e inéditas, para convertirse en el paradigma de la justicia social.

El conocido historiador y escritor Prof. Felipe Pigna en su trabajo titulado Los últimos adioses de Evita ..., publicado en la Sección Sociedad del prestigioso diario CLARIN, Buenos Aires, número 22.484, del día 3 de agosto de 2008, aclara que:

Aquel domingo 2 de diciembre de 1951 amaneció soleado en Buenos Aires; eran los últimos días de una primavera que Evita no había podido ver más que desde los ventanales de su residencia. Quería respirar el aire de aquella ciudad a la que había llegado para triunfar hacía casi 16 años. Quería recibir sobre su piel otros rayos menos lacerantes y más vitales. Le pidió a Perón que la llevara a pasear en auto. Los médicos estuvieron de acuerdo en que le haría bien, era uno de esos permisos que se otorgan con la triste duda de que podría ser la última vez.

Tomaron por la recientemente bautizada Avenida del Libertador y ella miraba todo intensamente con la misma duda de los médicos: ¿ Sería esta la última vez que vería aquellos árboles añosos y aquellos elegantes edificios en cuyos lujosos departamentos ya se estaban aprovisionando de champagne para festejar su muerte ? ¿ Sería esta la última vez que les vería las caras a sus queridos descamisados, que al enterarse de su presencia en las calles comenzaron a salir a su paso para saludarla ? ¿ Qué sería de ellos cuando " la flaca ", como le gustaba llamarse, se vaya para siempre ? ¿ Tendría Perón la paciencia, la constancia para escucharlos y para solucionarles sus problemas ? Siguieron por la Avenida 9 de julio y recorrieron algunas librerías de Corrientes y también de Avenida de Mayo para ver en los anaqueles y en las mesas los ejemplares de " La razón de mi vida ". Pero a la vuelta del paseo, se reiniciaban las interminables y desesperanzadas sesiones de rayos, aumentaba su deterioro físico, crecían los dolores insoportables que le hacían formular la retórica y estremecedora pregunta " ¿ Cómo puede caber tanto dolor en un cuerpo tan chiquito ? ".

Crecía en ella la ansiedad que se iba convirtiendo en desesperación por todo lo que le quedaba por hacer y la bronca por la certeza del inmenso alivio, de la perversa alegría que provocaba su sufrimiento y su inevitable final en sus enemigos. Días más tarde Evita grabó su mensaje radial, su último mensaje de Navidad: " Que haya una sola clase de hombres, los que trabajan; que sean todos para uno y uno para todos; que no exista ningún otro privilegio que el de los niños; que nadie se sienta más de lo que es ni menos de lo que puede ser; que los gobiernos de las naciones hagan lo que los pueblos quieran; que cada día los hombres sean menos pobres y que todos seamos artífices del destino común ".

El 4 de enero volvió a salir de la residencia para estar presente en un homenaje que le brindaba la C G T al doctor Ricardo Finochietto al que se distinguió con una medalla de oro " Por la intervención que realizó para la curación de la más grande de las mujeres de nuestra época y de la historia: Eva Perón ". En el homenaje se cometían dos errores, el Dr. Finochietto no había operado a Evita y, la más grande mujer no estaba curada, iba camino a la muerte. Todos trataban de disimular el dolor y de mantener la ilusión de su pronta sanación. Pero Eva sabía y sentía que su final se acercaba; ya no la distraían de sus dolores ni los bocetos que le alcanzaba Paco Jamandreu de los modelos que, sabía, nunca estrenaría, ni la visita cotidiana de su manicura Sarita Gatti y su peinador Julio Alcaraz.

Tuvo que pelearse con todos para asistir al que sería su último contacto directo con sus descamisados, la conmemoración del 1º de mayo de 1952. El acto estaba enteramente dedicado, la plaza colmada como en los días peronistas, y aquella multitud que la quiso vicepresidenta, era absolutamente conciente de que podría ser la última vez que vieran y escucharan a su abanderada. Tras una cerrada ovación se escuchó un ensordecedor " Evita ... Evita ..." y por los parlantes resonó otra vez aquella voz inconfundible : " Quienes quieran oír que oigan: estén alertas. El enemigo acecha. Los vendepatrias de adentro ... están también al acecho para dar el golpe en cualquier momento. Pero nosotros somos el pueblo, y yo sé que estando el pueblo alerta somos invencibles, porque somos la Patria misma ".

Durante gran parte del discurso Perón la sostuvo de la cintura y al finalizar tenía 40 grados de fiebre. Seis días después el 7 de mayo, cumplía 33 años. Pesaba casi 37 kilos. Hubo austero festejo en la residencia y se tomó algunas fotos donde se ve la huella que fue dejando en ella su enemigo interno, cuando recibió del Parlamento un título que terminaría de enardecer a la Iglesia: " Jefa Espiritual de la Nación ".

Pero su mayor sacrificio fue el 4 de junio. La salida le fue permitida, en primer lugar, porque su decisión personal de ir al juramento presidencial era absoluta; y en segundo, pensando médicos y familiares, que ya nada podía hacerse. En todo el país se multiplicaron los altares y las capillitas para rezar por su salud. Un ambiente de tristeza y desolación comenzaba a invadir los barrios populares mientras manos anónimas, pintaban sobre una pared " Viva el cáncer "; eran manos que venían de otros barrios donde le deseaban larga vida al cáncer y corta vida a su odiada enemiga. Y el cáncer vivió y Evita empezó a morirse aquella fría mañana del sábado 26 de julio de 1952 cuando le dijo a su mucama Irma Cabrera de Ferrari: " Me voy, la flaca se va, Evita se va a descansar ".

A las 17 horas entró en coma y a las 20.25, rodeada de su madre y sus cuatro hermanos, Perón, su confesor Benítez, médicos, enfermeras y funcionarios, Evita falleció. A las 21.36, una voz destinada a pasar a la historia, la del locutor oficial Jorge Furnot, le confirmaba al mundo la noticia a través de la Cadena Nacional: " Cumple la Subsecretaría de Informaciones de la Nación el penosísimo deber de informar al pueblo de la República que a las 20.25 horas ha fallecido la señora Eva Perón, Jefa Espiritual de la Nación ". Seguiría el dolor inconsolable de unos y la indignación silenciosa de otros por las sanciones recibidas por negarse a llevar aquel luto obligatorio.

Como se sabe la " vida " de Evita, no terminó con su muerte. No sólo por la notable persistencia de la memoria sino porque su cuerpo embalsamado fue secuestrado de la C G T por un comando de la llamada " Revolución Libertadora ". Tras un macabro recorrido que incluyó casas particulares, la pantalla de un cine, casas operativas de los servicios de inteligencia y la propia sede de la SIDE en Viamonte y Callao, fue sacada del país y con la colaboración del Vaticano fue enterrada en el cementerio de Milán bajo el nombre falso de María Maggi de Magistris. Conciente o inconcientemente sus secuestradores la habían llamado en latín " maestra de maestras ". María Maggi de Magistris y María Eva Duarte de Perón tienen exactamente 21 letras.

El asunto volvió a los primeros planos cuando en 1970, el grupo extremista Montoneros secuestró y asesinó a Aramburu. En los interrogatorios se le preguntó insistentemente por el destino del cadáver de Evita. En 1971, durante la presidencia de Lanusse, como gesto de reconocimiento, se le devolvió el cuerpo de Evita a Perón. El cuerpo fue exhumado el 1º de setiembre de 1971, llevado a España y entregado en Puerta de Hierro. Perón regresó a la Argentina pero sin los restos de Evita. Ya fallecido el presidente Perón, el cuerpo de Evita fue repatriado y depositado junto al de Perón en una cripta diseñada especialmente en la Quinta de Olivos para que el público pudiera visitarla. El 24 de octubre de 1976, tras largos conciliábulos entre los jerarcas de la dictadura, que incluyeron la propuesta del almirante Massera de arrojar, según su costumbre, el cadáver al mar, se decidió acceder al pedido de las hermanas de Evita y trasladar los restos a la bóveda de la familia Duarte en la Recoleta. Consultado un alto jefe de la represión ilegal, " ¿ Por qué urgía más a la Junta trasladar el cadáver de Evita que el de Perón ? ", la respuesta del militar no se hizo esperar: " Tal vez porque a ella es a la única que siempre, aún después de muerta, le tuvimos miedo ".

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De Florencio José Arnaudo, profesor de Doctrina Social de la Iglesia en la Universidad Católica Argentina, ingeniero civil y escritor, autor del libro El año en que quemaron las iglesias, editorial Pleamar, Buenos Aires, 223 páginas, año 1995:

A mi criterio, la causa principal de la caída del gobierno de Perón, en 1955, fueron los hechos contra la Iglesia Católica.

Con el apoyo de la mayoría de la población, cuya adhesión incondicional había logrado, Perón llegó a tener un poder tan absoluto que le permitió desconocer los derechos de los opositores y decidió acallar toda crítica a su comportamiento tanto público como privado.

Se llegó así a un enfrentamiento con la Iglesia Católica, que la jerarquía eclesiástica argentina procuró evitar, pues durante años había observado con innegable simpatía el accionar del gobierno en favor de la clase obrera y la introducción de la enseñanza religiosa en las escuelas.

Nací en 1923, y al recordar aquella época conflictiva, de las tantas que ha debido vivir nuestro país, formulo fervientes votos para que los argentinos podamos vivir largos años libres de rencores y de violencia.

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Del Dr. Rodolfo Ayax Alzugaray, médico, autor de la documentada e interesante biografía titulada Ramón Carrillo, el fundador del sanitarismo nacional, editorial Colihue, Buenos Aires, 192 páginas, ilustrada, con prólogo del Dr. Floreal Antonio Ferrara, año 2008:

El Dr. Ramón Carrillo era ya un profesional destacado cuando en los pasillos del Hospital Militar, donde era jefe de Neurocirugía, conoció, poco antes del 17 de octubre de 1945, al entonces coronel Juan Domingo Perón. Este encuentro fue el comienzo de una fructífera relación que lo integró al naciente movimiento nacional y le permitió materializar, desde el área de salud, los objetivos de la justicia social. " De qué le sirve a la medicina resolver científicamente los problemas de un individuo enfermo - afirmaba -, si simultáneamente se producen casos similares de enfermos por falta de alimentos, por viviendas antihigiénicas o porque se ganan salarios insuficientes que no les permiten subvenir debidamente a sus necesidades ? ". La política que pone en marcha sienta las bases de la administración hospitalaria. Bajo el febril impulso del Primer Plan Quinquenal, dirige la construcción de cientos de hospitales, institutos de salud especializados y salas de atención primaria; crea EMESTA, la primera fábrica nacional de medicamentos; emprende las grandes luchas sanitarias, como la campaña contra el paludismo y otras que permitieron erradicar enfermedades endémicas. En su batalla contra las trabas burocráticas este santiagueño encuentra en Evita una aliada clave.

Eva Perón y Ramón Carrillo fueron los dos grandes brazos de la antiburocracia durante el gobierno peronista que lucharon tenazmente contra la incomprensión de propios y ajenos, lo que representaba un gran desgaste y enormes sacrificios personales y políticos.

Eva Perón es más acción que pensamiento, es más amor que idea, y quema su vida ante el altar humilde de millones de argentinos que la aman. En cambio Carrillo, si bien muestra su ejecutividad, es un hombre de pensar en profundidad los problemas, y debe soportar fuertes ataques políticos de la oposición, y de ciertos sectores internos que temen el crecimiento de su figura.

En oportunidad de elaborarse el Primer Plan Quinquenal, a diferencia de que lo que ocurría en Europa en que cada hospital era un caso concreto, Carrillo enfrenta la necesidad de planificar la construcción de cientos de obras: hospitales, institutos, sanatorios para crónicos, centros de salud, hogares para niños y para ancianos, hogares escuelas, etc.,y resuelve la situación con criterio pragmático y ejecutivo.

Los trabajos se llevaron adelante por intermedio del, entonces, Ministerio de Obras Públicas, de la Subsecretaría de Construcciones del Ministerio de Salud Pública que creó con ese fin y de la Fundación Eva Perón, institución esta que se distinguía por imprimir la mayor velocidad a la realización de las tareas. En épocas anteriores, las obras públicas demoraban veinte años, a veces décadas, hasta llegar a la inauguración, por la lentitud de las tramitaciones administrativas, la intervención de dos o tres ministerios, la falta de fondos, etc. Tenemos que preguntarnos cómo pudo superarse el problema de la burocracia, para que las obras fueran construídas y equipadas en meses, y para que no dejara de cumplirse rigurosamente el calendario de trabajo, en forma simultánea en todo el país, aun en zonas consideradas inhóspitas. Las medidas adoptadas fueron varias. Se resolvió adoptar un estilo arquitectónico, confeccionar planos de prototipos de hospitales, escuelas, hogares, etc., de diferente complejidad y capacidad, estudiar el equipamiento y licitar las contrataciones, controlar permanentemente la marcha de las tareas a fin de poder cumplir con el mayor porcentaje posible de las obras incluidas en el calendario y, finalmente, responsabilizar a los organismos encargados de pagar los certificados de obras o de provisión de elementos, por los perjuicios que ocasionaban los retrasos en liquidaciones de trámite normal.

La ciclópea obra realizada por Carrillo en Salud Pública, y por Evita a través de la Fundación que llevaba su nombre, dio lugar a que tuvieran que trabajar juntos en diversas tareas de planificación. Los problemas de salud pública y los de asistencia social estaban interrelacionados y muchas veces había que discutir determinados aspectos.

Las divergencias de trabajo entre Evita y Carrillo fueron exageradas por los opositores y también por los adulones - que, por otra parte, todos lo gobiernos tienen -, cuando en realidad se trató de una relación fructífera que permitió la concreción de cientos de obras distribuídas en todo el país, y en un corto período de cinco años. En general, en todos los edificios levantados por la Fundación, se advierten las concepciones sobre arquitectura enunciadas por Carrillo en su Teoría del Hospital: el tipo colonial con galerías a la vuelta, techo de tejas y ventanales con rejas. Asimismo, se adoptan planos " tipo ", previamente estudiados en cuanto a la funcionalidad de la distribución interna, lo que acelera los trámites de ejecución. Es evidente que los opositores no querían ver la parte positiva de las obras, en tanto los adulones no podían concebir la divergencia con una personalidad fuerte como la de Eva Perón, para lo cual necesitaba otra personalidad de la firmeza y convicciones de Carrillo.

Que las divergencias existieron, no cabe la menor duda; pero que no se trataba de cuestiones políticas de fondo, tampoco, porque cuando el general Perón tuvo que constituir el gabinete de su segunda presidencia, volvió a incluir a Carrillo como Ministro de Asistencia Social y Pública. El nuevo gobierno asumió el 4 de junio de 1952, y aunque ya estaba gravemente enferma, Evita tenía una extraordinaria lucidez.

Volviendo al tema de estas dos personalidades, cabe agregar que mientras Evita tenía un carácter impulsivo, Carrillo era un hombre de pensamiento, de analizar con profundidad los problemas. Si bien sus temperamentos eran diferentes, coincidían con los objetivos superiores del gobierno popular y en definitiva, fueron los dos políticos de más brillante ejecutoria del justicialismo, los que realizaron las tareas más gigantescas, sin paragón en nuestra historia.

La ausencia de Evita hace crecer la influencia y la figura del contralmirante Alberto Teisaire, sobre importantes funcionarios políticos y ministros del gabinete nacional. Teisaire dirige una camarilla, que alcanza a tener un poder considerable, ya que es presidente del Partido Peronista, y además cuenta con el amplio apoyo de la Secretaría de Prensa y Difusión, es decir todo el dispositivo de radios y diarios.

Los marinos fueron enemigos de la reelección del general Perón, pero carecían de fuerza y de argumentos convincentes para impedirla, por el masivo respaldo popular que demostró tener el Presidente. Ante esa situación, algunos sectores del arma entienden que convendría contar con un vicepresidente como Teisaire, quien, en una eventual crisis, se vería obligado a responder a los mandos militares.

Desde el fallecimiento del Dr. Quijano estaba acéfala la vicepresidencia, por lo que se resolvió cubrir el cargo de acuerdo con las normas constitucionales. Ya dijimos que Teisaire era presidente del Partido Peronista, por lo que su consagración como candidato resultó sencilla. Solamente que en este caso se cumplía además con una vieja aspiración que la Marina de Guerra no había podido concretar en vida de Evita.

En abril de de 1954 se realiza la elección que consagra a Teisaire como vicepresidente de la República, venciendo ampliamente al radical Crisólogo Larralde. El recuerdo de las giras por el interior, hablando ante grandes concentraciones obreras que portaban cartelones con su nombre, llevaron a Teisaire a creer en su popularidad como en algo propio, como si fuera un prestigio ganado por su figura ... A partir de este error, el contralmirante va asumiendo actitudes cada vez más independientes, inclusive con algunos de sus viejos amigos marinos.

Perón había aceptado pasivamente la candidatura de Teisaire, porque no tenía la menor sospecha acerca de una posible falta de lealtad, tal vez olvidando que Evita lo mantuvo a cierta distancia de la sucesión presidencial, por marino, por masón o por ambas cosas.

Probablemente Perón pensó que era una forma de controlar a los díscolos marinos. ¿ Es un error de Perón ? ¿ Puede imputársele falta de sagacidad a un hombre que precisamente se destaca por lo sagaz ? ¿ Coexistieron en Perón la facultad de escrutar con su mirada hacia la Historia, y a la vez cierta torpeza para analizar hechos políticos menores o personajes que lo rodeaban ?

Pensamientos del Dr. Carrillo:

" El hombre sano o enfermo, en función de la sociedad, es el objetivo trascendente de la medicina contemporánea. Ese hombre es un ser que vive en familia, que tiene mal o bien una vivienda y un hogar, que concurre a sitios de distracción, que trabaja y produce o desea producir más, que configura en su espíritu aspiraciones justas, ambiciones pequeñas o desmedidas, que anhela recibir fruto compensatorio de su trabajo; que siente, sufre y goza de alegrías sencillas, estados de ánimo que, en conjunto, crean un ambiente psicológico y social, que no es otro que el propio mundo interior. Cuando llega la enfermedad, esta no solo perturba el funcionamiento de sus órganos, sino también todo ese conjunto de esfuerzos acumulados y de sacrificios que, por lo general, se viene abajo estrepitosamente. Los médicos, si solamente vemos la enfermedad, si solamente indagamos el órgano enfermo, corremos el riesgo de pasar por alto ese mundo, ese pequeño mundo que envuelve al individuo como algo imponderable, como una delicada red tejida de ensueños y esperanzas. Mientras los médicos sigamos viendo enfermedades y olvidemos al enfermo como unidad psicológica y social, seremos simples zapateros remendones de la personalidad humana.

Cultura y civilización son las coordenadas que determinan fundamentalmente la actitud del hombre ante Dios y ante el Universo.

Pero para librar esta guerra de dos frentes, el hombre necesita una cuidadosa preparación, que lo instrumente eficientemente. Necesita, ante todo, de la salud. La salud no es, en sí misma y por sí misma, el bienestar, pero sí es una condición ineludible de bienestar.

No es pues, un fin, sino un medio y, en el mejor sentido, un medio social.

El hombre no es un ser económico. Lo económico hace en él a su necesidad, no a su dignidad.

El estado no puede quedar indiferente ante el proceso económico, porque entonces no habrá posibilidad de justicia social, y tampoco puede quedar indiferente ante los problemas de la salud de un pueblo, porque un pueblo de enfermos no es ni puede ser un pueblo digno.

La medicina debe no solamente curar enfermos, sino enseñar al pueblo a vivir, a vivir en salud y con optimismo para que la vida se prolongue y sea digna de ser vivida, de modo tal que todos tengamos la posibilidad de alcanzar como una bendición de Dios la muerte de los justos, que es la muerte natural.

La tarea de los higienistas no rendirá sus frutos si previamente no se consolidan las leyes obreras destinadas a dignificar la tarea en las fábricas y oficinas, a mejorar los sueldos y los salarios, a ampliar los beneficios de las jubilaciones y pensiones que amparen a la familia, si no se protege y subsidia a la maternidad, se planifica la vivienda higiénica al alcance de todos y se organiza la economía nacional con sentido biológico; en una palabra, hasta que el nivel de vida del pueblo le permita llegar sin esfuerzo a las fuentes de la cultura y de la higiene, es decir a los auténticos sostenes de la salud física, espiritual y social.

¿ De qué le sirve a la medicina resolver científicamente los problemas de un individuo enfermo, si simultáneamente se producen centenares de casos similares de enfermos por falta de alimentos, por viviendas antihigiénicas - que a veces son cuevas - o porque ganan salarios insuficientes que no les permiten subvenir debidamente a sus necesidades ? ¿ De qué nos sirve que se acumulen riquezas en los bancos, en pocas manos, si los niños de los pueblos del interior del país andan desnudos por insuficiencia adquisitiva de los padres y tienen que soportar índices enormes de mortalidad infantil, como ocurre en algunas mal llamadas provincias pobres que yo llamaría más bien, provincias olvidadas ?

También es necesario que comprendamos todos, no solamente los médicos, que la Nación no reside exlusivamente en nuestros campos, en nuestros cereales, en nuestros maizales; ni reside en la pureza de la sangre de nuestro ganado, ni en los depósitos bancarios, ni en las industrias cada vez más pujantes, ni en tantas otras cosas materiales de las que estamos tan orgullosos.

Aceptaría que la Nación está en gran parte en nuestra geografía, en nuestra historia, en nuestros emblemas y tradiciones. Pero ni siquiera podríamos hacer residir la Nación en las ciudades, por bellas que fueran, en los monumentos, en las plazas, porque todo nace y termina en última instancia, en una sola cosa: en el hombre, y más específicamente en el hombre argentino, que fue capaz de fertilizar esos campos, de criar ese ganado tan puro, de levantar esas ciudades, hacer la historia y crear los emblemas y tradiciones. En ese hombre está la verdadera riqueza, la verdadera Nación ".

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De Mariano Petrucci, periodista, en Revista Nueva Nº 260, de diario La Nueva Provincia, Bahía Blanca, Argentina:

¿ Qué entendemos por patria ? ¿ El país donde uno nació o donde uno reside ? ¿ La bandera ? ¿ San Martín ? ¿ Belgrano ? ¿ Evita ? ...

El escritor Jorge Luis Borges expuso, en 1966, que " la patria no es nadie o somos todos ".

" La patria tiene que ver con el arraigo, la tierra de los padres. Es algo que se vive, pero que también se lleva adentro ", responde Rosendo Fraga, abogado y escritor.

Daniel Balmaceda, periodista, escritor e historiador, aporta que " es la palabra mágica que despierta nuestra pasión. Está muy relacionada con nuestro pasado, con nuestra identidad y nuestros valores. Simboliza a los tiempos más románticos de nuestra historia ".

La Real Academia Española define a la patria como " la tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos " y como " el lugar, ciudad o país en que se ha nacido " ( a diferencia de la República, a la que se refiere como " una organización del Estado cuya máxima autoridad es elegida por los ciudadanos o por el Parlamento para un período determinado " ).

" Etimológicamente viene del latín, está ligada a pater, que tiene que ver con un sentido de paternidad, y, por lo tanto de filiación. Un derivado de esto es compatriota, hijo del mismo padre. Por lo tanto un compatriota es un hermano ", explica el escritor Pacho O´Donnell.

El historiador José Ignacio García Hamilton sostiene que " para algunos, la patria es el territorio, la libertad, la tolerancia. Los antiguos decían " ubi bene, ubi patria ", es decir, allí donde estoy bien, esa es mi patria ".

Sentencia el Dr. Alejandro Grimson, investigador del CONICET, que " cuando abordamos cuestiones cívicas o políticas, caemos en las divisiones entre nosotros. Hay una concepción que data del sigo XIX, y que atravesó también el siglo XX, que se basa en que la patria es sólo una parte de los argentinos, el resto sería la antipatria. Siempre hubo divisiones entre los argentinos, pero esto es algo que no sucede en todos los países. Al realizar un estudio, pude comprobar que, por ejemplo, los brasileños tienen mayor identificación con su país que nosotros. En esa investigación se le mostraba la bandera de su país a un brasileño y a un argentino, y les preguntábamos qué sentían. El primero contestó: " Amor a mi patria ". El segundo: " Me hace recordar a la escuela ". Asimismo les pedimos que mencionaran cuáles eran para ellos los símbolos del país. El brasileño respondió: " La bandera ". El argentino: " Evita, San Martín, Belgrano, Maradona ..." Es que entre los argentinos y la Argentina hay una distancia que se produjo a causa de una historia complicada y represiva entre el Estado y la sociedad. Aquí, los sentimientos patrióticos se extienden desde la soberbia hasta la autodenigración. Para desarrollar un real sentimiento para con la patria, tiene que haber un estado que piense, a largo plazo, en la inclusión de los distintos actores y sectores de la sociedad. Es necesario generar consensos y apostar por una justa distribución de la riqueza y una mayor igualdad ".

Felipe Pigna, historiador y escritor subraya que " la argentinidad tiene entre nosotros un sentido, es esa " viveza criolla " que nos distingue, aparentemente de la " viveza yanqui ", que ha demostrado ser más efectiva, descarada y global. Pero sin dejar de autoflagelarnos con nuestros defectos - que para algunos son virtudes -, ganó un espacio considerable la otra argentinidad. La explicación que encuentro para este interés cada vez más marcado de los jóvenes por la historia nacional es que hubo una reacción nacional, una especie de " me queda la dignidad ". Políticamente, la sociedad comenzó a mirarse a sí misma y se fue dando cuenta de que una de las pocas cosas que le había quedado en pie era la historia, esa fuente de sabiduría de la que siempre se puede aprender.

Nadie se atreve hoy a propagar la absurda frase de " somos los mejores ", simplemente porque la historia y la cruda realidad nos han enseñado a pensar antes de hablar. Estamos ante una interesante oportunidad, la de consolidar un necesario sentimiento patriótico basado en la esperanza de cambiar lo que hay que cambiar y consolidar lo positivo ".

Finalmente O´Donnell manifiesta lo imperioso de fomentar un profundo sentimiento nacional, ya que a una Nación, sí o sí, se debe pertenecer orgullosamente: " Tenemos que sentirnos hermanos y compatriotas, y confraternizar unos con otros, ya que compartimos un lenguaje, un pasado, un presente y un futuro. Hay que mentalizarnos con que somos todos parte de un mismo proyecto, de un mismo equipo. Mientras más unidos estemos, mejor nos irá ".

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De Prudencio García, sociólogo español, militar retirado, investigador y consultor del Instituto Ciencia y Sociedad ( INACS ), consultor internacional de la ONU ( Organización de las Naciones Unidas ), Premio Justicia Universal 2002, escritor, en el libro Argentina: un país desperdiciado, editorial Taurus, 184 páginas, Buenos Aires, año 2003:

¿ Cómo un país de notable nivel cultural y sumamente rico en recursos naturales entra en el año 2002 en una situación de quiebra técnica sin haber sido devastado por ninguna guerra ni haber sido víctima de una generalizada y catastrófica crisis económica mundial ?

Agricultura, minería, ganadería, petróleo, recursos pesqueros, gran extensión territorial, una privilegiada variedad de ambientes climáticos, escasa densidad de población, son las potentes y envidiables cartas credenciales de la República Argentina en el ámbito internacional.

En cierta ocasión, hallándome en Buenos Aires con un grupo de amigos porteños, uno de ellos preguntó lo siguiente: " ¿ Se les ha ocurrido pensar lo que sería la economía de este país si estuviera habitado y administrado por japoneses ? ". él mismo se respondió: " Un país como Japón, muy escaso de recursos naturales y mínimo en territorio, mantiene unos niveles altísimos de renta y bienestar. Si este país nuestro, con nuestro territorio, clima, extensión y ubicación geográfica, estuviera poblado por japoneses, suecos o canadienses, sus parámetros de desarrollo, calidad de vida, producción y renta per cápita lo situarían sistemáticamente entre los más aventajados puestos de la economía mundial. Pero el hecho es que está poblado por argentinos, y así nos ocurre lo que nos ocurre, para bien y para mal ". Y concluyó: " Poblado por japoneses o canadienses, este país sería otra cosa que yo no quiero para mí. Pero ello no me impide constatar que esa otra cosa, al estar bien administrada, tendría un nivel económico espectacular ". Lúcida constatación, totalmente compatible con el deseo de seguir siendo argentino y no canadiense ni japonés.

Como interpretación, para quienes conocemos y queremos a la Argentina - cabe formular prima facie, en el plano teórico, dos distintas explicaciones.

La primera, tan implacable como reduccionista - si tuviéramos que aceptar el diagnóstico de los amigos argentinos -, sería de este corte: los economistas argentinos serían malos economistas, los políticos argentinos serían corruptos y calamitosos, los banqueros, los militares, los empresarios, los administradores, los profesores, los maestros, los obispos, todos oscilarían entre la mediocridad y la más escandalosa nulidad. Así, con este material humano y social, no resultaría extraño que incluso el país más rico en recursos que quepa imaginar tuviera que arrastrar sus traumas y sus carencias a lo largo de las décadas, en un espectáculo que oscilaría entre la comedia y la más dolorosa tragedia.

La segunda versión sería de este otro tipo: algunos economistas argentinos son excelentes economistas, algunos políticos argentinos son honrados e inteligentes, algunos banqueros son sumamente competentes, algunos militares son ejemplares profesionales, etc. Pero, por desgracia, la política y la economía argentinas no están nunca en mano de esos argentinos honestos y altamente cualificados, sino en manos de otros argentinos muy concretos, o bien penosamente ineptos o bien fervorosamente partidarios de la economía ultraliberal, de las formas más hábiles y directas de enriquecimiento personal, de las privatizaciones salvajes, de la fuga de capitales falsamente contabilizados como deuda externa, mediante ingeniosos alardes de ingeniería financiera que permiten incorporar a esa deuda el resultado de pingües operaciones de lucro empresarial o personal. En una palabra: el país tendría excelentes políticos y técnicos, pero nunca serían ellos los que ejercen el poder y la administración, sino otros políticos y administradores incompetentes y dirigentes sin escrúpulos que - encaramados por vía golpista o por vía electoral - protagonizan o permiten, entre otros desastres, la acumulación imparable de una deuda impagable, que no les importa demasiado, pues mientras el país se endeuda y se destroza, ellos se enriquecen y permanecen en el poder.

Digamos que esta segunda versión nos parece más próxima a la realidad que la primera. Pero tampoco es una versión tranquilizadora, pues, en definitiva, es la propia sociedad argentina la que, por unos u otros mecanismos y a través de unos u otros estamentos, coloca en el poder a esos grupos dirigentes, sea a través de las armas o de las urnas. ésta es la inmensa desgracia: que, con una u otra versión, el poder en aquel gran país tenga que oscilar entre las manos - sin urnas y con picana - de sujetos como Videla, Massera y compañía, y las manos - con urnas, pero con abismal corrupción e incompetencia - de políticos como Menem o Fernando de la Rúa.

Conocemos personalmente - y queremos entrañablemente - a admirables abogados argentinos, a insobornables fiscales argentinos, a eficaces ingenieros, a infatigables defensores de los derechos humanos, a grandes periodistas y a magníficos escritores de aquella tierra. Incluso - por inaudito que pueda parecer - a intachables militares también argentinos, de hondas convicciones democráticas, que abominan de la represión ejercida por sus colegas de las Juntas. Nos consta que la sociedad argentina padece aún de muchos malos hábitos políticos y económicos, de mucha mala práctica - todavía - en materia de gestión económica, administración, derechos humanos, cultura policial y función pública en general.

¿ Qué resulta más acertado a estas alturas, decir que la Argentina no se merece los malos dirigentes que tiene o decir, por el contrario, que la Argentina - como la mayoría de los países - tiene precisamente a los dirigentes que se merece ? Cualquiera de estas dos afirmaciones contradictorias, en caso de ser cierta, reflejaría una realidad indeseable para aquel país. Pero la primera nos parece menos indeseable, más esperanzadora y algo más verdadera que la segunda.

Afirmémonos, pues, en la esperanza de que la sociedad argentina podría y debería tener - y podrá tener en el futuro - dirigentes honrados, austeros, lúcidos y altamente competentes, capaces de sobreponerse a los viejos y nuevos intereses oligárquicos; unos empresarios y unos técnicos capaces de proyectar y ponerse a producir bienes y servicios de adecuada altura tecnológica y fuerte nivel competitivo en el mercado nacional y mundial, y una sociedad, en su conjunto, capaz de ir limpiando el país del mucho lastre que todavía lo tara en materia de democracia, derechos humanos y comportamientos económicos, especialmente en cuanto subdesarrollo fiscal, administrativo y distributivo.

Recordemos, como españoles, que la Argentina fue quien nos ayudó, paliando el hambre de nuestra posguerra y acogiendo a nuestros inmigrantes. En consecuencia, se merece nuestra ayuda.

Ayudémosla, pues, a salir de este trance y a crear una sociedad impulsada por unos dirigentes capaces de avanzar hacia una más justa distribución de la riqueza, situar progresivamente a la República Argentina en los altos niveles que le corresponden en cuanto a democracia, estabilidad política, renta, bienestar y desarrollo general. Ello tendrá que significar, probablemente, la liquidación de toda una clase política, habituada a desenvolverse entre la corrupción y la ineptitud. Una vieja clase de políticos argentinos tendrá que ceder paso a una nueva generación bien preparada con todo su bagaje de ilusión, preparación técnica, honradez y austeridad.

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De Daniel Goñi, periodista:

" Cuando no recordamos lo que nos pasa, nos puede suceder la misma cosa ... " quedó como una de las frases grabadas a fuego de la banda de sonido del filme " Evita - Quien quiera oír que oiga " ( 1983 ), del fallecido director Eduardo Mignogna, con el debut y excelente actuación de Flavia Palmiero, que llevase música y letra de Litto Nebbia y colaboración de Silvina Garré.

Cruce entre documental y ficción, el filme acompaña la travesía de una adolescente Eva Duarte desde su pueblo a la ciudad de Buenos Aires, con la inclusión de invalorable material de archivo, discursos memorables y desgarradores de Evita, más palabras a cámara de un bien heterogéneo mosaico de opinadores: Ernesto Sábato, Félix Luna, Silvina Bullrich, Adolfo Pérez Esquivel ...

Premiada en los festivales de Lisboa y Biarritz, " Evita - Quien quiera oír que oiga .." es una sana y necesaria invitación, en VHS o DVD, a asomarse con detalle y rigor histórico a sucesos medulares de nuestra propia identidad, que siguen marcando el derrotero muchas veces incierto de estos tiempos.

Recomendable para redescubrir.

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De la sección Política, en el diario Crónica, de editorial Sarmiento S.A., director Héctor Lorenzo, Buenos Aires, en su edición del domingo 24 de agosto de 2008:

Reabrió la histórica Quinta de San Vicente.

La Quinta 17 de Octubre de San Vicente, donde se alojan los restos mutilados del general Juan Domingo Perón, quedó el sábado 23 de agosto de 2008 habilitada al público, que podrá visitar el Mausoleo, el Museo, diversos objetos y material fotográfico de Evita y Perón.

El 30 de mayo de 1946, el entonces presidente Juan Domingo Perón y su esposa Evita compraron al gobernador Domingo Mercante, la quinta Nº 67 de la localidad de San Vicente, al año siguiente le agregaron la quinta Nº 70, conformando así el predio de 19 hectáreas que hoy ocupa el Museo Histórico 17 de Octubre, incluyendo el Mausoleo.

Sin embargo, el destino de ese lugar sería funesto con la llegada de la " Revolución Libertadora ". La dictadura hizo clausurar y destruir la quinta donde el " tirano prófugo " y su segunda esposa habían disfrutado del reposo y de una fugaz dicha conyugal.

Pero en 1973, con el retorno del general Perón al país tras forzosos 18 años de exilio, la propiedad le fue restituída. Así comienza un período de refacciones y reformas con la construcción de nuevos edificios. La nueva etapa concluyó apenas tres años más tarde.

Otra vez, su suerte quedó atada a la nueva dictadura, " Proceso de Reorganización Nacional ". El Proceso le asignó al edificio una función siniestra que, en alguna medida, simbolizaba una venganza contra el peronismo: la de cárcel para María Estela Martínez, tercera esposa del líder y presidenta constitucional hasta el 24 de marzo de 1976.

Parecía que la maldición histórica de las dictaduras habían conseguido oscurecer definitivamente el recuerdo de la quinta de San Vicente, cuando en 1989, al cabo de otro largo período de abandono, la casa es expropiada por la ley Nº 10.856 y convertida en el Museo Histórico Provincial 17 de Octubre, Quinta de San Vicente, patrimonio cultural de la Provincia de Buenos Aires.

Sin duda el acontecimiento más trascendente que tuvo a esa residencia por escenario, fue el traslado de los restos mutilados ( amputación de manos ) del general Perón desde el cementerio de la Chacarita hasta San Vicente. El 17 de octubre de 2006, multitudes de argentinos salieron a la calle a saludar el paso del féretro rumbo a su definitiva morada. Una jornada histórica, plena de memoria y gratitud, cuyo bochornoso final con patotas de sindicalistas camioneros y de la construcción a los balazos y causando destrozos no pudo malograrla.

La quinta permanecerá abierta de viernes a domingos de 10 a 16 horas, y los visitantes pueden recorrer el Mausoleo, el Museo, la casa principal, el Torreón y el Tren presidencial, entre otros atractivos.

Para contactarse : info@quinta17deoctubre.com.ar

y/o también aquí : info@prensa.gba.gov.ar

Para ver imágenes, clickear, por favor, aquí

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De Miguel ángel Quiroga, Secretario General de la Asociación Gremial del Personal de los Hipódromos de Buenos Aires, San Isidro y Agencias Hípicas Provinciales y Nacionales:

El 26 de julio de 1952, fue sin duda uno de los días más tristes para el pueblo argentino, sobre todo para los humildes, la muerte de Evita significó uno de los hechos más trágicos, ella había sido la protectora de los trabajadores y de los desamparados, ella era quién se había preocupado por mejorar sus condiciones de vida.

A partir de su muerte, Evita pasó a ser una suerte de santa a quienes pedían ayuda, y así permaneció con el paso del tiempo. Hoy su imagen es recordada y respetada por todos, incluso por quienes en algún momento la denostaron.

No existen en el mundo muchos casos como Evita, una humilde mujer que llegó a ocupar un importante lugar, el corazón de un pueblo. Sin tener cargos políticos, todo lo hizo desde su lugar de simple ciudadana.

Evita trabajó por alcanzar la felicidad de su pueblo y dejó la vida en pos de ese ideal.

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De Sergio Wolf, licenciado en Ciencias de la Comunicación, periodista cinematográfico, docente, crítico, cineasta, guionista, escritor, en la revista cultural ñ, día 7 de julio de 2007, de diario Clarín:

Antes de nacer como movimiento o de de tener un liderazgo único o bifronte, el peronismo ya era un imaginario creado por el cine argentino.

Quizás como resultado de su eficaz olfato para intuir y representar ciertas formas de lo popular, el director Manuel Romero se convirtió en el centinela que veía más lejos y profetizó el peronismo dos veces, de dos maneras diferentes. Primero, en Mujeres que trabajan ( 1938 ), disfrazando la alianza de clases bajo leves tramas románticas para estallar en un epílogo con revuelta popular por masas de vendedoras de tiendas. Y después, como si fuera una variación perfeccionada, en Elvira Fernández, vendedora de tienda ( 1942 ), donde una chica rubia hija del patrón de tienda y llamada Elvira - solo habría que cambiarle una par de letras para que se convierta en " Evita " - se pone al frente de las reivindicaciones de las empleadas. En películas posteriores, como Navidad de los pobres ( 1947 ), la intuición se volvió esclerosis, y el cine de Romero parece entrar en su " período oficialista ", como lo llamó con perspicacia el crítico Rodrigo Tarruella.

Si antes el cine construía el peronismo como profecía o prefiguración, ahora era el peronismo el que hacía del cine argentino un " Estado ". Un Estado para vigilar, premiar y castigar. El peso de la ley avanza desde la obligatoriedad de exhibición de películas argentinas, pasando por los subsidios, hasta llegar a la protección del cine, justo en 1949, cuando asume Raúl Alejandro Apold, el hombre que controlaba demasiado, en la Subsecretaría de Informaciones del Estado. Como al mirar los negativos fotográficos a trasluz, en los intersticios de la inflación productiva del cine del peronismo permite ver todo lo que estaba insinuado o maquillado, como el cartel que se le obligó a poner en el inicio de Apenas un delicuente ( 1948 ), de Hugo Fregonese, para que nadie creyera que un ladrón puede triunfar y disfrutar su triunfo mal habido. Contra lo que podía suponerse, una de las luchas más encarnizadas la libró Hugo Del Carril con Las aguas bajan turbias ( 1952 ): Apold hizo lo posible e imposible para evitar el rodaje y luego el estreno, sólo por transponer la novela de un escritor de filiación comunista.

La discusión acerca de si hubo o no un " cine de régimen " está asociada a la pregunta sobre el sentido de un " cine de Estado ", en la medida en que el Estado busca instalar una moral y esa moral busca arbitrar modos de control. O dicho de otro modo: el Estado provee sólo si puede controlar los resultados de su provisión. Esa pretensión obligaba al peronismo a pensarse como sistema de representación, a definir de qué manera mostrarse. La unificación de los noticieros cinematográficos fue una de las herramientas - con Sucesos Argentinos al frente -, pero era una elección demasiado obvia. Así es que en una zona de las películas de ficción como la cantidad de versiones de clásicos literarios extranjeros parece ser donde menos ostensiblemente se puede ver el campo delimitado. En su número abultado, las versiones de clásicos literarios extranjeros parecen ir en contra de un proyecto que buscaba asimilar identidad, lengua y territorio, pero al mismo tiempo era un salvoconducto para evitar la mirada crítica de la nueva narrativa que surgió de esa década y que tardaría casi diez años en llegar al cine.

No deja de ser sorprendente el cambio que operó en la representación del trabajo. Si en el cine argentino de los 30 el trabajo había sido mostrado como un campo de reivindicación, o dando cuenta del esfuerzo que implicaba conseguirlo, hacia mediados de los años 40 ya funciona asociado a la idea de pertenencia y así se pulen las aristas conflictivas, disolviéndolas.

De manera casi simétrica, el período inmediatamente posterior al golpe militar de 1955 invierte la mirada. Más allá de casos escasos de propaganda revanchista como el de Después del silencio ( 1956 ), de Lucas Demare, la proscripción lo construye como un fuera de campo, como en El jefe ( 1958 ), de Fernando Ayala.

Como antes con los nombres vedados o empujados al exilio - Niní Marshall, Libertad Lamarque, Francisco Petrone -, cuando el peronismo creó una cierta idea de " cine de Estado ", ahora el sistema de exclusiones provoca el nacimiento del cine militante que prolifera desde los márgenes y bajo la lógica del secreto. La ausencia absoluta del peronismo en el cine argentino en los años de la proscripción lo ubican más allá del campo de lo visible, es decir, lo construyen como omnipresente. Si había sido profecía, y luego Estado, ahora se volvía ausencia.

Esta presencia en los márgenes o arrabales del cine oficial argentino, se simplifica nítidamente con La hora de los hornos ( 1968/1971 ), en la que Fernando Solanas rearma el extenso montaje a partir de la idea del cine como objeto de funcionalidad política y coyuntural, añadiendo la famosa ( y largamente discutida ) escena del desenlace con Perón, cuando logra que pueda verse en un formato de sala cinematográfica. Es entonces cuando el peronismo se vuelve mitología. Por un lado, al exhibir una mitología de la resistencia, como en Operación Masacre ( 1973 ), de Jorge Cedrón, y cuya frase promocional rezaba: " 18 años de lucha para que todos los argentinos pudieran verla ". Por otro lado, por una mitología literalmente épica, como en Los hijos de Fierro ( 1975 ), que parece tanto mitificar como clausurar esa expectativa, anunciar un repliegue, así como en La familia unida espera la llegada de Hallewyn ( 1971 ), de Miguel Bejo, el desenlace alegórico y terrible, ese asado donde parece empezar a cocerse una generación, prefiguraba el desastre de llegada de Perón a Ezeiza.

Frente al habitual efecto acrítico de las miradas mitologizadoras, en esos años previos a la dictadura, Raymundo Gleyzer filma Los traidores ( 1973 ), que se constituye en uno de los pocos casos en que cierto sector de la dirigencia peronista ( en este caso, un innominado sindicalismo ) es visto irónicamente por alguien que no pertenece al peronismo. En este vaivén que va de la mirada vigilante del Estado a la mirada revanchista del excluido, Gleyzer recuperaba la mirada filosa de quien no pertenece y parece poder hablar libre de condicionamientos. Esa ironía está lejos, de todos modos, del tono farsesco y algo indulgente que le imprimió al peronismo Héctor Olivera en No habrá más penas ni olvido ( 1983 ), a partir de la empatía con la mirada de Osvaldo Soriano. Los años de la dictadura permitían ver que ya no había uno, sino dos peronismos.

Con el retorno de la democracia, el peronismo abandonó la mitología épica para mutar en mitología nostálgica, tanto en casos de implosión dramática como el de Evita, quien quiera oir que oiga ( 1984 ), como en el del musical de ambición operística de El Exilio de Gardel ( 1986 ), de Solanas.

Como si ya no hubiera espacio ( ní físico ni político) para las utopías futuras, se vuelve hacia atrás, volviéndose pasado y memoria, como ocurría con El rigor del destino ( 1985 ), de Gerardo Vallejo. Como toda memoria nostálgica, toma la opción del recuerdo sentimental y obtura, una vez más pero de otro modo, la complejidad y heterogeneidad que caracterizan desde siempre al peronismo.

Por eso resultan claves las últimas dos películas de Leonardo Favio. En Gatica, el mono ( 1983 ), toma el modelo del ascenso y caída del ídolo popular para dar cuenta del peronismo como época dorada asociada a las distorsiones y transformaciones de la infancia y a las imágenes tan grabadas como difuminadas. En Perón, sinfonía del sentimiento ( 1994 - 1999 ), la extensión desmesurada está sostenida en el afán educativo de una totalidad escolar y en el borde de lo kitsch, marcada por iconografías oficiales más que por relecturas de la historia, en un sistema apologético inverso al que había prohijado Eduardo Meilij una década antes, en Permiso para pensar ( 1988 ), haciendo una película que buceaba rabiosamente entre los pelos de la abrumadora propaganda oficial de los 40 y 50.

Si el Leonardo Favio narrador se convierte en un Leonardo Favio educador es en la medida en que el peronismo pasa de ser nostalgia personal a convertirse en nostalgia institucional. Ya las imágenes no están segregadas por el tamiz de la subjetividad o singularidad sino por una vocación que quiere dar cuenta de una experiencia colectiva.

La mirada retrospectiva abarcó la experiencia militante, donde también hubo un desplazamiento, desde la clave generacional que se aferra sólo a testimoniar, a dejar constancia de una marca colectiva, como en Cazadores de utopías ( 1994 ), de David Blaustein, hasta su versión ficcional, más reciente y áspera, menos unívoca, como en La vida por Perón ( 2005 ), de Sergio Bellotti. Allí se abre un último paso: el peronismo como relato ficcional.

El cine argentino siempre tuvo problemas para representar personajes históricos, del Sarmiento de Enrique Muiño al San Martín de Alfredo Alcón o al de Rubén Stella. La clave del cambio fue la que permitió la distancia, como para que, desde los inicios de los 90, la ficción cinematográfica pudiera apropiarse del peronismo, dialogar con el peronismo y con los discursos desde y sobre el peronismo, representar sus íconos y hasta atreverse a la cotidianidad de Juan y Eva Perón, como se ve en Eva Perón ( 1996 ), de Juan Carlos Desanzo. El Perón que propone el guionista José Pablo Feinmann está ambiguamente inclinado por la conveniencia y no muy feliz de tener una personalidad tan fuerte a su lado.

Más allá de que los personajes sean antes ideas que personajes, en Eva Perón se marca una huella en el trabajo sobre los hechos y en la posibilidad de construir una dimensión privada de los personajes públicos, como si de allí en más las " grandes figuras " devenidas víctimas quedaran irremediablemente del lado del documental, como pasó con los producidos sobre Héctor Germán Oesterheld o Rodolfo Walsh. La auto-conciencia de los varios peronismos todavía no ofreció miradas sobre Apold o López Rega.

Si el peronismo podía admitir la ficción debía aceptar no sólo rostros y tonos sino también la posibilidad de otros abordajes, menos centrales. De ahí a una perspectiva lateral, había apenas un paso. Ay, Juancito ( 2004 ), de Héctor Olivera, no trajo solamente otro rostro para Juan Perón ( ya no el de Víctor Laplace, sino la sonrisa impostada de Jorge Marrale ) sino la idea de que era posible narrar el peronismo desde una posición escorzada y oblicua como la de Juan Duarte. Si hay ficción hay recorte, y si hay recorte el problema empieza a ser cómo trazar ese corte. Quebrado el límite que distingue a los que pertenecen de los que no, el peronismo abandona su dimensión blindada y deviene maleable, ficcionalizable. Y la historia y la ficción pueden empezar a dialogar, cuando el cine deja de pensar en la palabra " verdad " para empezar a pensar en la palabra " hipótesis ". No hay totalidad, sino versiones o relatos.

En este cruce donde ya no hay ambición de totalidad sino miradas laterales y nostálgicas, Pulqui, un instante en la patria de la felicidad ( 2007 ), el documental de Alejandro Fernández Mouján, da una nueva vuelta de tuerca y recupera la idea del peronismo como infancia y mito congelado, pero también como un territorio para inventar, un campo donde la imaginación se fusiona con el recuerdo y el pasado se actualiza, como se ve en la obras de Daniel Santoro. Recordar y construir, ser fiel a la verdad o reinventarla, ceñirse a una iconografía ( incluída Eva Perón ) o hacer que estalle en el aire el límite entre documental y ficción son las operaciones de Fernández Mouján. Ya está: el peronismo ya es relato. No tiene más propietarios, sino narradores.

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Del Dr. Luis Alberto Sobrino Aranda, abogado, político, periodista, conferencista internacional con más de medio siglo en el estudio de la astrología política, escritor, autor del exitoso libro Astrología Política Mundial 2004 - 2050, editorial Dunken, 152 páginas, año 2004, Buenos Aires:

Anécdotas y testimonios ...

Tuve el honor, que guardo en mi corazón y en mi mejilla, de haber trabajado con Evita.

Corría el año 1949, estudiaba yo Derecho en la ciudad de Santa Fe, y viendo Evita que a las Universidades del país las controlaba la FUA ( Federación Universitaria Argentina ), en esa época en manos del Partido Comunista, dió instrucciones al ministro de Educación, Armando Méndez San Martín, que construyera una organización estudiantil peronista.

Así las cosas, soy convocado por él y designado delegado organizador en la ciudad de Rosario.

En 1950 tenemos una reunión, todos los delegados, con Evita, y ella nos dá a cada uno de nosotros un beso en la mejilla, nos arenga sobre la importancia del evento que se celebraría en el Teatro Cervantes con la concurrencia de todos los delegados del país y la inauguración con su presencia, trazándonos línea política. Allí, en ese evento, declara el comienzo de la CGU ( Confederación General Universitaria ), y su primer presidente fue el estudiante de Farmacia René Gómez, de la ciudad de Santiago del Estero. Evita declara el centrismo ideológico del movimiento y sostiene " No somos ni seremos ni capitalistas ni zurdos ", sus textuales palabras. Quedo yo como delegado organizador de Rosario. En la pared de mi estudio está la convocatoria del ministro San Martín como prueba irrefutable de lo que digo.

Evita era un emblema de pureza y solidaridad hacia el prójimo. Ya muy enferma continuó atendiendo a los pobres en la Secretaría de Trabajo con una gran fuerza espiritual, casi hasta sus últimos días.

Cuando los militares le aconsejaron a Perón ( esto contado por él a mí, fui su asesor ) que no era conveniente que Evita fuera vice, me relató el General con ojos llorosos que Evita le expresó: " No te hagas ningún problema, lo importante sos vos, que mis grasitas no pierdan sus derechos ... "

Y concluyo afirmando que son infames las películas que presentan a una Evita enojada y gritándole a Perón. Ella sentía una admiración y un agradecimiento de una magnitud tal que imposibilitaban que objetara la más mínima indicación del General.


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Textos cortesía de Carlos Vitola Palermo de Rosario, Santa Fe, República Argentina.


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