DOCUMENTOS SOBRE EVA DUARTE DE PERON 


Eva Ibarguren EVA IBARGUREN EVA DUARTE EVA PERON EVA PERON EVA PERON EVA PERON

María Eva Duarte de Perón / Evita. Argentina 1919-1952

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HISTORIAS, ANECDOTAS y TESTIMONIOSá

Evita en el Hogar de Tránsito N║ 2, hoy Museo Evita, Lafinur 2988, Buenos Aires

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De Jorge Japaz, historiador y escritor, en el fascículo n║ 49, Illia - el retorno del radicalismo, de la colección Historia de América en el siglo XX, editorial Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 32 páginas, ilustrado, año 1985:

El 12 de octubre de 1963 asume la Presidencia de la República Argentina el Dr. Arturo Umberto Illia, veterano dirigente radical de la provincia de Córdoba. El radicalismo llegaba al poder después de haber sido desalojado del gobierno por un golpe militar. Con él, accedía a la primera magistratura una fuerza que se consideraba la corriente depositaria de las ideas y postulados defendidos por los líderes tradicionales del partido, Alem e Yrigoyen.

El radicalismo es una fuerza política de trayectoria centenaria. Ha tenido gran importancia en la arena política del país y el peso de sus ideas ha influido de manera sustancial.

El antecedente inmediato es la Unión Cívica constituida en abril de 1890, presidida por la figura paternal de Leandro Alem. Era un partido nuevo, que formó a su alrededor un fuerte movimiento de opinión y oposición inspirada en la juventud, sector que aspiraba al perfeccionamiento de las instituciones.

La Unión Cívica albergaba sectores y clases distintas: ganaderos bonaerenses, criollos de la Capital, pequeña burguesía urbana, grupos católicos, burguesía comercial porteña e inversionistas extranjeros ligados a Mitre. En su seno se perfilaban dos tendencias que se enfrentaron desde el primer momento: la de Bartolomé Mitre, conciliadora; y la de Alem que preconizaba la intransigencia y la salida insurrecional para acabar con el régimen. Los únicos ausentes eran los sectores obreros.

El 26 de julio de 1890 se produce un levantamiento armado que termina con la derrota de los revolucionarios. El presidente Miguel Juárez Celman queda debilitado, mientras el anterior presidente, el general Julio Argentino Roca y el vicepresidente Carlos Pellegrini, distanciados del grupo juarista logran reforzar su prestigio al haber encabezado la resistencia. Pellegrini asume entonces la presidencia, y recupera y afianza el gobierno de la burguesía terrateniente ligada a la Pampa Húmeda.

Con todo, la derrota de los revolucionarios no acabó con el estado de efervescencia política. Roca procuró quebrar la fuerza de la oposición y lo logró; para ello pactó un " acuerdo patriótico ". En la Unión Cívica se profundizaron las diferencias y el 26 de junio de 1891 las dos tendencias polarizadas terminaron por constituir dos partidos: la Unión Cívica Nacional y la Unión Cívica Radical. Alem afirmó en ese momento la intransigencia como principio doctrinario, y le dirá a Mitre: " Yo no acepto el acuerdo, soy radical en contra del acuerdo, soy radical intransigente ".

Desde 1892 hasta 1916, o sea de la Intransigencia al gobierno, el radicalismo propició la lucha armada sin descuidar la opción electoral en determinados distritos. Alem se suicida en 1886 y con ello se acrecentaron las diferencias internas hasta quedar el partido prácticamente disuelto.

El 1910 el régimen conservador ya empieza a ceder por la causa de la presión combinada no sólo de la causa reparadora sino fundamentalmente por la luchas obreras. En 1912 el Congreso Nacional aprueba la Ley electoral y en 1916 Hipólito Yrigoyen asume la presidencia a través del sufragio universal.

Para Yrigoyen y sus partidarios el fin ha sido alcanzado. Yrigoyen, un caudillo, gobierna por la mística; sus decisiones son a menudo secretas y su autoridad mesiánica no admite la discusión.

La Constitución Nacional, por uno de sus artículos, impedía la reelección inmediata del Ejecutivo. Así, en 1922, Marcelo T. de Alvear es el candidato de la UCR y el nuevo Presidente argentino hasta 1928. En 1928 Hipólito Yrigoyen es reelecto y será destituído el 6 de setiembre de 1930 por un golpe militar, dirigido por el general José Félix Uriburu.

El radicalismo, que hasta entonces había funcionado integrado estructuralmente con el poder político construido por la oligarquía, se muestra incapaz de contener la crisis general que afecta al sistema. La crisis mundial de 1929 trae como consecuencia la disminución abrupta del comercio mundial y la caída de los precios. Para la economía argentina esto implicó no sólo la paralización de su desarrollo, asentado en la renta tributada por el comercio exterior, sino también la caducidad de un modelo económico.

Yrigoyen no expresaba el poder real y gobernaba entonces con el programa del sufragio universal como básica bandera política, pero sin tomar medidas estructuralmente transformadoras en materia económica.

El Ejército - acompañado por un sector de la oligarquía y convertido en fuerza profesional -, argumentó que salía a imponer orden. Se desmoronó allí la estabilidad civil de varias décadas y desde 1930 las Fuerzas Armadas constituyeron un factor permamente de poder.

El país ingresa a la " década infame ", esta restauración oligárquica inicia la práctica del fraude; en lo económico paulatinamente comenzará un proceso de industrialización a través de la sustitución de importaciones.

El 17 de Octubre de 1945 simbolizará el nacimiento del peronismo: un nuevo reajuste que se impone a nivel de la superestructura política. Un sector de la burguesía industrial nacionalista triunfa sobre la vieja oligarquía liberal, apoyándose en un movimiento de masas obreras y populares que barre de la escena nacional a la pequeña burguesía, base tradicional de todas las maniobras políticas y electorales de los viejos partidos, ya sean radicales, conservadores, o sociales.

Los cambios que se operan en la estructura económica explican claramente la nueva relación de clases sociales en el país de la década del 40. Surge nítidamente el estancamiento del sector primario y el crecimiento brusco del sector industrial. Pasa a desempeñar un papel determinante el funcionamiento del mercado interno, ya que este crecimiento industrial está dado básicamente en las industrias livianas ( alimentación y textil ) que tendían al autoabastecimiento de estos rubros.

La búsqueda nacional industrialista fue la directamente beneficiada, como lo demuestra la caída de la importancia del capital extranjero invertido. La burguesía peronista es, de esta forma, una burguesía que se apoyó en aquella industria dirigida al mercado interno.

El proceso industrial iniciado en los años 30 ha atravesado distintos períodos. El regreso de los radicales corresponde a la consolidación industrial, y abarca desde principios de la década del 50 a mediados de la siguiente. Este período se caracterizó por el establecimiento de una industria automotriz con cierto grado de integración, operando como fuertes núcleos concentradores en el campo metal - mecánico, mayor desarrollo siderúrgico y de algunas petroquímicas básicas poco integradas.

Asume la Presidencia de la República Argentina el Dr. Illia en octubre de 1963.

" Todas las fuerzas políticas argentinas participan desde hoy en mayor o menor medida, en el gobierno de la cosa pública. Este hecho de suyo significado compromete la responsabilidad del conjunto ", dijo Illia entre otros conceptos en su primer mensaje.

Con todo, la expresión " todas las fuerzas políticas argentinas " no era exactamente correcta. En los comicios del 7 de julio de 1963 la UCRP obtuvo una mayoría relativa con el 25,2 % de los votos emitidos, en una elección de alta participación. Luego se ubicaron los votos en blanco ( 19,2 % ) provenientes del peronismo ilegalizado desde 1955. Estos sufragio en blanco expresaban sin duda la resistencia del peronismo a una elección cuya participación se producía a través de un frente, que fue finalmente proscripto. La presencia entre los candidatos del ex - presidente de facto Aramburu, miembro de la Revolución Libertadora, candidato a presidente por la UDELPA, pesó en las motivaciones de numerosos electores. Se votó por o en contra del general Pedro Eugenio Aramburu y lo que representaba. Los medios populares peronistas o independientes buscaron un destino útil a sus votos.

Arturo Illia no podía haber tenido más desafortunada elección después del derrocamiento del gobierno constitucional del doctor Arturo Frondizi por un golpe militar y asumió en condiciones de extrema debilidad social y política. Aún más: se añadía otra limitación: carecía de mayoría en el Congreso Nacional. Por lo demás la elección de Illia, como candidato de la UCRP ( Unión Cívica Radical del Pueblo ) y luego como presidente de la Nación, no satisfacía a varios de sus correligionarios.

El gobierno del doctor Illia fue calificado como " una experiencia partidocrática ", que terminó encerrándose en sí misma, mal comunicada con los medios, con los gremios, con los militares, con los demás partidos - fundamentalmente con el peronismo -, y con cierto resentimiento contra el frondizimo.

Un balance global de los hechos más importantes producidos durante y por la gestión de Illia podrían agruparse según estos rubros:

Política nacional: La anulación de los contratos petroleros firmados por Frondizi, el plan de lucha de la CGT, el frustrado retorno de Juan Domingo Perón desde el exilio, el triunfo electoral del peronismo en distintas elecciones parciales.

Es de destacar que aun en plena vigencia del plan de lucha de la CGT, que incluía la toma de fábricas, nunca se aplicó el estado de sitio, y el criterio adoptado para enfrentar los conflictos transitó por la vía de la acción judicial. No se recurrió a la represión ni al desalojo por medio de la política. Si hubo alguna represión de actos en la vía pública, no fue empleada de manera sistemática.

En octubre de 1964 se anuncia el regreso de Perón al país. El día 1║ de diciembre, Perón - por vía aérea -, abandona Madrid rumbo a la Argentina, y al llegar a Río de Janeiro se lo retiene y obliga a regresar a España por las autoridades brasileñas. La cancillería argentina intercedió por presión de las Fuerzas Armadas.

Política social: La ley sobre medicamentos ( recortando el poder de los laboratorios medicinales ), ley del salario mínimo, vital y móvil, ley de abastecimientos, modificaciones a la ley de despido. Todas tendían a favorecer a los asalariados para afrontar el creciente costo de vida de entonces y todas fueron criticadas y resistidas de manera virulenta por la entidades patronales. La ley sobre medicamentos estaba destinada a regular y controlar el aumento de los precios, tanto en sus etapas de producción como comercialización. No se concretó ante la audaz presión ejercida por los laboratorios multinacionales.

Política exterior: Importante reclamo de la restitución de las Islas Malvinas a Inglaterra, la negativa de mandar tropas a Santo Domingo en apoyo a la invasión norteamericana - aunque se adhirió a la idea de la creación de una fuerza interamericana -, y la firme actitud para evitar condicionamientos extremos del Fondo Monetario Internacional en materia económica.

Los dos años completos, 1964 y 1965 fueron de fuerte crecimiento. La producción industrial lo hizo un 18,7 % y 28,6 % respectivamente. Esto desmiente parcialmente la acusación que se le hizo al gobierno de Illia respecto a que aquel se debió exclusivamente a cosechas favorables. El aumento del producto bruto interno alcanzó incrementos desacostumbrados, registrándose una caída del 2,4 % en 1963 pero lográndose el 10,3 % en 1964 y el 9,1 % en 1965.

A pesar de que no es por el área económica donde puede hallarse explicación a la caída del gobierno radical, hubo sí otros factores económicos que indicaron una situación que podría haberse transformado en negativa: la inversión bruta interna, la inversión pública y el movimiento de capital internacional, descendieron.

Basta lo señalado para puntualizar una situación que combinó, durante 1964 y 1965, un fuerte crecimiento del producto con signos aparentemente inequívocos de crisis, situación que en el primer semestre de 1966 había entrado en un camino recesivo.

Asimismo, otros factores contribuyeron al derrocamiento de Illia, si bien no fueron decisivos. Entre ellos podemos mencionar conflictos internos en la UCRP, una importante disputa entre la dirección del partido de carácter conservador y las bases más dispuestas al cambio, la incapacidad del gobierno y del partido para articular un mínimo de alianzas que le otorgara seguridades políticas al programa gubernativo.

Estos factores indudablemente tuvieron indudablemente influencia en el derrocamiento del gobierno radical. El golpe de junio de 1966 venía siendo abiertamente discutido y propiciado, por lo menos desde un año antes.

La sociedad política, proscripto el peronismo, no había logrado afianzar una fuerza real y electoral. Esto hacía muy precaria la democracia parlamentaria y el orden constitucional.

Las Fuerzas Armadas estaban empecinadas en desconocer al peronismo, con el agravante de la desunión e indisciplina de su filas. El objetivo de ellas era erradicarlo, pero al diferir en los métodos acabaron enfrentándose entre sí.

Las Fuerzas Armadas conocían el carácter policlasista del movimiento y su origen a través de una alianza ejército - sindicatos. Les preocupaba a los militares la dinámica adquirida por los trabajadores. Habían consolidado su organización en torno a los sindicatos sólidamente entrelazados nacionalmente y asentado la organización en los lugares de trabajo ( cuerpos de delegados y comisiones internas ). La posibilidad de independizarse de las conducciones sindicales, como sucedió en algunos conflictos, podría generalizarse y poner en peligro la relación capital - trabajo. Los temores también provenían del acercamiento social entre los trabajadores y la pequeña burguesía, en especial con los estudiantes. Aquella estuvo enfrentada a Perón y festejó su caída. Ahora veía a la clase obrera y al peronismo con una visión más benévola.

La proscripción de 1963 devino del frustrado y complejo intento de la formación de un Frente Nacional y Popular. Se pretendió integrar sin riesgos al peronismo a la vida política, organizando para ello un amplio frente político, con apoyo y, tal vez con la participación del Ejército, que permitiera rodear a los peronistas de partidos democráticos para neutralizar la influencia del mismo Perón.

La estrategia fracasó por múltiples causas. Había intereses y criterios diferentes de alianzas entre los adherentes de la UCRI ( Unión Cívica Radical Intransigente ). Frondizi y Allende - ex gobernador de la provincia de Buenos Aires -, no lograban acuerdo. En el peronismo había posiciones irreductibles a favor ( Augusto Vandor, José Alonso ) y en contra del frente. Pero la división en las Fuerzas Armadas, y su eclosión en el derrocamiento de Frondizi y su derivación cruenta en setiembre de 1962 entre " azules " y " colorados ", fue lo gravitante.

Se hace ineludible deternernos un momento en la problemática militar y la relación peronismo - ejército. El desplazamiento de Frondizi en marzo de 1962 obedeció, fundamentalmente al triunfo del peronismo en varias provincias. Los acontecimientos de marzo no aquietaron las fracciones en que se dividía el Ejército. La legalidad prefabricada no cicatrizó la herida peronista en los sectores ultraliberales y antiperonistas que insistían en llevar hasta las últimas consecuencias los ideales de la Revolución Libertadora. Consideraban a esta una tarea inconclusa, y la posibilidad de una dictadura sangrienta no estaba descartada.

Los dos bandos: los " legalistas " o " azules " y sus adversarios " golpistas " o " colorados " se preparaban para un enfrentamiento ineludible. La crisis de setiembre y la victoria de los " azules " ocasionaron cambios importantes en los mandos de las Fuerzas Armadas.

¿ Cuál fue la raíz del problema ? Azules y colorados eran antiperonistas, pero en distintas formas. Para los " colorados ", el peronismo era un movimiento de clase, sectario, que conducía al comunismo. Los " azules " consideraban, por el contrario, que a pesar de sus excesos, abusos de poder y demagogia, el peronismo era una fuerza nacional y cristiana que permitía el rescate de la clase obrera del comunismo y constituía, por ende, un bastión contra cualquier tipo de la subversión. Las jornadas de setiembre, si bien no aportaron una solución a la crisis, no dejaron de ser una salida transitoria que impidió la concreción de una dictadura sin atenuantes.

Con todo el camino no estaba despejado. La victoria militar de los " azules " no había calmado los ánimos ni impuesto una línea definida. Los " colorados " de la Marina aprovecharon las vacilaciones de los " azules " para rebelarse y modificar la política electoral en función de sus intereses. El 2 de abril de 1963 transmitieron una violenta proclama y el conflicto finalizó el día 6.

Nunca las Fuerzas Armadas estuvieron tan divididas. Un sólo punto - endurecer la legislación antiperonista -, concitó rápido acuerdo. Se extendió la proscripción a todos los que elogiaran el " tirano prófugo ", al " partido disuelto ", y a quienes difundieran directivas e informaciones sobre el ex - Presidente e incluso que se encontraran con él. Todos ellos se hacían pasibles de ser encarcelados y de perder sus derechos cívicos.

Militarmente - ya que el Poder Ejecutivo fue un pasivo espectador -, se socavó las precarias bases sobre las cuales el frente intentaba edificar una alianza. Este iba a ser la política de los " azules ", abortada por los " colorados ".

La conducción del Ejército, continúa en manos " azules ", y el comandante en jefe, el Gral. Juan Carlos Onganía, salieron fortalecidos por la intervención arbitral de la Fuerza Aérea. De ahora en más la meta de Onganía iba a ser disciplinar y cohesionar el Ejército.

Arturo Illia hereda la proscripción del peronismo, si bien el radicalismo fue partícipe político e histórico de su derrocamiento e ilegalización. Claro está, no tuvo el mismo grado de responsabilidad como las fuerzas conservadoras, pero colaboró en el derrocamiento a través del " unionismo " y prestó hombres al gabinete de la Revolución Libertadora.

La UCRP en 1963 estaba vinculada a los " colorados ", antiperonistas natos. Por aquel entonces deseaba deshacer la tutela de los " azules ", quebrando esa hegemonía mediante la reincorporación de los oficiales " colorados " dados de baja en setiembre de 1962. El ministro de Defensa, Leopoldo Suárez, influyó decididamente sobre el Presidente para que abandonara el arriesgado proyecto, y éste aceptó la propuesta.

Las múltiples tendencias internas de la UCRP reclamaban una parte del poder; por lo demás, al aspirar a gobernar solos, los radicales se aislaban, debilitándose. Sólo dos puntos lograban la unanimidad: la defensa de las instituciones y la necesidad de romper con las prácticas y programa del gobierno de Frondizi.

Y así, aún cuando los radicales extremaban su aptitud para el diálogo, su respeto por las formas democráticas y su prudencia política, los " azules " creían encontrarse ante un vacío de autoridad tildado de inmovilismo e indecisión.

La situación era propicia para la oposición " frentista " que estaba dispuesta a no dejar pasar nada por el tamiz de la crítica al gobierno. Frondizistas, entidades patronales y un sector del sindicalismo aprovecharon sus excelentes relaciones entre sí y con los militares " azules ". La prensa, la radio y la televisión constituían un factor de primer orden para moldear la opinión, la militar en particular. La acción psicológica se iba convertir así en el principal elemento civil en la preparación de un golpe técnicamente perfecto y programado.

Con todo se necesitaba resolver un problema fundamental, que siempre afectó a las Fuerzas Armadas: la división interna que se manifestaba antes o después de todo golpe o levantamiento. El general Onganía habia logrado hacer de la indisciplina una cosa del pasado. El Ejército legalista obedecía al poder civil y no deliberaba.

Es entonces cuando surge la " doctrina Onganía ": las Fuerzas Armadas no podían limitarse al respeto de la obediencia constitucional, en el marco de la división interamericana de la tarea militar bajo la égida del Pentágono, y de su proyección ideológica, las Fuerzas Armadas debían preservar los valores morales y espirituales de la civilización occidental y cristiana.

Durante el mandato de Illia se consolidó en el sindicalismo peronista una corriente interna - el " vandorismo " - ligado a la industria metalúrgica en expansión. Arturo Vandor, secretario de la Unión Obrera Metagúrgica ( UOM ) - el sindicato más numeroso y poderoso - fue un hábil conductor que atacaba y negociaba con gobiernos de turno, Fuerzas Armadas y entidades patronales.

Este hombre de la burocracia sindical empleó cualquier método para deshacerse de los que pudieran hacerle sombra y mantuvo excelentes relaciones con militares y empresarios. Actuaba con cierta autonomía dentro del peronismo con roces y reacomodamientos respecto de Perón y las bases.

El plan de lucha de la CGT fue una gran experiencia para la clase obrera. A Vandor le sirvió para mejorar las relaciones con los golpistas en cada una de las negociaciones; Vandor sabía aprovechar en su beneficio los intentos radicales de frenar el poderío de los sindicatos ofreciendo una feroz resistencia. Y mientras el peronismo con distintas denominaciones iba recuperando la legalidad y ganando elecciones parciales en las provincias, él lo degastaba y dividía propiciando fórmulas electorales a su favor.

Por su parte, el avance electoral del peronismo sirvió de dato a las Fuerzas Armadas para persistir y perfeccionar la maquinaria del derrocamiento.

El aparato golpista, dirigido por la cúpula " azul ", estaba imbuido de un mesianismo tecnocrático, personificado en el general Onganía. Este, si bien había pasado a retiro, continuaba siendo la figura de reserva ya que había logrado imponer disciplina en el Ejército. Se pretendía ahora que lo hiciera en toda la sociedad.

Según el investigador y escritor Alan Rouquié, la propaganda golpista no sólo tenía objetivos tácticos, sino que contribuía a dar origen a una nueva legitimidad. La ideología tecnocrática de la modernización autoritaria abriría una gran perspectiva a un país con posibilidades ilimitadas; sin duda, ella subsituía al credo liberal.

El golpe de Estado programado intentaba una nueva legitimidad política, contando para ello con Fuerzas Armadas cohesionadas, el consenso del sector sindical hegemónico y las grandes entidades patronales. Fue sin duda una respuesta corporativa a una democracia parlamentaria raquítica.

" El único jefe supremo de las Fuerzas Armadas soy yo. Ustedes son unos insurrectos. ¡ Retírense ! ".

La contestación del doctor Illia al general Julio Alsogaray, minutos antes que lo desalojaran a empujones de la Casa Rosada, 28 de junio de 1966, no deja de ofrecer una buena dosis de inocencia política. Este desenlace estuvo programado desde mucho tiempo atrás, y en aquel instante, sólo faltaba un detalle: ocupar el despacho del Presidente.

Illia fue un excelente piloto de un avión averiado en medio de la tempestad; pero en tales ocasiones, la capacidad inobjetable no es suficiente en condiciones políticas desfavorables y cuando está en juego el poder.

Pero tenemos que rescatar la actitud de Illia y subrayarla por varios motivos, más allá de analizar su capacidad y el interés de clase que representó o defendió: 1) Su gestión es una de las experiencias más destacables por el respeto a las libertades y a los derechos humanos; 2 ) actitudes tan firmes aunque sean individuales no son trivialidades, más aún si son comparadas con la de otros presidentes, y destino semejante que al día siguiente estuvieron de la mano con el militarismo en nombre de vaya a saber " qué supremos intereses "; 3) aún más: muy rescatable es la actitud si la analizamos según la óptica de la última dictadura cívico - militar ( 1976 - 1983 ), que marca una de las etapas más oprobiosas de la historia del país y entre las peores del mundo por los sofisticados métodos de crueldad, criminalidad, desapariciones, exterminio y negociados.

Illia llegó con lo que tenía económicamente y así se retiró. Fue acreedor del Tesoro Nacional, por gastos realizados durante el último mes de su gestión, que no reclamó. Rechazó un automóvil oficial el día que fue desalojado y tampoco aceptó la jubilación de un gobierno de facto; no aceptó aumentos en sus haberes mientras ejerció su mandato. Hasta la enfermedad que le provocó su muerte pudo transitar solo y sin necesidad de custodia por las calles de su tierra y por cualquier lugar de su Argentina.

Illia muere enfermo de cáncer el 18 de enero de 1983, a la edad de 82 años, cuando corrían los últimos meses de la dictadura. Sus restos fueron velados en el Congreso Nacional, y mientras descendían por las escalinatas entre una pasarela de uniformados se escuchó, entre el silencio y desde distintos sitios, a viva voz: " Sáquense la gorra, caraduras ". Los gritos del público no fueron casuales, quizás un humilde reconocimiento.

Para finalizar, recalquemos que los golpes militares jamás se han producido sin el apoyo de los civiles, y concretamente de los políticos. Y esto vale también para el radicalismo. Illia se mantuvo solo con un grupo de colaboradores, abandonado a su suerte aun por sectores radicales. Estos con su silencio y sin ejercitar una resistencia real, no dejaron de contribuir a la quiebra del sistema republicano que tanto decían defender.

Años de dictadura, de brutal autoritarismo, ayudaron posteriormente a una más cabal comprensión de la gestión Illia e incluso a la admiración de su persona, más allá del respeto que siempre mereció, por su honestidad y conducta.

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De Diego Hurtado de Mendoza, escritor, en ADN, la revista cultural de diario La Nación, Buenos Aires:

El gobierno militar que llegó al poder en junio de 1943 produjo un marcado giro industrialista. Al estudiar este período, los historiadores de la industria concentraron su atención en dos eventos de mucha visibilidad: el conflicto entre Perón y la Unión Industrial Argentina y el surgimiento, en 1952, de la Confederación General Empresaria. El libro titulado La industria peronista, del escritor Claudio Belini, editorial Edhasa, año 2009, 224 páginas, logra alcanzar la trama más fina de acuerdos que el gobierno de Perón promovió entre las burocracias públicas y las cámaras industriales.

Al final de la Segunda Guerra Mundial existía un contexto favorable para la sustitución de importaciones que sugerían la reorientación de la economía hacia el mercado interno. Además, explica Belini, " una economía más diversificada y menos centrada en el mercado externo como motor de crecimiento permitiría una mayor estabilidad del cuerpo social y una mejor redistribución de la riqueza ". El libro analiza seis casos de actividades que iniciaron su expansión en períodos anteriores al arribo de Perón al poder, como las industrias cementera y textil, las productoras de insumos básicos como el acero, y las manufacturas que liderarían el crecimiento industrial y tecnológico de la segunda posguerra, como la rama metalmecánica. Desde 1949, la caída de los precios internacionales de los productos de exportación y el ciclo de sequías que afectó la región pampeana complicaron el panorama. Se redujo la disponibilidad de divisas y se desaceleró el crecimiento industrial. La escasez de dólares a partir de 1952 creó un " marco de protección indiscriminada ". El gobierno respondió a la adversidad enfocando sus prioridades en la concertación de acuerdos sectoriales. Belini analiza caso a caso las formas específicas de aplicación de una serie de instrumentos para impulsar el crecimiento industrial: créditos, controles físicos sobre las importaciones, tipos de cambios preferenciales para la introducción de maquinarias, entre otros. Para no descuidar a sus bases sociales, el gobierno de Perón reclamó el incremento de productividad y combatió la inflación con cierto éxito.

El libro presenta un balance exhaustivo entre los objetivos explicitados por la política industrial del peronismo y los resultados alcanzados. Tal vez su mayor virtud sea la desmitificación de algunas idealizaciones cristalizadas al calor de batallas ideológicas. Aunque las iniciativas del gobierno no conformaron " una política industrial ", significaron " un cambio en la orientación de las políticas públicas hacia el sector industrial ", que finalmente marcaría la trayectoria económica del país en las décadas siguientes.

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De Leonardo Mindez, periodista y columnista de diario Clarín, Buenos Aires:

Hugo Miguel Fontana, hijo del célebre actor Hugo del Carril, director de cine y cantante que en 1949 grabó la marchita partidaria " Los muchachos peronistas " a pedido del Gral. Perón y la convirtió en eterno himno del partido, ha expresado que: " No voy a dejar que usen la Marcha con la voz de papá quienes nada tienen que ver con el peronismo ".

Del Carril hijo se hizo presente ante la justicia adjuntando una nota de la Asociación Argentina de Intérpretes en la que se le reconoce el derecho, junto a sus hermanas, sobre la interpretación de la marcha grabada por su padre.

Por su parte, Gerónimo Venegas, líder sindical de los peones rurales y titular de las " 62 Organizaciones Peronistas ", llamó a su abogado, el ex juez y ministro bonaerense Jorge Casanovas, y presentó un escrito oponiéndose a la " usurpación del logotipo " 62 ", así como de emblemas, cantos, fotos famosas de Evita, y de otros símbolos que pertenecen al pueblo, único heredero del general Perón y su doctrina ".

La jueza federal María Romilda Servini de Cubría resolvió a favor de dichos pedidos. En ningún acto no peronista se podrá usar el símbolo de las " 62 " ni pasar la Marcha con la voz de Hugo de Carril.

Hugo del Carril fue el hombre que le puso el alma a un movimiento.

Nunca nadie cantó como él, ni lo hará, la Marcha Peronista. Hugo del Carril lo hizo, preso por peronista, en la vieja Penitenciaría de la calle Las Heras. Lo apalearon. Pero seguía cantando. Además, le dio identidad a esa música facilonga, pegadiza, de versos sencillos, y por eso, inolvidable.

Hugo del Carril cantaba: " Los mu - chachós peronistas ", con la fuerza en la " o " de " muchachos ". Y cada P de " Perón, Perón ", se inflaba en sus pómulos como un grito. Su nombre fue Piero Bruno Hugo Fontana. Nació en 1912. Tuvo una infancia de abandono que ennobleció su corazón. Filmó como actor y director películas inolvidables. Una, " Las aguas bajan turbias ", considerada una de las obras más destacadas del cine argentino. Murió el 13 de agosto de 1989. Su casa natal de Flores fue demolida. Una plazoleta escuálida lleva su nombre. No merece tanto amago de olvido. Fue un hombre digno. Y de coraje.

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De Alfredo Carlino, poeta ligado al tango y a la cultura del peronismo, actor, titiritero, boxeador, escritor, conductor radial, Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, autor del libro Evita, editorial Catálogos, Buenos Aires, 78 páginas, año 1996:

Nací en la fatídica Década Infame. El Uriburismo llevaba dos años, después vino algo peor, el general Justo, luego la concordancia, el contubernio, palabra creada por un grande, don Hipólito Yrigoyen. Proclamaban al Presidente de la Nación en la Cámara de Comercio Británico. El imperio dominante era el inglés, disponían de nuestras riquezas.

Viví siendo niño, la Guerra Civil Española y los enfrentamientos en la Argentina, de españoles de ambos bandos. Luego el estallido de la Guerra Mundial, con la estridente sirena del diario La Prensa anunciándola. Recuerdo que iba de la mano de mi padre hacia el Café Tortoni, le gustaba tomar cerveza en la amplia vereda de la Avda. de Mayo, con esas mesas redondas de mármol. Al preguntarle el porqué de tanto ruido, me dijo: " Es la guerra, acaba de comenzar ". " ¿ Qué es la guerra, papá ? ", le pregunté. " Hijo, los hombres se matan, unos con otros, y se matan por intereses económicos ", me respondió. Ahí aprendí que los intereses económicos eran algo grave.

Tanto en el Café Tortoni como en los cafés de Boedo, mi padre se encontraba con los Forjistas. El era yrigoyenista, venía del socialismo italiano en su juventud.

El destino me llevó a trabajar en el diario The Standard de habla inglesa, a los 12 años, necesitaban a alguien que escribiera a máquina, y yo me había recibido en la vieja Academia Pitman. En el diario atendía a los visitantes, me conecté con grandes escritores y periodistas. El inglés sabía más del país que nosotros, ellos decidían todos los resortes. Hasta que llega Perón. Ví transformarse a los obreros que viajaban kilómetros para cobrar un sueldo que les permitía comer una vez en el día. A la dirigencia argentina, anteriormente, no les interesaba más que vender vacas. Perón nos enseñó la dignidad, el respeto por el otro. El obrero dejó de ser una basura, para ser un ser humano.

De inmediato se puso de manifiesto esa mujer excepcional, tan llena de poesía, y que cuando pudo optar por los grandes salones se entregó a sus obreros, al viejo o vieja desharrapada. A cada uno le fue solucionando su problema, al costo de su propia vida.

Me es grato, el haber cantado líricamente a la mujer del siglo.

Ahora aparecen los venales, los tilingos y los malintencionados, inventando cosas. Entre otras miserabilidades, aducen, su falta de relación sexual con su marido. ¡ Pero habráse visto, meterse en la cama matrimonial, dormir con ellos ! La técnica para deteriorar. A San Martín lo hicieron cornudo, a Gardel puto. Hay que tener un grado de miserabilidad, estar lleno de sombras canallezcas, para llenar de infundios a un ser humano tan hermoso.

Si Evita y Perón no hubieran tenido relaciones sexuales, no hubiera sido importante tampoco. Pero lo hacen para demostrar la leyenda negra de la mujer del látigo, de la ambiciosa que se unía al poder para trepar.

Evita volvía tarde a su casa porque atendía hasta el último desamparado. Y le resolvía el problema con hechos. Para eso se había creado la Fundación de Ayuda Social. Nunca regresaba a su casa hasta no ver a la última persona. Fue la única mujer que ante el horror de empleados y secretarios se abrazaba a los leprosos y enfermos infecciosos. Suelo entrar solamente a mi cama y no a la de otros. ¿ Cuántos defectos le buscarán los apasionados del odio ?

Cuando se tiene el amor, el talento y el proceder de ella, los defectos son imperceptibles.

El abordaje a personas históricas, desde el lirismo, evitando lo panfletario, tiene dificultades a resolver. La poesía y mi corazón para todos y la inmensa alegría de reecontrarme con ustedes, que son, de alguna manera, yo.


Tan en la memoria y en la eternidad


Amada señora nuestra,

muchacha de mi pueblo,

resplandeces en el tiempo,

nos golpea como un eco

tu encendida piel

de nardo y jazmín,

la candorosa melodia

de tu canto

en el discurso solitario.

Señora de los llanos, las ciudades,

el monte y las quebradas.

Señora que estás

en cada necesidad

y en el horizonte del pobrerío.

Alzo los recuerdos y sé que sos

tan nuestra,

tan en la memoria y en la eternidad.

Señora,

me hinco ante tu voz, estrepitosa.

Estás presente

en todos los recovecos del viento,

de las pasiones proletarias,

y en las ansias del militante.

Estás presente en el grito primal

o en la hondura misteriosa

de los ángeles terrenales

que se largan a volar

y cantan para siempre.

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De Carlos Duclós, periodista, columnista de diario La Capital, Rosario, Santa Fe:

El 16 de junio del año 1955, Perón, refugiado en el Ministerio de Guerra y ante el embate de los homicidas, le pide a un oficial del Ejército que hable con el secretario de la CGT y que le diga textualmente: " Ni un solo obrero debe ir a la plaza de Mayo ". Y refiriéndose a los aviadores navales, agrega: " Estos asesinos no vacilarán en tirar contra ellos. Esto es una cosa de soldados. Yo no quiero sobrevivir sobre una montaña de cadáveres de trabajadores ".

Sin embargo, el corazón de algunos obreros pudo más y centenares de personas que estaban o se dirigieron a la plaza de Mayo fueron brutalmente asesinadas, miles fueron heridas y decenas quedaron lisiadas.

Paradójicamente el pensamiento que dio impulso a la acción de estos aviadores y de los comandos civiles, fue acogido muchos años después por cierto sector del peronismo. El mismo pensamiento que históricamente ha despreciado las manos encallecidas y se ha mantenido indiferente ante tanta pena y miseria causada por la injusticia social de la que han sido propulsores.

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De Daniel Riera, poeta y periodista, autor del libro Buenos Aires bizarro, editoral Aguilar, Buenos Aires, profusamente ilustrado, 272 páginas, año 2008:

Juan Domingo Perón solía decir que en política, de tanto en tanto, había que tragarse algún sapo. El restaurante diseñado en su honor no incluye este batracio en el menú, pero si deleita a los comensales con la receta del pastel de papas que tanto le gustaba al fundador del justicialismo.

El General es un restaurante temático ubicado en la Avenida Belgrano 561, entre Bolivar y Perú, a 3 cuadras de plaza de Mayo. Según Marta Acosta, una de las dueñas, la idea es rescatar la comida argentina de aquellos prósperos años, abundante y sencilla, cuyo ícono sería doña Petrona C. de Gandulfo.

La memorabilia peronista aquí expuesta corresponde a los dos primeros gobiernos de Juan Domingo Perón: hay un ejemplar de La razón de mi vida traducido al árabe; una foto en la que Evita está subida al célebre caballo pinto y el General la ayuda a desmontar; una foto de Perón, en Italia, de picnic con un amigo y dos chicas anónimas; un cuadro que estuvo en el Congreso hasta la autodenominada Revolución Libertadora, cuando un militante lo enrolló y salvó de la destrucción; bustos del Primer Trabajador y de la Abanderada de los Humildes; una foto de Evita y su madre miradas de reojo por dos señoras gordas en la Sociedad Rural; una enorme gigantografía del acto del Renunciamiento del 22 de agosto de 1951 ( la Sra. Acosta destaca orgullosa la masiva participación femenina ); una urna forrada con alambre tejido para evitar el fraude; publicidad de la Tercera Posición; carnets de afiliados del Partido Peronista; cuadros peronistas de Carlos Gorriarena y Daniel Santoro y muchos otros objetos de culto. La música que se escucha ( " la más maravillosa ", diría el General ) es tango de los 40 y 50. En la vidriera del local pintaron nomeolvides, flores que usaban para identificarse entre sí los partidarios de la Resistencia Peronista durante los 18 años en que el movimiento estuvo proscripto. El período histórico aquí reflejado va de 1946 a 1955 y no incluye el último regreso del líder al país. La decisión es sana: de esta manera, los dueños evitan la ingrata obligación de decorar el restaurante con fotos de la masacre de Ezeiza o de José López Rega.

Mejor que decir ... es comer.

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De Federico Andahazi, psicólogo, psicoanalista, premiado escritor y novelista argentino, es autor del libro Argentina con pecado concebida, editorial Planeta, Buenos Aires, 288 páginas, año 2009, en una entrevista con la periodista Eugenia Langone de diario La Capital de Rosario:

Nunca me propuse escribir la historia sexual de los argentinos, trabajaba en una novela que transcurría en la Buenos Aires colonial y en el submundo prostibulario. Buscando información sobre las costumbres sexuales, me encontré con que había poca información. Ahí asumí el desafío de escribir esa historia.

La relación entre sexualidad y psicoanálisis no es sencilla. Pero el ser psicoanalista fue una ventaja, algo que no pasa con las novelas. A veces el psicoanális se mete con su léxico tan propio en un universo ajeno, el de la literatura, pero en este caso me ayudó en la búsqueda de la genealogía de las cosas. Hay dos grandes instituciones que se preguntaron por la sexualidad: la Iglesia y el psicoanálisis.

Cada época dio un tratamiento diferente a la sexualidad. Los españoles dejaron un enorme material bibliográfico y crónicas sobre la sexualidad precolombina y sobre su propio proceder. Pero hay períodos donde es tan poca la información que tuve que apelar a estudios arqueológicos. De hecho, en excavaciones hechas en la casa de una familia tradicional porteña encontraron una serie de platos cuadrados de porcelana que vistos a contraluz se descubrió que eran protodiapositivas pornográficas. Y más abajo, había una colección de consoladores. Me sorprendió el contraste entre las finas porcelanas francesas y esos juguetes de madera precarios. Sucede que estas familias viajaban a Europa y traían porcelanas porque no parecían ser lo que eran, pero traer un consolador francés, que era muy voluminoso, era más complejo y evidente.

Si una palabra sintetiza la historia de la sexualidad argentina, es hipocresía. Personajes que se rasgaban las vestiduras pero al mismo tiempo guardaban esos elementos en su casa. Detrás de toda política de Estado hay una política sexual velada. La consolidación de las aristocracias se dio a través de pactos sexuales interfamiliares, al punto del incesto. Esas también fueron políticas de Estado.

Un caso impactante fue el de Camila O┤Gorman y Ladislao Gutiérrez. El fusilamiento, con ella embarazada, fue quizá uno de los actos más perversos de la historia política argentina. Tiene todos los componentes de la tragedia y fueron chivos expiatorios de todos los sectores. Con un agravante: Dalmacio Vélez Sársfield, el autor del Código Civil, firmó el decreto de fusilamiento y para eso resucitó leyes coloniales. Sin embargo, su hija Aurelia Vélez le fue infiel a su marido, su marido mató al amante y ella terminó como amante de Domingo Faustino Sarmiento. Si su padre hubiera aplicado la misma legislación con su hija, la tendría que haber fusilado.

La idea no es meterse en las sábanas de nadie porque sí, sino en la medida en que actos privados se vinculen a la vida pública.

El matrimonio de Evita y Perón tiene las características del mito: la muchacha que llega a Buenos Aires, se deslumbra y se casa con un hombre que sería el más poderoso del país. Perón aparece como el gran macho, paternalista y todo lo que se decía de su virilidad, la investidura erótica. El matrimonio Cristina y Néstor Kirchner nada tiene que ver con una figura épica y se parece a una alianza política.

La idea no fue sacarle el lustre a ningún bronce, sino poner a la sexualidad en su justo lugar.

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De Marcela López, periodista y licenciada en Comunicación Social, y Alejandra Rodríguez, historiadora y docente, autoras del libro Un país de película - La historia argentina que el cine nos contó, editorial Del Nuevo Extremo, ilustrado, Buenos Aires, 271 páginas, año 2009:

La primeras películas dedicadas enteramente a ella fueron: ¡ Eva Perón inmortal ! ( 1952 ), Y la Argentina detuvo su corazón ( 1952 ), y Su obra de amor ( 1953 ), tres documentales producidos por la Subsecretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación, que se convirtieron en fuentes de la que se nutrió la filmografía posterior sobre Evita Perón.

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De Clara Kriger, doctora en Historia y Teoría de las Artes, investigadora de cine argentino, profesora de la Universidad de Buenos Aires, escritora, autora del libro Cine y Peronismo, editorial Siglo XXI, Buenos Aires, 272 páginas, año 2009:

Hacia 1954, Argentina había salido de la crisis y la marcha de la economía era auspiciosa. En el año anterior la inflación y los salarios habían registrado un alza moderada. El Segundo Plan Quinquenal proponía a la industria argentina un aumento de la productividad y comprendía que para ello era necesario un incremento de las inversiones, así como la implementación de cambios en la organización de las empresas que apuntaran a una mayor eficiencia. Por otro lado, una ley de 1953, relacionada con las inversiones de capitales extranjeros, expresaba el cambio de rumbo del gobierno, que en ese momento consideraba que las inversiones extranjeras servían para superar la escasez de divisas.

La industria cinematográfica fue sensible a esas propuestas, sobre todo a partir de la experiencia que promovió la Subsecretaría de Informaciones y Prensa durante el mes de marzo de 1954: el primer Festival Internacional Cinematográfico, que se realizaría en Mar del Plata, y donde se establecerían nuevos vínculos con el exterior.

Raúl Alejandro Apold fue el responsable de este evento, reconocido por la Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Films ( FIAPF ) con la categoría B, internacional y sin premios, a la que pertenecían los certámenes anuales de San Pablo, Berlín y San Sebastián.

Entre el 8 y el 14 de marzo se proyectaron más de 50 largometrajes que fueron escoltados por 17 delegaciones nacionales integradas por técnicos, directores, productores y estrellas de primer nivel.

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De Televicio Webzine, la revista virtual dedicada al cine fantástico:

En el año 1954 la ciudad balnearia de Mar del Plata se vistió de fiesta para recibir a las grandes estrellas del firmamento de Hollywood. El Festival fue organizado por Raúl Alejandro Apold, subsecretario de Información y Prensa, y contó con la presencia del Presidente de la Nación, el Gral. Juan Domingo Perón.

Nota: para ver interesantes imágenes y conocer datos sobre el primer Festival Internacional Cinematográfico de Mar del Plata, en una nota realizada por el licenciado Darío Lavia, clickear, por favor, aquí

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De La Bancaria - Asociación Bancaria - Sociedad de Empleados de Bancos, Buenos Aires, Argentina:

El 17 de octubre de 1945, a la par de expresar una fenomenal movilización popular de apoyo a las posiciones de Juan Domingo Perón encuadrada en un paro general convocado por la CGT, marcó el protagonismo de los trabajadores en el debate de las grandes cuestiones nacionales. Los argentinos nos acercamos entonces - y como nunca - a la Democracia real. Fue una etapa donde la Justicia Social fue realidad en el marco de una política económica y social que consolidó la integración nacional y la soberanía de nuestro país. Fue en ese proceso en que la mujer argentina, hasta entonces excluída, contando con el indiscutible liderazgo de Eva Perón, alcanzó la vigencia plena de sus derechos políticos manifestada a través del voto femenino.

En un progreso compartido por todos los trabajadores, los bancarios obtuvimos entonces nuestra jornada laboral de 7 horas y media, la reglamentación de la denominada Ley de Estabilidad y Carrera Bancaria, servicios sociales que garantizaron la asistencia a nuestra salud con el respaldo de la contribución sobre las comisiones e intereses bancarios que luego ratificaría la ley 19322, la Policlínica Bancaria en una iniciativa respaldada por Eva Perón y la vida gremial plena para la defensa de nuestros derechos dentro de los bancos.

El Banco Central y el comercio exterior fueron nacionalizados para ser administrados por el Estado Nacional. El sistema financiero fue regulado para garantizar el crédito imprescindible para el fomento de la producción nacional. Todo un objetivo claro: defender el trabajo argentino y promover una economía de pleno empleo. No es ocioso hoy recordar que estas decisiones fueron el producto de las enseñanzas dejadas por la crisis económico - financiera que, con origen en EE.UU., afectó al mundo a partir de 1929, con consecuencias que se sufrirán durante la mayor parte de los años ┤30, conocidos en nuestro país como la década infame. Sabias decisiones que fueron progresivamente derogadas e ignoradas a partir de 1955 y hasta el año 2001, excepto en los gobiernos de Héctor Cámpora y Juan Domingo Perón inaugurados en 1973.

Recordando aquel histórico 17 de octubre, cuando estériles divisiones fueron superadas por los trabajadores en nuestra Plaza de Mayo, el Movimiento Sindical debe estar unido en una sóla Central Sindical, pues nunca es hora de institucionalizar divisiones ni escisiones, como lo han reconocido en el ámbito mundial las Centrales internacionales, que confluyeron en una Confederación Sindical Internacional, previo reconocimiento de su error por parte de quienes promovieron su fragmentación, funcional a las patronales, durante la denominada Guerra Fría, todo ello con evidente perjuicio para los trabajadores. La única verdad permanente, y hoy más que nunca, es la Unidad de los trabajadores - por encima de sus matices - frente a una crisis mundial de imprevisibles consecuencias, causada por los que crearon una " patria financiera " planetaria, donde la especulación y negocios ilícitos junto a otros teóricamente legítimos fueron de la mano, queriendo socializar en los pueblos los costos de la malversación.

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Del Sindicato Argentino de Televisión - Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos ( SATSAID ):

El más grande reconocimiento popular hacia el líder Juan Domingo Perón y su esposa Evita que mejor defendieron los derechos de los trabajadores, la causa del Pueblo y los intereses de la Nación Argentina.

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De Juan José Santillán, periodista, redactor y crítico en la sección Espectáculos de diario Clarín, Buenos Aires:

Muñequita o juremos con gloria morir es el título de una obra que el dramaturgo Alejandro Tantanian escribió en 2002 para el Theatre National de Toulouse, con dirección de Matthias Langhoff y actuación de Marcial Di Fonzo Bo. El texto formaba un tríptico de monólogos junto a Borges, de Rodrigo García, y El niño proletario, de Leónidas Lamborghini.

Muñequita o juremos con gloria morir hizo una serie de presentaciones en Francia y, aunque está atravesada por referencias al cadáver de Evita y al peronismo, nunco llegó a presentarse en Argentina.

El periodista y director de teatro Juan Carlos Fontana decidió estrenar la pieza en Buenos Aires con la escenografía de Daniel Santoro, artista plástico que realizó Manual del niño peronista.

Al escribir el texto - cuenta Tantanian - quise trabajar sobre la iconografía peronista y apareció el libro de Daniel Santoro. Cuando Juan Carlos Fontana pensó en trabajar con Santoro, me pareció buenísimo porque volvimos al origen de las imágenes que dieron forma a la obra. El texto estaba pensado para una sola voz. Juan Carlos Fontana incorporó otros personajes.

El cuerpo de Evita fue un imán de violencia sobre ella misma - dice Santoro -, Eva es un cuerpo faltante al que todavía en nuestro imaginario le pueden seguir haciendo cosas. Hice un juego con las escalas, incorporé un vestido de tres metros de altura, que también funciona como tribuna, el famoso vestido de Dior. Todo es abstracto, con un componente barroco y no hay una referencia a la realidad sino pequeños eventos que suceden en el devenir de las escenas.

Nota: la obra ha sido presentada en el Teatro Del Abasto, Humahuaca 3549, Buenos Aires, Argentina.

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De Silvina Caputo, periodista de Agencia Télam, para la sección Señales de diario La Capital de Rosario:

El filósofo y escritor José Pablo Feinmann explora en Timote - novela en que narra el secuestro y asesinato del general Pedro Eugenio Aramburu - el concepto de venganza, la trama de la historia reciente y hasta elementos religiosos, pese a que se define a sí mismo como " ajeno a todas las creencias que tengan que ver con un Dios superior ".

La única fuente que existe sobre el tema la da el montonero Mario Firmenich en 1974 en la revista La Causa Peronista . Por eso decidí meter una ficción en el ensayo y agregarle los elementos que a mi juicio debieron haber sucedido, y donde los personajes dicen lo que debieran haber dicho, expresa Feinmann.

La muerte de Aramburu generó una especie de venganza, un encadenamiento de hechos, porque siempre hay venganzas de otras venganzas: Por ejemplo, esa muerte es la venganza de la muerte del general Juan José Valle, y la dictadura militar es una venganza de la muerte de Aramburu.

Este encadenamiento se detiene de un modo notable con la llegada de la democracia y la actitud pacífica de las Madres de Plaza de Mayo, las Abuelas de Plaza de Mayo e incluso los Hijos, cuya actitud más belicosa es el escrache, por eso creo que es extraordinario que en Argentina no se haya matado a ningún represor, y esto tiene que ver con la elección por la vida que hicieron los organismos de derechos humanos, afirma el escritor y filósofo.

En la muerte de Aramburu confluye el peronismo, el antiperonismo y lo que vino después, hasta la figura del Che.

Cuando uno se da cuenta que durante 18 años el partido mayoritario no se pudo presentar a elecciones se pregunta: ¿ Y qué, querían que de eso no surgiera nada ?.

Fue interesante mostrar en la novela que tanto Aramburu como Fernando Abal Medina, su verdugo, poseían una fe católica muy fuerte que los unía. En este mundo hay mucha crueldad, sólo que a diferencia del personaje de la novela he elegido alejarme de la idea de un Dios todopoderoso, porque si existiera para mí sería un canalla, afirma Feinmann.

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De Norberto Firpo, director de la revista Siete Días Ilustrados, editorial Abril, Buenos Aires, Argentina:

Inmediatamente después de su fallecimiento, el lunes 1║ de julio de 1974 a las 13.15 horas, los restos del teniente general Juan Domingo Perón fueron instalados en la capilla de la quinta presidencial de Olivos, vestido con uniforme militar, donde se lo veló hasta las 8 horas del día 2. A esa hora fueron trasladados a la Capital Metropolitana, donde arribaron a las 9.40 horas. Cubierto con una bandera argentina fue instalado frente al altar principal de la Catedral Metropolitana, en donde el cardenal primado Antonio Caggiano ofició una misa de cuerpo presente. Ubicado luego el féretro en una cureña y flanqueado por granaderos, fue conducido al Palacio del Congreso - a través de la avenida Mayo - arribando a las 11 horas. Miles de personas arrojaron flores sobre el féretro. En el Palacio Legislativo permaneció hasta las 9.30 del jueves 4. Una capilla ardiente fue ubicada en el Salón Azul del edificio. Escenas de dolor se registraron a cada instante. En medio del Salón Azul, un recinto octogonal, que evoca la unidad argentina, ante un crucifijo, cuatro escudos y 23 banderas de la Nación, el féretro del ex presidente reposó sobre una tarima cubierta con alfombras de terciopelo rojo. En ese mismo lugar, 22 años atrás, habían sido velados los restos de María Eva Duarte de Perón, Evita. El símbolo religioso también fue el mismo: una cruz tallada en madera, procedente del Perú, que data del siglo XVII.

El dolor y el desasosiego que reinaron en el país durante esas luctuosas jornadas alcanzaron, en los alrededores del Congreso un nivel de patetismo jamás igualado. La multitud concentrada frente al Palacio Legislativo, pugnó, a veces desesperadamente, por tributar su último adiós a Perón. Paralelamente, la densidad de ofrendas florales, depositadas sobre las escalinatas y los muros del edificio, representaron otra muestra de ese mismo pesar.

Se calcula que mientras el cuerpo de Perón estuvo expuesto en el Congreso, unas 46 horas y media, desfilaron ante el ataúd casi 135.000 personas; afuera, más de un millón de argentinos quedaron sin dar el último adiós a su líder. Sin embargo, y a pesar del fuerte aguacero - hasta las 9 horas del jueves 4 llovieron sobre Buenos Aires 14 milímetros -, una multitud incalculable se ubicó a lo largo de las avenidas Callao y del Libertador para rendir homenaje al presidente desaparecido. Dos mil periodistas extranjeros informaron de todos los detalles de las exequias.

Tres primeros mandatarios llegaron a Buenos Aires para sumarse al duelo de los argentinos: Juan María Bordaberry, de Uruguay; Hugo Banzer, de Bolivia, y Alfredo Stroessner, de Paraguay.

Antes de que se iniciara la marcha hacia Olivos, en el Congreso, doce oradores - en representación de todas las fuerzas que motorizan la vida pública de la Nación - despidieron, en la Cámara de Diputados, al ex presidente. Por entonces recrudecieron las muestras de angustia en distinto sectores de la ciudad, y debió extremarse la atención de quienes velaban por la seguridad de la población.

En Olivos, el féretro fue conducido a pulso desde la cureña hasta la capilla de Nuestra Señora de la Merced; una salva de 21 cañonazos prologó la misa y el responso pronunciado por el capellán de granaderos, P. Héctor Ponzo.

La repercusión de la muerte de Perón alcanzó un eco sin precedentes en la Argentina y conmovió a grandes personalidades de todo el mundo. Esa consternación no sólo en las condolencias que convergieron sobre Buenos Aires, sino en una especie de súbita parálisis que se verificó en algunas capitales del exterior.

En Moscú, por ejemplo, el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, y el secretario general del Partido Comunista de la URSS, Leonid Brezhnev, interrumpieron el díalogo que mantenían desde días atrás, para expresar su adhesión al duelo. Otro tanto sucedió con las reuniones de la FAO que se celebraba en Roma; e igual decisión, se tomó, en Ginebra, en la Conferencia sobre Desarme. Ernesto Geisel, presidente de Brasil, conoció la triste noticia mientras volaba desde el norte de su país hacia Brasilia: en pleno vuelo decretó 3 días de duelo nacional y redactó las condolencias para el gobierno y pueblo argentinos. En todos los países del mundo las banderas comenzaron a flamear a media asta, incluyendo la blanca y celeste de las Naciones Unidas, enarbolada en su sede de Nueva York. Las enseñas de todos los países rindieron similar tributo en los estadios alemanes donde se jugaban los encuentros por el Campeonato Mundial de Fútbol. En cada uno de los partidos disputados a partir del 1║ de julio, se interrumpió el juego por un minuto para rendir homenaje al líder argentino. Igual medida dispusieron las autoridades del Campeonato Mundial de Básquetbol que se disputaba en San Juan de Puerto Rico.

En Lima, Nueva York, Brasilia, Roma, Washington y en casi todas las capitales se rezaron misas in memoriam del presidente fallecido, y el propio Papa, S.S. Pablo VI, le dedicó - el martes 2 de julio - la misa que celebró en la capilla privada del tercer piso del Palacio Vaticano.

La irreparable desaparición sirvió para titular los diarios de todo el orbe, los que publicaron extensas notas necrológicas destinadas a resaltar la personalidad de quien fuera, por tres veces, presidente de los argentinos.

Ningún ciudadano argentino concitó tanta adhesión. Ninguno alcanzó a enraizarse tan hondamente en la historia contemporánea: su fama y su popularidad trascendieron todas las fronteras, y su imagen se erigió en uno de los pocos símbolos del moderno conductor. Pero Juan Domingo Perón era algo más que eso: carismático y brillante, su verdadera fuerza residía en el afecto y la fe que inspiraba a su pueblo, sentimientos puestos a dura prueba durante sus 18 años de exilio y que millones de argentinos se esmeraron en retribuirle. Su regreso definitivo al país, el 11 de noviembre de 1972, constituye un hito sociopolítico sólo empequeñecido por la sobrecogedora exteriorización de congoja que provocó su muerte. En la Argentina, ni sus más enconados adversarios pudieron sustraerse al reconocimiento de sus enormes virtudes para templar los ánimos hacia un destino de grandeza nacional.

Fenómeno incomparable, Perón fue y seguirá siendo un punto fundamental de referencia para interpretar la realidad argentina y latinoamericana del siglo XX; su filosofía, precursora de un movimiento en expansión en todo el mundo, mereció y seguirá mereciendo el apasionado análisis de un proceso que eclosionó el 17 de octubre de 1945, en Plaza de Mayo, y que, desde entonces, logró las mayores reivindicaciones populares.

Nota: el cuerpo de Perón se halla actualmente en el Mausoleo de la Quinta 17 de Octubre, en la localidad de San Vicente, Buenos Aires. Para ver imágenes y conocer más información, nota titulada Ultimo viaje de Perón, edición especial de Diario Popular, clickear, por favor, aquí

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De Andrés Cascioli, dibujante y editor, coautor, junto a Oche Califa, del libro La Argentina que ríe - El humor gráfico en las décadas de 1940 y 1950, editorial Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, ilustrado, 352 páginas, año 2008:

Cuando nos popusimos hacer el libro que se ocupa de las décadas de 1940 y 1950 - todos lo dicen - fueron " de oro " para la historieta y el humor gráfico argentinos, debimos ir en busca de, al menos dos porqués.

El primero se responde con nombres de autores, personajes y publicaciones. Se responde fácilmente, ya que son tantos y maravillosos. Están Eduardo Ferro, Oscar Blotta, Lino Palacio, Divito, Calé, Dante Quinterno, Luis Medrano, entre los más notorios.

Pero no son los únicos. Porque esta suerte de crónica más homenaje incluyó el rescate de firmas relegadas o directamente olvidadas, como las de Arístides Rechain, Juan Angel Cotta o Abel Ianiro. En total veintiocho, de los que se incluye una biografía y selección de su obra. Nos traen personajes tan entrañables como Patoruzú, Langostino, Fúlmine, Galerita, Don Fulgencio.

Como se sabe, el humor gráfico local tuvo un temprano desarrollo desde fines del siglo XIX con los relevantes caricaturistas de El Mosquito, Don Quijote y otras publicaciones. Luego, las revistas de interés general incluyeron secciones risueñas.

En 1920, el diario La Nación decidió incorporar la tira diaria que se conoció como Trifón y Sisebuta, creación del estadounidense George McManus. Así se inicó un género que a la larga fue preponderante.

A partir de entonces, los diarios dieron cada vez mayor espacio al chiste, la tira y la historieta - Crítica fue uno de los principales - y se afianzaron revistas humorísticas que crecieron en circulación hasta cifras hoy envidiables.

Eso ocurrió antes de 1940; Patoruzú, de Dante Quinterno, comenzó a publicarse en 1936. Pero hacia ese año redondo su aceptación y periodicidad la habían instalado definitivamente y ya existían otras revistas que le competían. Además, en 1939 dejó de salir una publicación que resumió toda una época del periodismo argentino, con atisbos en la historieta y el humor político: Caras y Caretas. Fue, más que una despedida, el anuncio de que algo nuevo vendría.

Y lo que vino no fue solo un grupo de revistas que renovaron el humor. Indudablemente, con ellas se manifestaba una sociedad con hábitos e intereses nuevos y distintos. Sepamos, como ejemplos amigables, que el fútbol había dado su elocuente salto como espectáculo de masas con la construcción de los estadios de River Plate ( 1938 ) y Boca Juniors ( 1940 ) y que el tango llenaba bailes multitudinarios de la mano de Juan D┤Arienzo, Osvaldo Pugliese y Aníbal Troilo.

Hoy parece entenderse que esa sociedad optimista e ingenua se satisfacía sólo con mirarse. Es verdad que también le gustaba el cine estadounidense, el italiano, el jazz y las historietas de detectives y superhéroes. Pero, sobre todo, se conformaba con productos culturales ( revistas, películas, programas radiales, teatro ) que eran como un espejo.

Claro que en ese espejo había distorsiones. La década de 1930 y las posteriores trajeron una mano negra a la que después nos acostumbramos: la censura o la amenaza de ella, que eclipsó la orgullosa tradición de la sátira política. La discontinuó, la hizo disfrazarse, la llevó a un segundo plano.

A cambio de ello, el costumbrismo se erguió como el estilo dominante. Y una pequeña sociología de los argentinos comenzó a ser delineada. Al extremo de que puede afirmarse que la mejor forma de conocer cabalmente esos años es con la lectura de las historietas y el humor. Al menos podría competir con los libros de historia, con la ventaja de no ser impugnada por ninguno de los bandos que leen de una forma u otra el pasado argentino.

Buenos Aires en camiseta, de Calé, está entre las series que muestran cómo era la Argentina de los barrios rioplatenses. Las chicas de Divito, por su parte, nos refieren que la mujer iría a ocupar un lugar cada vez más autónomo en la vida mundana. ¿ Fiaquini no es la mejor caracterización del haragán de la cuadra ? ¿ Avivato, Isidoro Cañones, Ventajita y Purapinta no son los chantas más chantas que supimos conseguir ? ¿ Acaso la doble personalidad del Doctor Merengue nos indica el precoz desembarco del psicoanálisis en la Argentina ?

De esta manera se responde el segundo porqué de las líneas iniciales.

La irrupción de Perón, en 1945, inició una nueva etapa en la vida política del país. Es cosa bien sabida. Singularmente, el 17 de octubre de ese año no sólo ocurrió el hecho fundacional del peronismo, sino que también apareció una nueva revista: Don Fulgencio, basada en un personaje de Lino Palacio. Colaboraban Rafael Martínez, Landrú, Vidal Dávila, entre otros dibujantes; José Gobello, León Benarós, Roberto Tálice y Héctor Gagliardi, entre los periodistas. Palacio dibujaba su personaje Cicuta, que luego siguió su hijo Jorge ( Faruk ).

Pero un año antes había nacido otra revista que, como Patoruzú, signaría la época. Se trataba, justamente, un desprendimiento de la de Quinterno: Rico Tipo, iniciativa de Divito. En ella colaborarían César Bruto, Chamico, Américo Barrios y los dibujantes Adolfo Mazzone, Pedro Seguí, Toño Gallo, Fantasio, Francho, Muñiz, Oski, Juan Cotta. El director desarrollaba sus personajes Bómbolo y Fúlmine, y Ianiro, Purapinta. Calé, por su lado, daba a conocer Buenos Aires en camiseta.

Patoruzú y Rico Tipo lideraron, durante años, el mercado con cifras mayores a los trescientos mil ejemplares por tiradas cada siete días.

Ese mismo 1945, Quinterno lanzó la revista semanal de aventuras y humor para niños Patoruzito. A ella se llevó a El gnomo Pimentón, de Oscar Blotta, y se dieron a conocer Langostino, de Ferro y Mangucho y Meneca, de Battaglia ( y su derivación, Don Pascual ).

Parte de este equipo realizó, tres años antes, el cortometraje de animación en colores Upa en apuros, el primero efectuado en Argentina. De visita en el país, Walt Disney fue sorprendido por esta iniciativa que conoció en una proyección privada.

Un año después, Medrano, habida cuenta del éxito de su tira Grafodramas en el diario La Nación, lanzó Popurrí, semanario humorístico del viernes. Escribían Gómez de la Serna, Conrado Nalé Roxlo, Arturo Cancela, y dibujaban Fantasio, Camblor, Alfredo Medrano, Garaycochea.

Este detalle es solamente la parte visible - o más recordable - de lo que ocurría en el campo de las publicaciones. Habría que sumar a él otras tantas, así como lo publicado por los diarios o los personajes que replicaban en la radio y en el cine.

El salto a la pantalla grande ocurriría, justamente, en más de un caso. En 1949 se estrenó Fúlmine, basada en el personaje de Divito y protagonizada por Pepe Arias. En 1950, Don Fulgencio, de Lino Palacio, actuada por Enrique Serrano, y Piantadino, de Mazzone, con Pepe Iglesias " El Zorro ".

La década del 50 parece, a primera vista, una continuidad de la anterior. Sin embargo, algunos datos indican ya el mar de fondo político que desembocaría en los hechos de 1955.

En 1951 salió a la calle Pica Pica, vinculada al diario Democracia, afín al gobierno. En ella Calé dibujaba a Galerita ( un típico antiperonista ) y Jorge Palacio a Mordisquito, personaje también propagandístico que en radio componía Enrique Santos Discépolo. Un año antes, empresarios de la misma afinidad política relanzaron PBT, en la que Flax se ocupaba de la política internacional, Medrano dibujaba el logrado Contreras ( otro antiperonista ), y también colaboraban Horacio Rega Molina ( con el seudónimo Remo Algani ), Wimpi, Ramón Gómez de la Serna.

Aunque en sordina, el humor político había regresado. Es verdad que no era fácil pararse en la vereda de enfrente. Bien lo supo José Antonio Ginzo, que firmaba Tristán sus terribles caricaturas contra Perón en el semanario socialista La Vanguardia, y por eso " fue a parar a la sombra ", como se decía entonces.

Pero el humor político anterior no solamente se había bajado del caballo por precaución. En rigor, la primera etapa peronista - es decir, la sociedad que ella expresaba con acuerdos y desacuerdos - pareció no necesitar de él. De hecho, las dos revistas que hicieron campaña para la Unión Democrática y para el peronismo - Cascabel y Descamisada, respectivamente - desaparecieron después de 1945.

Resulta curioso ver cómo el pelotón numeroso de creadores se desenvolvió en promociones sucesivas. Una parte surgió de la vocación pura y su única escuela fue la obsesión del dibujante cachorro, la copia y el hallazgo de un estilo a medida que se trabajaba. Esos fueron los casos de Ferro o de Medrano, y no puede decirse que se tratara de lápices rudimentarios o poco versátiles.

Otros, en cambio, habían tenido estudios académicos y hasta alternaron la gráfica con la plástica: Oscar Blotta y Alcides Gubellini así lo hicieron. En algunos - Juan Angel Cotta o Calé - son evidentes los efectos de las vanguardias artísticas, así como en Toño Gallo los de las tomas cinematográficas y la arquitectura moderna.

Pero todos se hicieron, en realidad, en la fragua del trabajo, con sus cuotas parejas de industria y creación. No pocas veces, distintos lápices se alternaron y suplieron en secciones y tipos. Blotta, por ejemplo, fue el iniciador de un personaje que luego hizo famoso Mazzone: Capicúa.

Los personajes forjados por Quinterno tuvieron varias manos que lo continuaron, entre ellas una que el creador consideraba su derecha: la de Tulio Lovato, hombre tan esencial como invisible.

Así ocurrió que muchos optaran por más de un seudónimo o que lo compartieran. Se sabe que Lino Palacio firmó Flax sus chistes inspirados en la Segunda Guerra Mundial. El seudónimo René Foly, al pie de la sección Ellos por Lucy ( otra muestra del nuevo papel social femenino ), escondió al menos dos dibujantes: Rodolfo Claro y José Luis Salinas.

En lo que ya era una tradición, los dibujantes fueron, en buena medida, quienes abrieron sus propias fuentes de trabajo. Quinterno, Divito, Ramón Columba, Mazzone, Héctor Locuratolo ( Torino ), creador de El conventillo de Don Nicola, no solamente editaron revistas sino que constituyeron a partir de ellas verdaderas empresas editoriales.

El volumen conseguido parecía el sueño del pibe hecho realidad. Nuestras revistas de historietas - decía Columba, refiriéndose a las argentinas en general - editan 150.000.000 de ejemplares por año. No hay país que nos supere en este renglón.

Pero a comienzos de la década del 60 fue evidente que estas empresas antes dinámicas e innovadoras habían entrado en un nuevo tiempo que las arrinconaba. Se suelen señalar dos causas: el precio competitivo de las " revistas mexicanas " ( estadounidenses traducidas e impresas en México ) y la televisión. No son argumentos caprichosos. Tal vez la segunda fue la que más salió a morderles los talones a las revistas cuando hubo definido los formatos que la convirtieron en la topadora que es, con las telenovelas, los noticieros, los programas infantiles, los femeninos.

Porque es indudable que, hasta la llegada de la televisión, las revistas del rubro eran las únicas que podían ofrecer - fuera del cine, que no era de consumo diario - un mundo en movimiento. Aventuras en que el ojo veía correr, saltar, gritar y vivir mil peripecias divertidas o dramáticas a numerosos personajes. Y, no pocas veces, a color.

Además, a fines de 1950 ya existían indicios de cambios capitales en los gustos y el consumo culturales. En el rubro preciso, es evidente que la aparición exitosa, en 1957, de la revista Tía Vicenta indicaba el surgimiento de un nuevo tipo de humor. Lo llevarían adelante, además de Landrú, artistas como Quino, Kalondi o Copi, exponentes de una creatividad dirigida a la gente con nuevos hábitos culturales. ¿ No ocurría lo mismo en el tango, con la figura de Astor Piazzolla, y en el cine con Leopoldo Torre Nilsson ?.

Como fuera, el tiempo de aquellos tiempos llegó, aunque se dilatara, a su fin. Sin embargo, volver la mirada a lo que fue vale la pena por varios motivos. Sobre todo, para saber que existió y tuvo una altura que en algunos casos hoy juzgamos como inalcanzable. Y así reconocer que tenemos en nosotros mismos modelos para ser mejores.

Nota: Iconos como Perón y Evita han sido y siguen siendo motivos de inspiración de diversos artistas y plásticos. Valga el ejemplo de los trabajos del talentoso dibujante y escritor rosarino Esteban Tolj y su historieta El " Pollo " Palacios, ambientada inicialmente en los años ┤50, en la que desfilan simpáticos y famosos personajes.

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De la Asociación Argentina de Trabajadores de las Comunicaciones ( AATRAC ):

La Plaza de Mayo colmada; los miles de trabajadores firmes; movilizados espontáneamente; el clamor popular por su líder. Esas son imágenes imborrables del 17 de Octubre de 1945, que marcaron a fuego el nacimiento de un movimiento político que siempre dijo presente en las situaciones más críticas por las que atravesó el país. Homenajeamos a Perón y a Evita, al movimiento obrero organizado y a los trabajadores, quienes en conjunto hicieron y hacen grande nuestra Nación.


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Textos cortesía de Carlos Vitola Palermo de Rosario, Santa Fe, República Argentina.


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