DOCUMENTOS SOBRE EVA DUARTE DE PERON 


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María Eva Duarte de Perón / Evita. Argentina 1919-1952

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HISTORIAS, ANECDOTAS y TESTIMONIOS

Evita en el Hogar de Tránsito N 2, hoy Museo Evita, Lafinur 2988, Buenos Aires

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De Diario Popular, diario de la mañana, edición del miércoles 1 de julio de 2009, N 12.639, 32 páginas, fundado el 1 de julio de 1974, Impreba S.A., director Eduardo Tucci, Buenos Aires, Argentina:

La salud de Perón lejos estaba de ser la mejor y distintas versiones indicaban que sus médicos personales le habían sugerido no asumir la presidencia de la Nación, tras los comicios celebrados en setiembre de 1973 y en los que se impuso la fórmula que integraba junto a su esposa María Estela Martínez de Perón.

Según la historia clínica del General, Perón padecía un cáncer de próstata por el que había sido intervenido quirúrgicamente a mediados de los 60 y en los últimos años de su vida se le había detectado una pericarditis que complicaba seriamente su corazón.

Pero esto no era todo, en 1972, previo a su primer retorno al país, a Perón sus médicos le diagnosticaron una angina de pecho que fue lo que minó la salud del General en el tramo final de su vida, tanto que los profesionales que lo asistían le explicaron que asumir la presidencia implicaba una situación de riesgo serio.

Tal era lo complejo del cuadro que en la Quinta presidencial funcionaba una guardia médica permanente dispuesta a hacer frente a cualquier crisis que padeciera el presidente Perón, a quien los doctores Pedro Cossio y Jorge Taiana le recomendaban limitar al máximo su actividad.

Aun con la salud en franco deterioro, Perón viajó a Asunción del Paraguay a entrevistarse con el líder guaraní Alfredo Stroessner, periplo en el cual pasó frío y soportó una persistente llovizna sobre su humanidad que abrieron la puerta de un cuadro gripal que significó el principio del fin.

Una realidad estaba instalada en su entorno: la salud de Perón se apagaba gradualmente y por más que en la última semana de junio de 1974 experimentó una mejoría importante, el brusco agravamiento del cuadro general del líder justicialista hizo eclosión el 1 de julio.

En el dormitorio de la Quinta presidencial la vida de Perón se extinguía aceleradamente y a las 13.15 el creador de la doctrina justicialista recibía la extremaunción de parte del capellán del regimiento de Granaderos, padre Héctor Ponzo.

Minutos después el corazón del General se detuvo para siempre.

El tres veces presidente constitucional fallecía víctima de la aguda dolencia que venía minando su salud desde su retorno definitivo a la Argentina para ejercer el gobierno de un país que se precipitaba hacia una de sus peores crisis políticas.

Perón murió en la Quinta de Olivos y a una hora de su deceso su viuda María Estela Martínez Cartas de Perón anunciaba por cadena oficial de radiodifusión el final del octogenario presidente que había sucumbido ante un brusco agravamiento de su estado general que derivó en un paro cardíaco.

" El presidente de los argentinos ha dado a su Patria y al continente latinoamericano la más grande expresión de grandeza y humanismo cristiano. Entregó su vida en holocausto a la libertad pacífica de los pueblos " expresó la entonces vicepresidente, rodeada del gabinete Ejecutivo Nacional, al confirmar la noticia que iba a desatar las lágrimas del pueblo.

Según sus biógrafos, Juan Domingo Perón tenía la salud quebrantada con achaques superiores a los de su edad cronológica. De hecho había padecido un infarto en febrero de 1973, cinco meses antes de su regreso definitivo a la Argentina y una crisis cardíaca similar lo puso al borde de la muerte en la residencia de Gaspar Campos a siete días de desembarcar al país.

Perón nunca aceptó las sugerencias de sus médicos en cuanto a la inconveniencia primero de asumir el gobierno y, después de limitar al máximo su actividad presidencial. Por el contrario en el mes previo a su muerte, lideró actos multitudinarios que le acercaron a Perón los últimos contactos directos con su pueblo.

Asume Isabel. El gobierno de Isabelita, el nombre familiar con que se llamaba a la tercera de Perón, se deslizaba a mediados de 1975 por una peligrosa pendiente en la cual, como para escudarse de cualquier situación escabrosa, acataba a piejuntillas las sugerencias y planteos provenientes de la cúpula militar. La suerte del gobierno constitucional que subsisitía tras la desaparición física del general Perón estaba echada. En vísperas de la Navidad de 1975, el entonces jefe del Ejército, general Jorge Rafael Videla, ponía desde los montes tucumanos en marcha la cuenta regresiva.

Allí, en Tucumán, apoyado en una ley de la Nación que le permitía combatir la amenaza terrorista, el poder militar empezaba a cerrar el nudo sobre el cuello de una democracia sumamente debilitada además por el enfrentamiento declarado entre la derecha y la izquierda justicialistas.

El pase a la clandestinidad de la agrupación Montoneros y las contínuas acciones terroristas ejecutadas por el ERP ( Ejército Revolucionario del Pueblo ), arrimaron más leña al fuego propuesto por los sectores militares que veían como la administración de Isabelita se caía literalmente a pedazos.

El 24 de marzo de 1976 el país asistía al golpe de Estado, cuando la inestabilidad del gobierno conducido por la presidente María Estela Martínez de Perón era removida por un levantamiento militar anunciado, que contó con el apoyo de diversos sectores políticos.

El declamado vacío de poder que se le atribuía a la débil gestión liderada por la viuda de Perón fue el trampolín que no sólo cambió el sesgo institucional de la Argentina, sino que dio lugar a una sanguinaria operación de aniquilamiento que cobró muertes y una mácula de miles de desaparecidos.

El Proceso de Reorganización Nacional marcó sin duda la referencia de uno de los períodos más oscuros de la historia argentina contemporánea, aquel en el que terrorismo de Estado imperó a sangre, tortura y fuego en una década trágica y nefasta.

La tríada integrada por el general Jorge Rafael Videla, al frente del Ejército; el almirante Emilio Eduardo Massera, titular de la Armada, y el brigadier Orlando Ramón Agosti, jefe de la Aeronáutica, dejó madurar los tiempos que tocaron a su fin en la madrugada del 24 de marzo de 1976, en una noche oscura y fría que se iba a extender por siete años.

Con la estructura castrense instalada en el poder, comenzó lo más oscuro de este ciclo: una persecución encarnizada orientada a activistas de base del medio gremial, político y estudiantil cobró perfiles de feroz represión.

Cabe destacar que el 22 de octubre de 1976, a meses del golpe de Estado, la dictadura decidió sacar el cuerpo de Evita de la residencia de Olivos y lo entregó a sus familiares que lo llevaron a la bóveda de la Flia. Duarte, en el cementerio de la Recoleta. Años después, un alto jefe militar vinculado a la represión respondería a un interrogatorio periodístico: " Urgía más trasladar el cadáver de ella que el de Perón porque ella es a la única que siempre, aún después de muerta, le tuvimos miedo ".

El golpe militar concebido para imponer un programa político y económico de diez años, había sido lanzado. Sin embargo, las contradicciones internas entre sus principales actores hicieron que ese proceso tuviera un corto vuelo y capotara, salpicado con sangre, cuando la Guerra de Malvinas marcó el último despropósito castrense.

La Guerra de Malvinas, como la historia común sintetiza el conflicto armado que por 74 días enfrentó en un teatro bélico de operaciones a tropas argentinas y del Reino Unido, fue sin duda uno de los hechos más trascendentales que marcó a fuego a la sociedad argentina.

Por primera vez, la Argentina contemporánea aparecía involucrada en un conflicto bélico cuya raíz reconocía una causa noble, emparentada con la más extrema de los valores soberanos, pero que encerró una jugada a todo o nada efectuada por el entonces gobierno militar imperante desde el 24 de marzo de 1976, en procura eternizar su control sobre el poder político.

La propuesta presentada como una gesta reivindicatoria de los territorios insulares irredentos del Atlántico Sur, había nacido el 2 de abril de 1982 con la invasión a las islas Malvinas, resultante de un proceso que había comenzado a definirse en enero de ese año.

La negativa británica de abordar la discusión sobre la soberanía de los territorios insulares apuró la decisión de la Junta Militar de buscar un golpe de efecto que sirviera, además, para aplacar un creciente malestar social en el país.

La creación de la Multipartidaria indicaba el resurgimiento de la actividad política ahogada tras el golpe militar y posterior represión del 76. A ese nucleamiento de radicales, peronistas, socialistas y desarrollistas se le sumaba otra incipiente reacción gremial, impulsada por sectores intransigentes que empezaban a remarcar las fisuras del régimen.

La recuperación de Malvinas podía llegar a tener, entonces, una doble vía para arribar a la resultante esperada: que el gobierno de facto se expandiera y, en todo caso, cobrara perfiles más cristalinos a partir de una combinación cívica - militar. Sin embargo, el proyecto lanzado, lejos estuvo de alcanzar el final esperado por sus precursores.

Los analistas políticos que estudiaron la Guerra de Malvinas como fenómeno político, coinciden en aspectos centrales del fracaso. En el orden interno, las Fuerzas Armadas carecían de amalgamiento político y frente al concierto internacional, la lectura realizada fue errónea.

Concebir la posibilidad que Washington le soltara la mano a Londres frente a una situación incómoda como la que proponía la invasión a Malvinas, fue un yerro monumental de igual medida al creer que Europa iba a olvidar sus críticas por la sombría política frente a los derechos humanos imperante desde el golpe que derrocó a Isabel Perón.

No obstante, la determinación de ir a la guerra significó para el régimen una dura derrota tanto en el campo militar frente a una de las potencias mundiales, como en el orden local donde la dictadura perdió sus consistencia y soberbia.

El 14 de junio de 1982, junto con la capitulación de Puerto Argentino jaqueado por la ofensiva británica lanzada sobre las islas desde el 1 de mayo, el gobierno militar también empezó a levantar la bandera blanca en el continente, en ese caso para dar los primeros pasos rumbo a su otra retirada, la del terreno político interno.

Aunque parezca increíble, hasta 1983 ningún argentino menor de sesenta años había vivido más de veinte años consecutivos en democracia. Por lo que el 30 de octubre de 1983 se transforma en una fecha histórica, ya que con Raúl Alfonsín se inauguraba el período democrático más prolongado de nuestra historia y el regreso del radicalismo al poder.

Luego de ganar con el 52 % de los votos contra el justicialista Italo Luder - 7,5 millones de votos contra 5,7 millones -, Alfonsín asumió la presidencia el 10 de diciembre de 1983, en medio de una fiesta popular. Por primera vez en casi 40 años, el peronismo perdía una elección.

Después de siete años de dictadura militar, varios acontecimientos precipitaron el retorno de las urnas a la vida nacional. El definitivo fue la derrota argentina en la Guerra de Malvinas, en 1982. La dictadura entró en crisis, el presidente de facto general Leopoldo Fortunato Galtieri - que había dicho que " las urnas están bien guardadas " - fue reemplazado por el general Reynaldo Bignone. Pero las presiones internacionales, especialmente por medio de organismos dedicados a los Derechos Humanos y el blanqueo de denuncias sobre desaparecidos y terrorismo de Estado, obligaron al nuevo presidente a convocar a elecciones.

Raúl Alfonsín se convirtió, rápidamente, en un líder para la sociedad, aún más allá de ideologías y contar con el apoyo de intelectuales y artistas, especialmente de izquierda, como Mercedes Sosa. Su denuncia del pacto " militar - sindical ", a principios de 1983, pareció inclinar la balanza a su favor. Pero lo más concluyente, lo que selló su victoria en las urnas , fue la quema de un ataúd con las iniciales R.A. y el escudo radical, en el acto realizado en el obelisco por el Partido Justicialista. El responsable del hecho fue el político Herminio Iglesias, pero las consecuencias fueron sufridas por el peronismo todo. Alfonsín había hecho un acto similar dos días antes, convocando a millares de personas. Nunca, desde la época de Yrigoyen, el radicalismo había tenido tanta convocatoria.

El 10 de diciembre, justamente el Día Internacional por los Derechos Humanos, Alfonsín asumió el gobierno, repitiendo, como lo había hecho a lo largo de su campaña, el Preámbulo de la Constitución Nacional. La principal promesa de su plataforma era el juzgamiento a los militares responsables de la represión y la pacificación.

El gobierno radical contó con el apoyo popular en sus primeros años. Se juzgó a los militares del Proceso y a las cúpulas guerrilleras y se creó la CONADEP ( Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas ) presidida por el escritor Ernesto Sábato y encargada de investigar los crímenes cometidos por la dictadura.

En lo económico, se dio paso al histórico Plan Austral que, de la mano del ministro de Economía Juan Vital Sorrouille, creo la ilusión de la recuperación económica. El radicalismo contaba con la mayoría en la Cámara de Diputados y en las gobernaciones provinciales y en las elecciones de 1985 confirmó su primacía.

Pero, poco a poco, el gobierno alfonsinista empezó a decaer. El fracaso del Plan Austral, el anuncio de Economía de Guerra , las leyes del Punto Final y Obediencia Debida - a modo de indulto encubierto -, los 13 paros generales organizados por la CGT - por entonces comandada por Saúl Ubaldini - fueron debilitando su poder, hasta caer en las urnas en las elecciones legislativas de 1987.

El Partido Justicialista intentaba, en tanto, recomponerse luego de la derrota, asomando las figuras del gobernador bonaerense Antonio Cafiero y del riojano Carlos Saúl Menem como las más importantes de la renovación.

El de Alfonsín fue, sin dudas, un gobierno de transición democrática. Pero los acontecimientos mencionados, sumados a levantamientos militares y al cada vez mayor decaimiento económico, precipitaron su caída, adelantando las fechas de elecciones que, finalmente, dieron la victoria a Carlos Menem y al Justicialismo.

El 9 de julio de 1989, por primera vez en medio siglo, un presidente democrático, Raúl Alfonsín, pasaba la banda electoral a otro presidente elegido libremente por el voto popular.

Raúl Alfonsín queda en las páginas de la historia como el presidente que devolvió la democracia a los argentinos. Y cuando falleció, el 30 de marzo de 2009, el pueblo lo despidió de la mejor manera: con un multitudinario adiós que conmovió a todos.

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De Emanuel Respighi, periodista del diario Página /12, Buenos Aires, Argentina:

Eva Duarte de Perón fue una figura tan emblemática como controvertida en la historia política argentina. Despreciada por buena parte de la oligarquía nacional y amada por los sectores más desamparados, su vida estuvo signada por antagónicas posiciones hasta su muerte, el 26 de julio de 1952. Sin embargo, ni siquiera luego de su muerte Evita pudo descansar en paz. Embalsamado, mutilado y hasta abusado sexualmente por quienes eran los responsables de su cuidado, el cadáver de la abanderada de los humildes protagonizó una odisea que incluyó largas y secretas estadías en Italia y España, además de pasar por varios recovecos de la Capital Federal. Intentando aportar nuevos detalles sobre el camino que siguió el cuerpo de Evita, se elaboró el documental " La memoria ultrajada: el misterio del cadáver de Evita ".

Realizado por el periodista Román Lejtman, el documental narra el peregrinaje que hizo el cadáver de la segunda esposa de Juan Domingo Perón. Para no caer en obviedades y enriquecer el relato, la investigación cuenta con el valioso testomonio del P. Giulio Madurini, un sacerdote italiano que fue una de las pocas personas que estaba al tanto de que el cadáver de Evita estuvo enterrado bajo un nombre falso en un cementerio de Milán, además de ser testigo privilegiado de la entrega del cuerpo a Perón en Madrid.

La memoria ultrajada se divide en 4 bloques. Mientras el primero no es más que un repaso cronológico sobre la vida y obra de Evita hasta su muerte, los restantes detallan la manipulación sufrida por el cuerpo. Una de las cuestiones más polémicas en torno al cadáver gira en torno a si ella había pedido expresamente ser embalsamada una vez fallecida, o si se trató de una decisión de Perón para fortalecer su gobierno. " En realidad, el embalsamamiento no fue un pedido de Evita ni de la familia ", explica en el documental Cristina Alvarez Rodríguez, sobrina nieta de Eva. " Mi familia no estaba de acuerdo con que la embalsamaran. El embalsamamiento del cuerpo fue una decisión de Perón, que obviamente se acató ", subraya.

Luego del extenso velatorio, que se extendió por 15 días, el ataúd con el cuerpo de Evita fue depositado en el segundo piso de la CGT, donde el anatomista Pedro Ara realizó en secreto el proceso de embalsamamiento durante un año. Con el derrocamiento de Perón, el gobierno militar de Pedro Aramburu decidió sacar el cuerpo del país, ante las vejaciones al que era objeto y la posibilidad de que los comandos peronistas lo recuperaran. Así fue como el cadáver de Evita fue enterrado en el cementerio Maggiore de Milán, Italia, bajo el nombre falso de María Maggi de Magistris.

La verdadera identidad del cuerpo fue un secreto que pocos conocían. Madurini, el sacerdote milanés, cuidó el cuerpo de Evita durante los 14 años que estuvo en el cementerio Maggiore y supervisó en 1971 su traslado hasta Madrid, donde se encontraba exiliado Perón. " Vino en secreto un emisario de la Argentina con documentación que pedía la deportación del cuerpo, aunque no decía que era Evita ", cuenta el sacerdote. " Yo asistí a la exhumación. Cuando retiraron la tapa de la tumba, vi un cadáver íntegro e intacto. Al principio me asusté, pero los emisarios me tranquilizaron cuando me dijeron que era una persona que había muerto tranquilamente y había sido momificada ".

Según Madurini, la ruta que hizo el cadáver arrancó en Milán y siguió por Génova, Sabona, Toulon, Montpellier y Verbignau, por donde se cruzó la frontera a España. " En el viaje en el ataúd y los papeles figuraba que era María Maggi, hasta que arribamos a la frontera española, donde se cambió el nombre por el de Eva Perón ", recuerda Madurini. El cuerpo regresó al país en 1974, donde fue colocado junto al de Perón en la cripta fúnebre de la Residencia de Olivos, el que parecía ser su último destino. Sin embargo, la dictadura militar de Jorge Rafael Videla le entregó el cuerpo a los familiares de Eva, quienes la enterraron en el cementerio de la Recoleta, poniendo fin a un misterio de casi 25 años.

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De la Federación Argentina Sindical del Petróleo y Gas Privados ( F.A.S.P. y G.P.):

El legado del general Juan Domingo Perón tuvo un sólo objetivo: la justicia social.

Desde ese pensamiento, en nuestra Federación decidimos que la mejor manera de devolver a los hombres las enseñanzas del General era a través de la capacitación para que puedan convertirse en los trasmisores idóneos del mensaje sindical. Es necesario contar con la voluntad y las mejores energías del conjunto de los trabajadores, porque esa es la única manera de garantizar el éxito en nuestros emprendimientos. Allí radica precisamente nuestro mayor compromiso con los trabajadores del petróleo y gas privados: no desfallecer, no claudicar en la búsqueda de todos y cada uno de nuestros más caros objetivos. Porque estamos totalmente convencidos de que si continuamos por este camino no habrá dudas y el futuro será mejor, siempre mejor.

Hasta bien entrada la década del 40, los trabajadores argentinos eran marginados, víctimas de la indiferencia estatal y la prepotencia patronal. A partir de 1943 y desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, el coronel Perón orientó el fortalecimiento de un renovado modelo de organización sindical. Después de la histórica movilización del 17 de octubre de 1945 y del triunfo justicialista en las elecciones del 46, se consolidará definitivamente ese nuevo sindicalismo de clara filiación nacional, humanista y cristiana.

Más allá de los distintos procesos que transitó nuestro país en las últimas décadas, la perspectiva histórica ratifica la renovada vigencia del legado político y doctrinario del creador del Justicialismo: hacer realidad una sociedad que armonice la libertad con la justicia social, en el marco de una democracia moderna y auténticamente participativa.

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De la Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones de la República Argentina ( FOECYT ):

Los trabajadores telepostales nunca olvidaremos quien hizo posible que seamos protagonistas activos de la vida del país.

Nuestro homenaje permanente al Gral. Juan Domingo Perón, cuya estatura histórica y su mensaje continúan vigentes.

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De 30 Noticias, periódico digital rosarino, director José Elmir, Rosario, Santa Fe, Argentina:

La historia de los vicepresidentes en Argentina tiene aristas increíbles y el escritor y periodista Nelson Castro, médico, premio Internacional Rey de España 1994, Konex de Platino 1997, conductor radial y televisivo, lo hace explícito en su libro La sorprendente historia de los vicepresidentes argentinos, editorial Vergara, Buenos Aires, 432 páginas, año 2009, donde combina la historia y la investigación periodística para dar cuenta de las relaciones traumáticas que se dan en el poder.

La figura del presidente parece haber estado destinada, a lo largo de la historia argentina, a un lugar relegado. La ruptura y el repentino protagonismo que, por motivos de los más diversos, cobraron algunos vicepresidentes en determinados momentos de la historia política del país, revela una trama insospechada.

La sorprendente historia de los vicepresidentes argentinos rescata particularidades de cada una de esas historias: son las de Carlos Pellegrini, Elpidio González, Victorino de la Plaza, Pelagio Luna, Alberto Teisaire, María Estela Martínez de Perón, Eduardo Duhalde, Carlos Ruckauf, entre muchas otras.

El libro también analiza la vicepresidencia de Juan Domingo Perón durante el gobierno del general Edelmiro Julián Farrell, la del Dr. Hortensio Quijano, y el renunciamiento de Evita a la candidatura a la vicepresidencia de la Nación.

Nelson Castro contribuye a la reflexión colectiva con esta exhaustiva investigación histórica.

La obra fue presentada en el Centro Cultural de la Librería Ross, Córdoba 1345, Rosario, con la presencia del autor y la participación del periodista Alberto Lotuf.

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De Angélica Arcal Gorodischer y Alicia Dujovne Ortiz, premiadas escritoras, entrevistadas en el interesante libro Mujeres y poder en la literatura argentina - Relatos, entrevistas y ensayos críticos, de la docente y escritora Gwendolyn Díaz, editorial Emecé, Buenos Aires, 388 páginas, año 2009:

No soy una admiradora de Evita. Para mí ella es la antítesis del feminismo.

Eva hizo todo lo que su marido, Juan Perón, le dijo que hiciera. Para el régimen fue útil usar su persona a fin de asegurar su base de poder.

Tenía, sin dudas, carisma y cualidades extraordinarias, Evita fue la encarnación del cuento de Cenicienta, pero no creo que fuera realmente una mujer poderosa por propio derecho, sostuvo la escritora Gorodischer.

Evita era muy voluntariosa y rebelde; sin embargo, cuando se trataba de Juan Domingo Perón desplegaba una actitud de sumisión y gratitud.

Mas que luchar por sus ambiciones políticas abiertamente, lo hacía entre bambalinas, detrás del hombre, algo que, en mi opinión, finalmente llevó al cáncer que la devoró.

En ese momento particular de la historia, en la sociedad patriarcal de la Argentina, ninguna mujer, y sobre todo una mujer de escasa instrucción y de orígenes tan humildes, podía aspirar a ser la cabeza política de la Nación.

Evita sabía que si iba a conseguir la postulación como vicepresidenta, que las masas populares querían para ella, debía ser con el consentimiento de Perón, un consentimiento que en última instancia él se negó.

Evita sucumbió al cáncer que le arrebató la vida, pero muerta se volvió más poderosa de lo que fue en vida, ha afirmado la periodista y escritora Dujovne Ortiz.

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De Abigail Díaz de Concepción, doctora en Psicología Social en la Universidad de Columbia y primera directora del departamento de Psicología en la Universidad de Puerto Rico, en el Congreso de la Sociedad Interamericana de Psicología, Miami, Florida, USA, año 1964:

Lo que en otros casos hubiesen sido elementos fortuitos: su juventud, su belleza, su fogozo temperamento, su origen plebeyo y su histrionismo, fueron armas poderosas de Evita.

Aun su nombre, el de la primera madre de la raza humana, le fue propicio ya que, como diría el psicólogo Carl Gustav Jung, evocaba un poderoso arquetipo.

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De Ezequiel Adamovsky, profesor, doctor en Historia por la Universidad de Londres, investigador del CONICET y escritor, en el libro Historia de la clase media argentina, editorial Planeta S.A.I.C., Buenos Aires, con ilustraciones, 544 páginas, año 2009:

Las clases humildes de tiempos de Perón afirmaron su cultura y su identidad en la Argentina blanca y europea que pretendía seguir excluyéndolos. Allí estaban ellos, haciéndose presentes sin pedido de disculpas, como una revancha de ese mundo plebeyo tan largamente reprimido, ignorado y excluído. " Cabecitas negras ", les decía con desprecio la gente " decente ". " Mis cabecitas negras ", replicaba Evita, transformando el agravio en un desafío a esa sociedad que se creía " respetable " y " europea ".

Perón podía mostrarse como un igual junto a sus " descamisados " o proclamarse como " el primer trabajador ". Pero no era uno de ellos: no venía de un origen social bajo ni imaginaba su gobierno como una revancha contra la sociedad " decente ". Lejos de eso, el Estado bajo Perón siguió fomentando ideales de respetabilidad similares en más de un sentido a los que la élite había instalado en épocas anteriores. Cierto, en sus discursos y mensajes Evita y Perón dignificaron a los más humildes de muchas maneras. Ellos siguieron inculcando valores relacionados con el trabajo y la disciplina, la pulcritud en el vestir, la educación, la moralidad familiar, la sumisión de la mujer al varón, etc. La propaganda del gobierno es un buen ejemplo: las imágenes de los buenos argentinos que utilizaba tenían poco que ver con el aspecto de esa masa indisciplinada que invadió las calles en 1945. Los trabajadores " ejemplares " vestían camisa y corbata, eran padres de familia responsables, se abstenían de desórdenes sexuales y vivían en lindos chalecitos acompañados por sus decentes esposas. Y aunque ocasionalmente se destacara su origen criollo eran casi siempre de tez blanca y rasgos europeos.

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De María Eugenia Estenssoro, periodista, reportera de Time y de The Wall Street Journal, licenciada en Literatura Inglesa y Francesa, política argentina nacida en Bolivia, y Nilda Celia Garré, abogada y política argentina, en el libro titulado Mujeres políticas y argentinas - Entrevistas a 23 mujeres del poder, trabajo de las escritoras Mori Ponsowy, licenciada en Filosofía y columnista del diario La Voz del Interior, y Natasha Niebieskikwiat, licenciada en Ciencias de la Comunicación, editorial Del Nuevo Extremo, Buenos Aires, 352 páginas, año 2009:

Creo que el peronismo es un sentimiento y que no habría un sentimiento tan profundo sin el recuerdo de Eva Perón, una mujer que se robó el corazón de quienes la conocieron y de generaciones que no la han conocido.

Evita llegó donde llegó porque era Evita, pero inicialmente fue Perón quien le dio el lugar.

Hoy es otra la realidad. El peronismo es un movimiento de los años 50 y creo que se quedó en el discurso de esa época. No ha dado respuesta para poner a la Argentina en el mundo, ni para generar una gobernabilidad que nos haga crecer y desarrollarnos. ¿ Por qué Perón sabiendo que estaba enfermo, en vez de elegir a un compañero de fórmula capaz que ayudara a garantizar la transición a la democracia, puso a Isabel, cuya incapacidad era evidente ?, expresó la licenciada Estenssoro.

Un sapo que no pude tragarme fue el de Isabel. Otro fue el menemismo. Menem no fue peronista. Estaba en el partido, pero aplicó una política profundamente contraria al justicialismo.

El peronismo de la década del 50 cambió la historia del país. Incorporó a un gran sector de la Argentina que son los trabajadores y los hizo participar. Desde los intelectuales hasta los obreros, incluyendo al empresariado nacional y a las Fuerzas Armadas.

Cuando el peronismo deja de ser amplio y diverso, cuando no resiste sus eventuales conducciones, se pone perdedor, ha sostenido la Dra. Garré.

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De César García Belsunce, abogado, doctor en Historia, miembro de la Real Academia de la Historia de España, y Carlos Alberto Floria, abogado, doctor en Derecho y Ciencias Sociales, profesor emérito de la Facultad de Derecho de la UBA, ex embajador de la Argentina ante la UNESCO, autores del libro Historia de los argentinos, editorial El Ateneo, Buenos Aires, 1044 páginas, año 2009:

El 26 de julio de 1952 moría Evita en medio de la consternación de impresionantes masas populares que se volcaron a despedir sus restos en una manifestación de dolor colectivo que sus adversarios respetaron, pese a que el hecho de la muerte de la dirigente peronista fue utilizado por el régimen para poner en movimiento los mecanismos de acción psicológica.

De rara sensibilidad tanto hacia la voluptuosidad del poder como hacia las necesidades y aspiraciones de los sectores populares, desaparecía con ella un elemento clave para la estabilidad y el dinamismo popular del régimen.

La muerte de Evita fue uno de los hechos que contribuyeron al declive de la capacidad conductora de Perón.

El peronismo no hubiera podido existir sin el apoyo del Ejército, de la Iglesia y de los organismos gremiales. Pero sus apoyos principales no estuvieron sólo en esas fuerzas, sino en la vigencia ideológica del nacionalismo autoritario, en la adhesión de las clases medias urbanas y del interior, y en el poder carismático de Evita y de Perón.

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De Miguelito Romano, coiffeur y estilista de las estrellas del cine y la televisión:

Evita visitó mi colegio cuando era yo un niño.

Recuerdo que hablé con ella y le dije: Señora, algún día yo voy a peinar sus cabellos.

Mi deseo se cumplió, sí, logré peinarla, lamentablemente cuando ella estaba sin vida. Fue en la década del 70, al retornar su cuerpo embalsamado a la Argentina.

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De Marcelo Cavarozzi, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Berkeley, California, contador público por la UBA, profesor, investigador del CONICET, autor del libro Autoritarismo y Democracia ( 1955 - 2006 ), editorial Paidós S.A.C.I.F. / Ariel, Buenos Aires, 232 páginas, año 2006:

En 1955 una insurrección cívico - militar puso fin al gobierno peronista. La insurrección no sólo produjo el derrocamiento de Perón: asimismo tuvo éxito en desmantelar el modelo político prevaleciente durante los diez años anteriores.

Durante las tres décadas que siguieron al derrocamiento de Juan Domingo Perón no hubo un sistema político; hubo gobiernos que, tarde o temprano, terminaron viniéndose abajo.

A partir de 1983, en cambio, asistimos a la construcción progresiva de un sistema político, es decir a la consolidación, no exenta de sobresaltos, de un tejido de hábitos y sobrentendidos del quehacer político que, si bien no ha contribuído a la internalización ni a la profundización de las reglas de la democracia representativa, tampoco las ha erradicado.

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De Nelly Haydeé Rivas, estudiante secundaria, en una nota publicada en diario Clarín el día 22 de mayo de 1957, titulada " Mis relaciones con Perón ":

Nací en 1937. Un sábado de 1953 conocí a Perón en la residencia presidencial, allí funcionaba la rama femenina de la UES ( Unión de Estudiantes Secundarios ), yo era la delegada de mi escuela ante la UES.

Una vez tuve que ir a ver al general para cumplir encargos de la Secretaría de la UES y acudí directamente a la otra residencia, la de avenida Alvear. Me pasé toda la tarde con él hasta que se hizo de noche y como yo era muy jovencita para volver sola no me dejó regresar a mi casa. Llamé a mis padres por teléfono para decirles que no regresaría, que no hacía falta que me enviaran un camisón porque ya me habían ofrecido uno. No volví a dormir en mi casa. Me quedé a vivir con el general hasta que él me abandonó para refugiarse en una cañonera paraguaya.

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De Nelly Ruth Amaral, última presidenta de la UES, órgano estudiantil:

Todas las versiones que se difundieron sobre esa mujer ( Nelly Rivas ) son inexactas, salvo que se vendió por unos pesos. Ella no era integrante de la UES.

Nota: Producida la " Revolución Libertadora " Nelly Rivas fue internada en un reformatorio y posteriormente recibió atención psiquiátrica. Años después Nelly Rivas afirmaría en un reportaje periodístico que las declaraciones y las fotografías sobre su vínculo con Perón fue una maniobra del antiperonismo orquestada para desacreditar al presidente derrocado.

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De Jorge Ernesto Lanata, periodista argentino de ácido humor e ironía, escritor, autor del libro Argentinos - Quinientos años entre el cielo y el infierno, editorial Sudamericana, 808 páginas, año 2009:

Perón relató diversas escenas de su relación con Evita y con Juan Duarte, en varios pasajes de su autobiografía:

" Juan Duarte era un muchacho muy bueno, hermano de Evita, que trabajó siempre con nosotros pues yo lo llevé como secretario privado de la presidencia en un primer momento. Antes de colocarse conmigo era corredor de comercio y se ganaba la vida vendiendo mercaderías por todas partes. El muchacho no tenía una gran preparación pero sí un gran corazón. Le gustaba mucho la farra, cosa que a mí no me importaba con tal de que cumpliera sus deberes dentro del cargo que tenía. Lo calumniaron mucho. Empezaron a decir que tenía varias estancias, que se había comprado un castillo en Suiza y no sé cuántas cosas más. Todas mentiras. Yo sabía que uno de los que más hablaba era el general Bengoa, que era un charlatán, y lo nombré por decreto para que lo investigara a Juan. No descubrió nada.

Juancito se había pasado una sífilis en una noche de farra. El descubrió su enfermedad cuando estaba ya en el segundo grado, le estaba atacando el cerebro y tenía dificultades para caminar, ataxia locomotriz.

Todo esto, más las calumnias y la muerte de Evita, se combinó para provocarle una gran depresión. Una noche en que cenó tranquilamente conmigo se fue a su casa y se pegó un tiro en la cabeza ".

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Del Sindicato del Seguro de la República Argentina:

Mantenemos viva su memoria en el trabajo cotidiano para lograr una sociedad más justa y un pueblo feliz.

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Del Sindicato de Trabajadores de la Industria del Hielo y de Mercados Particulares de la República Argentina (S.T.I.H.M.P.R.A.):

El último mensaje del general Perón a los trabajadores fue:

" Deseo que Dios derrame sobre ustedes las venturas y la felicidad que merecen. Les agradezco profundamente el que se hayan llegado hasta esta histórica Plaza de Mayo. Yo llevo en mis oídos la más maravillosa música que, para mí, es la palabra del pueblo argentino ".

Su doctrina, su serenidad y sus palabras hoy más vigentes que nunca.

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De la Federación Argentina de Trabajadores Cerveceros y Afines ( F.A.T.C.A. ):

Nuestro homenaje a Evita y al Gral. Perón.

Trabajemos por un país mejor y por un futuro próspero.

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De Carlos Pedro Blaquier, abogado, miembro fundador de la Fundación Sanmartiniana, doctor en Derecho y Ciencias Sociales, doctor Honoris Causa por la Universidad Lateranense de Roma, escritor, autor del libro Juan Domingo Perón, editorial Dunken, 88 páginas, año 2008:

A comienzos de 1950 Evita sufrió los primeros síntomas de lo que fue su cáncer de útero. El doctor Oscar Ivanissevich, entonces ministro de Educación, le detectó el cáncer, según manifestó muchos años después, pero ella rechazó el diagnóstico y dijo que era la obra de sus enemigos que trataban de sacarla de la escena política. Poco después Ivanissevich se vió obligado a renunciar. La madre de Evita había padecido la misma dolencia, y operada a tiempo logró vivir hasta los 77 años.

Evita deseaba vivamente ser vicepresidenta, pero muchos oficiales del Ejército se opusieron a esta pretensión. Este es el argumento que utilizó Perón para disuadir a Evita de su candidatura. El 31 de agosto Evita anunció por radio la decisión de renunciar a su postulación como vicepresidenta de la Nación. La CGT convirtió el 31 de agosto de 1951 en el " Día del renunciamiento ". El vicepresidente Hortensio Quijano, de 78 años de edad y enfermo de cáncer, se vio obligado a aceptar, sin muchos deseos, la candidatura de vicepresidente de la Nación. Quijano fallecería el 3 de abril de 1952, meses antes de que Evita muriera, 26 de julio de 1952, y de que Perón asumiera la segunda presidencia, el 4 de junio de 1952.

El 12 de octubre de 1973 Perón asumió por tercera vez la presidencia de la Nación e Isabel, su tercera esposa, como vicepresidenta de la Nación.

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De Carlos Belini, doctor en Historia ( UBA ), investigador del CONICET, escritor, autor del libro La industria peronista, editorial Edhasa, año 2009:

Antes de 1946 la industria peronista estaba centrada particularmente en la rama de alimentos y bebidas, sector que elabora productos para el mercado interno y subproductos de la región pampeana. Esto representaba un 50 % de la producción industrial. En tanto, un 10 o 15 % lo producía la industria textil, que era la más dinámica.

Perón pensaba que era necesario diversificar la economía, tanto en la parte agraria como en la industrial. En el caso del sector agrario, buscó eludir el peligro del monocultivo, de la producción exclusiva de cereales y de carne. En el caso de la industria, en el primer Plan Quinquenal se fijaron objetivos para tres tipos de actividades: por un lado, para la producción destinada al mercado interno; por otro, para las industrias vinculadas con la exportación, que hasta entonces no se habían tenido en cuenta. Perón cree que hay que agregar valor a la producción. Por ejemplo, en vez de exportar oleaginosas busca producir aceites. Y finalmente, para las industrias vinculadas a la defensa nacional. Todo el plan de fabricaciones militares que había hecho el general Manuel Savio se incorpora al primer Plan Quinquenal.

Otro punto central para el peronismo es que la industria es concebida como el sector que va a generar al empleo, el sector más dinámico. Y de hecho lo era. En la década del 30 el agro había dejado de absorber mano de obra, incluso había comenzado a expulsarla. Ellos piensan que la industria en el futuro va a seguir siendo la gran creadora de trabajo, lo que en parte resulta fallido, porque a partir de los 50 ésta se estanca como creadora de empleo.

Un problema del primer Plan Quinquenal es que no había una cordinación entre los objetivos y los instrumentos que se iban a utilizar. Por otra parte, se le otorgaba un poder demasiado grande a la burocracia estatal para instrumentar esas políticas públicas, y el país no tenía mucha experiencia en su manejo. Por lo general el Estado no se entrometía demasiado en la producción. Estas son las debilidades que tienen que ver con el diseño de la política industrial. Además hay un contexto bastante complejo para el peronismo durante los primeros años de su gobierno. Uno de los problemas era el comercio triangular. Argentina vendía casi toda su producción a Europa, pero tendía a comprar a Estados Unidos.

Siempre se dijo que hasta 1952 predominó una etapa de sustitución de importaciones de bienes de consumo, pero que el peronismo no alentó la industria de base. Lógicamente el proceso de industrialización tenía que comenzar por las industrias livianas, había que crear el mercado para las industrias de base. Perón en el primer Plan Quinquenal pensó en ellas, pero en realidad no hubo avances significativos. Y en el segundo Plan Quinquenal está puesto como prioridad. Pero las políticas públicas no fueron lo suficientemente efectivas para promover la integración vertical, para promover el desarrollo de esas industrias de base.

Durante los años 40 hubo un boicot económico de los Estados Unidos que se remitía a la Segunda Guerra Mundial. Argentina fue cuidadosamente alejada de las compras de alimentos que el Plan Marshall disponía para ayudar a Europa y eso la perjudicó. Por otra parte, Estados Unidos limitó la venta de maquinaria al país, fundamentalmente para la industria siderúrgica. Hasta la década del 50 el principal país del que se podía importar maquinaria era Estados Unidos. Las inversiones extranjeras no vienen hacia América latina en general durante ese período. Y los préstamos otorgados por organismos públicos norteamericanos fueron destinados en particular hacia México y Brasil, que eran aliados económicos. Estados Unidos marginó claramente al gobierno de Perón.

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De Ruth Spagat, docente y psicóloga social, y Paula Núñez, profesora de Matemática y licenciada en Historia, autoras del libro Argentina en el siglo XX, editorial Magister Eos, Buenos Aires, profusamente ilustrado, 216 páginas, año 2004:

Evita se hizo cargo de una política social tan pronunciada como nunca antes había sido vista.

La Fundación Eva Perón fue una de las organizaciones esenciales para la redistribución de la riqueza durante el gobierno peronista.

Evita era la figura central de la Fundación. Su presencia era una constante, su contacto con los necesitados, incansable. La mujer que tímidamente pedía un colchón terminaba recibiendo camas para su familia completa. Evita no aceptaba ninguna limitación a la hora de otorgar donaciones o iniciar construcciones.

Esta contínua exposición pública hizo de ella el blanco de todas las críticas de la oposición, y la constituyó en el pararrayos de los ataques dirigidos al gobierno. Fue la figura más contestataria y agresiva hacia la alta sociedad, cuyo papel de benefactora había ocupado y ampliado con creces.

La crítica más seria dirigida contra la Fundación y su jefa se refería a la falta de todo control.

Una obra tan personalizada no podía sobrevivir a la desaparición de su creadora. Al morir Evita, su Fundación empezó a debilitarse hasta desintegrarse con la caída del gobierno.

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De Rafael Capellupo, periodista y escritor, autor del libro 1955 - Revolución en Córdoba - Crónica de una cruzada civíco - militar polémica, de El Emporio Ediciones, con ilustraciones, 240 páginas, año 2005:

Aquella muchacha humilde de provincia que intentó triunfar como actriz en las tablas o en el cine desempeñó un rol estelar de primera magnitud en otro escenario de mucho más envergadura: el de la gran historia nacional.

Su tremenda fuerza y sensibilidad le hicieron acreedora de un sitio privilegiado en la historia argentina contemporánea. A partir de la sanción del voto femenino ( 23 de setiembre de 1947 ), ella tuvo también a su cargo la creación y la conducción del Partido Peronista Femenino. Eva Perón, en forma sumultánea, se convirtió en la gran fortaleza crítica de ataque a las clases oligárquicas que llegaron a profesarle un odio visceral. Su trágico fin, fue un sentido golpe para la política de acercamiento a la conciencia de las masas que instrumentaba su esposo.

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De Eduardo Galeano, periodista y escritor uruguayo, destacada personalidad de la literatura latinoamericana, autor de Memorias del fuego, 3 tomos, editorial Catálogos, año 2004:

Nacida para sirvienta, o a lo sumo para actriz de melodramas baratos, Evita se había salido de su lugar.

Evita era el hada rubia que abrazaba al leproso y al haraposo y daba paz al desesperado, el incesante manantial que prodigaba empleo y colchones, zapatos y máquinas de coser, dentaduras postizas, ajuares de novia. Los míseros recibían estas caridades desde al lado, no desde arriba, aunque Evita luciera joyas despampanantes y en pleno verano ostentara abrigos de visón.

No es que le perdonaran el lujo, se lo celebraban. No se sentía el pueblo humillado sino vengado por sus atavíos de reina.

Muerta Evita, suspiran aliviados los usureros, los mercaderes, los señores de la tierra. Ante el cuerpo de Evita, rodeado de claveles blancos, el pueblo llorando desfilará.

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De Eugenio Benjamín Méndez, abogado y periodista, autor del libro Aramburu - El crimen imperfecto, editorial Sudamericana, Buenos Aires, 180 páginas, con ilustraciones, año 1987:

¿ Cuándo empezó la violencia en la Argentina ? ¿ Cuál de sus ciudadanos podrá fijar el hito fronterizo de su iniciación ? Tal vez lo marque la represión durante la Semana Trágica o los fusilamientos de la Patagonia en el gobierno radical de Yrigoyen. O quizás los bombardeos navales instigados por civiles, en ese 16 de junio de 1955, contra un pueblo indefenso.

Podríamos afirmar también que el marco justo lo dio la Revolución Argentina a partir de 1966.

El general Aramburu era un hombre ambicioso. Pretendía volver a encaramarse en la cumbre del poder, y como el más diligente político intentaba hacer olvidar la pesada huella de los fusilamientos y su antiperonismo visceral, que lo había llevado a decir, al asumir en 1955, que el peronismo había sido " un suceso policial ", más que un hecho histórico de contenido social.

Cuando el 9 de junio de 1956 el general Juan José Valle, nacionalista, encabezó la fallida sublevación que le costaría la vida, seguramente no creyó que su antiguo compañero de banco del Colegio Militar firmaría la orden de fusilarlo. El Decreto Ley 4161 firmado el 5 de marzo de 1956 prohibía nombrar a Perón, a su esposa Evita, a sus parientes, y a todo lo que tuviera que ver con el peronismo.

Aramburu, liberal, deseaba desplazar a Onganía. Juan Carlos Onganía, general nacionalista, ostentaba la máxima jerarquía política tras el golpe de Estado que el 28 de junio de 1966 derrocó al presidente constitucional Arturo Illia.

El gobierno del general Onganía se mantuvo incólume durante el período 1966 - 1968. Dos cimbronazos quebraron esa hermética estructura. El 29 de mayo de 1969 el " Cordobazo " hizo trepidar al país con la violenta erupción de la movilización masiva. El 30 de junio el dirigente sindicalista y peronista Augusto Timoteo Vandor caía asesinado por un grupo extremista que años más tarde se fusionaría con los Montoneros.

Pedro Eugenio Aramburu manejó habilmente sus planes golpistas. Criticó a la Revolución Argentina y exigió la conclusión del proceso iniciado el 28 de junio de 1966. Reclamó " elecciones, previo interregno de un gobierno previsional " para el cual él no se sentía candidato aunque estaba " siempre dispuesto a servir a la Patria " y " si el peronismo ganara las elecciones, naturalmente hay que entregarle el poder ".

Aramburu era un hombre astuto y tozudo, ponía toda su habilidad al servicio de sus objetivos políticos. Sin embargo, tenía raptos de inseguridad que más tarde habría de pagar caro.

El 1 de junio de 1970 Aramburu sería ejecutado por Montoneros y el 8 de junio del mismo año una Junta Militar pondría fin a las pretensiosas ambiciones de Onganía de querer permanecer enquistado 20 años en el poder.

Nota: El general Juan Carlos Onganía fue reemplazado por la Junta de Comandantes en Jefe de las tres Fuerzas Armadas, que designó presidente de facto al general Roberto Marcelo Levingston. En 1971 Levingston fue depuesto por el comandante en Jefe del Ejército, el general Alejandro Agustín Lanusse, nuevo presidente de facto.

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De Federico José Scagliotti, escritor, autor de El libro de oro de la argentinidad, editorial Sudamericana, Buenos Aires, 320 páginas, con ilustraciones, año 2008:

Evita, antes de conocer a Juan Domingo Perón, era una artista con una carrera en ascenso. Actriz de radioteatro y cine, llegó a filmar 6 películas. La pródiga fue la última y sólo en ella obtuvo el papel protagónico. La misma fue estrenada en 1984, gracias a una copia que logró salir indemne y que no fue entregada para su destrucción al entonces presidente de la Nación, su marido, el general Perón.

Filmografía de Evita: ¡ Segundos afuera ! ( 1937 ), La carga de los valientes ( 1940 ), El más infeliz del pueblo ( 1941 ), Una novia en apuros ( 1942 ), La cabalgata del circo ( 1945 ), y La pródiga ( 1945 ).

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De Martín Torres Anderson, escritor, autor del libro Grandes Caudillos de la Historia Universal, ediciones Andrómeda, Buenos Aires, 192 páginas, año 2009:

El final de la primera presidencia de Perón estuvo marcado por un hecho nefasto: Evita contrajo un cáncer que terminó con su vida en unos pocos meses.

La muerte de la Jefa Espiritual de la Nación, como se la denominó, llenó de tristeza al país y resultó un golpe durísimo para las clases humildes, que habían encontrado en ella a su mejor defensora.

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De María Alejandra Bustos, Silvina Demare, Mariana García y Alba Piotto, periodistas y redactoras de la revista Viva de diario Clarín, Buenos Aires:

A metros del Zoo, en Juan María Gutiérrez 3926, Buenos Aires, en un raro oasis de paz, un gran patio embaldosado llama a pasar un rato en lo que fue el jardín de un Hogar de Tránsito creado por Evita.

El que entra, come; el que come, vuelve. Sea por la carta - breve pero intensa, con vinos a precio razonable o por el diligente servicio.

Imperdibles el risotto di mare ( camarones y mejillones ... ) y los sorrentinos de gruyére y parmesano con manteca de salvia.

Platos delicados y un patio que se quedó en el 45.


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Textos cortesía de Carlos Vitola Palermo de Rosario, Santa Fe, República Argentina.


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